Era un profesor comprometido y estricto, conocido
también por sus alumnos como un hombre justo y comprensivo. Al
terminar la clase, ese día de verano, mientras el maestro organizaba
unos documentos encima de su escritorio,se le acercó uno de sus
alumnos y en forma desafiante le dijo:
- Profesor, lo que me alegra de haber terminado
la clase es que no tendré que escuchar más sus tonterías y podré
descansar de verle esa cara aburridora.
El alumno estaba erguido, con semblante arrogante,
en espera de que el maestro reaccionara ofendido y descontrolado.
El profesor miró al alumno por un instante y en
forma muy tranquila le preguntó: - Cuando alguien te ofrece algo que
no quieres, ¿lo recibes?
El alumno quedó desconcertado por la calidez de
la sorpresiva pregunta. - Por supuesto que no - contestó de nuevo en
tono despectivo el muchacho.
- Bueno, - prosiguió el profesor -, cuando
alguien intenta ofenderme o me dice algo desagradable, me está
ofreciendo algo, en este caso una emoción de rabia y rencor, que
puedo decidir no aceptar.
- No entiendo a qué se refiere. - dijo el alumno,
confundido.
- Muy sencillo, - replicó el profesor -, tú me
estás ofreciendo rabia y desprecio y si yo me siento ofendido o me
pongo furioso, estaré aceptando tu regalo, y yo, mi amigo, en verdad,
prefiero obsequiarme mi propia serenidad.
Muchacho, - concluyó el profesor en tono gentil
-, tu rabia pasará, pero no trates de dejarla conmigo, porque no me
interesa. Yo no puedo controlar lo que tú llevas en tu corazón pero
de mí depende lo que yo cargo en el mío.
Cada día, en todo momento, tú puedes escoger qué
emociones o sentimientos quieres poner en tu corazón y lo que elijas
lo tendrás hasta que decidas cambiarlo. Si te ofrecen envidia, rabia
e insultosy decides no aceptarlos, continurán perteneciendo a quién
los llevaba consigo.
Es tan grande la libertad que nos da Dios que
hasta tenemos la opción de amargarnos o ser felices. ¿Qué escogiste
tú?
Proverbios
12:18 Hay quienes hablan como dando estocadas de espada: Mas la
lengua de los sabios es medicina
Eclesiastés 10:12
Las palabras de la boca del sabio son gracia; mas los labios del
necio causan su propia ruina.
Proverbios 10:19
En las muchas palabras no falta pecado: Mas el que refrena sus
labios es prudente.
Proverbios 12:6
Las palabras de los impíos son para acechar la sangre: Mas la boca
de los rectos los librará
Proverbios 22:17
Inclina tu oído, y oye las palabras de los sabios, Y pon tu corazón
á mi sabiduría