Mientras ojeaba rápidamente mis fotografías el
otro día, me tope con una de una tejedora de canastos de la Isla
Ssesse en Uganda y comencé a pensar...
El tejer diseños de canastos es un arte complejo
que requiere de mucha habilidad y destreza. Ver a una experta
trabajando es tan fascinante que me había quedado observando a esta
dama en particular por horas.
Lo que era sorprendente, sin embargo, era que un
joven africano también había quedado embelesado mientras que la
tejedora realizaba su labor.
Preguntándome si el joven estaba más interesado
en el tejido del canasto que en la tejedora, me acerqué
sorpresivamente a la pareja.
Al preguntarle sobre su interés en el tejido, el
sabio joven mi miró con desconcierto total y contestó que no sabía
cómo hacerlo por lo que observaba porque siempre podemos aprender
algo de los demás.
De todas las lecciones que he aprendido durante
mis viajes, ¡una de los más importantes es que la sabiduría no tiene
nada que ver con la riqueza y muy poco con el nivel de educación
formal!
La sabiduría puede ser hallada en cada aldea, en
cada pueblo, en cada ciudad, país y continente en cada rincón de la
tierra. Es más, los más sabios no son a menudo los más vocales sino,
por lo contrario, los más callados y reservados.
El joven en la Isla Ssesse es un ejemplo
perfecto. Su estatura en la aldea era tal que no se esperaba que
estudiase la humilde tarea del tejido de canastos; sin embargo, allí
estaba.
Y para rematar, este joven reservado compartió
una perla de sabiduría con tan poco esfuerzo.
Al observar lo que ocurre en el mundo hoy, me
encuentro anhelando que más gente tuviese la sabiduría de mi joven
amigo africano.
Ha pasado mucho tiempo desde que conocí al joven
pero he llevado su recuerdo y sabiduría en mi corazón desde entonces.
Y creo con todo el corazón que, sin importar quiénes seamos, siempre
podemos aprender algo de los demás.
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¿Cuánta amargura y violencia nos ahorraríamos si
tan sólo pudiésemos reconocer que no sólo podemos sino que nos toca
aprender de quienes nos rodean... sean estas personas, comunidades o
aún naciones?
Como bien pudo reconocer la autora del
pensamiento de hoy, la sabiduría no está confinada a un grupo
selecto de personas en base a su trasfondo educativo... sino más
bien, está disponible a todos los que mantienen una actitud abierta
a los propósitos más amplios de Dios para sus vidas.
Tal vez hay toda una riqueza de lecciones que nos
están pasando de largo tan sólo porque no aceptamos aprender de las
personas que están más que dispuestas a compartir con nosotros.
No dejemos pasar de largo estas oportunidades y
aprovechémoslas.