El sabio se mantiene alejado de la rivalidad, de
la codicia y de la confusión producida por los deseos.
El sabio es feliz al vivir, es bondadoso y
armoniza con todos, es sincero al hablar, equilibrado y recto en el
trabajo y en la vida.
Cuando acaba su obra, se retira oportunamente, su
respiración es fresca como la de un niño, y busca siempre beneficiar
a los hombres.
El sabio es difícil de comprender, es cauteloso
como quien atraviesa un río en invierno, prudente como quien tiene
enemigos, reservado como el huésped de una casa, sencillo como la
madera, tranquilo como un valle y profundo como las aguas de un lago.
El sabio posee poco porque se ha olvidado de las
cosas, su presencia es modelo para todos los hombres. No se muestra,
por eso resplandece, no se vanagloria, por eso sobresale, no se
exalta, por eso merece elogio, es humilde y se mantiene íntegro.
Permanece independiente, aunque viva rodeado de
gloria y esplendor nunca pierde la paz.
El sabio no es impetuoso, y nunca pierde el
dominio de sí mismo.
El sabio no ofende a nadie, y nunca halla motivo
para rechazar a nadie.
El sabio es aquel que se conoce a sí mismo, que
quiere conquistarse a sí mismo, más que conquistar a otros.
El sabio, contemplado, no parece digno de ser
mirado, oyéndolo, no parece digno de ser escuchado, sin embargo,
contiene en sí todas las virtudes.
El sabio parece que no hace nada y, sin embargo,
nada queda sin realizar.
El sabio hace del corazón de los demás el suyo
propio. Con el bueno obra de forma buena, con el malo obra de buena
forma.
El sabio se parece a un niño, nada ni nadie le
daña.
El sabio se da cuenta de las cosas que para los
demás pasan inadvertidas, y estima por igual las grandes y las
pequeñas.
El sabio no combate, mas siempre vence, y no teme
a la muerte.
El sabio es, en fin, quien está en armonía con la
naturaleza.
El mejor Sabio es quién está seguro que no lo es,
y depende de aquel que es verdaderamente sabio...Dios.
Y Faraón dijo a José: Puesto que Dios te ha hecho
saber todo esto, no hay nadie tan prudente ni tan sabio como tú.
Genésis 41:39
¡Si tan sólo fueran sabios y entendieran esto, y
comprendieran cuál será su fin!
Deuteronomio 32:29