He aquí, pues el bien que yo he visto; que lo
bueno es comer y beber y gozar uno del bien de todo su trabajo con
que se fatiga debajo del sol, todos los días de su vida que Dios le
ha dado; porque esta es su parte.
Así mismo, a todo hombre a quién Dios le da
riqueza y bienes, y le da también facultad para que como de ellas, y
tome su parte, y goce de su trabajo, esto es don de Dios.
Porque no se acordará mucho de los días de su
vida; pues Dios le llenará de alegría el corazón.
LA VANIDAD DE LA VIDA
Si opresión de pobres y perversión de derecho y
de justicia vieres en la provincia, no te maravilles de ello; porque
sobre alto vigila otro más alto, y uno más alto esta sobre ellos.
Dulce es el sueño del trabajador, coma mucho,
coma poco; pero al rico no le deja dormir la abundancia.
Donde abundan los sueños, también abundan las
vanidades y las muchas palabras; más tu, teme a Dios.
Porque en la mucha sabiduría hay mucha molestia;
y quién añade ciencia añade dolor.
He visto que todo trabajo y toda excelencia de
obras despierta la envidia del hombre contra su prójimo también esto
es vanidad y aflicción de espíritu. Mejor es el muchacho pobre y
sabio, que el rey viejo y necio que no admite consejos.
El corazón de los sabios esta en la casa del luto:
más el corazón de las insensatos esta en la casa en que hay alegría
No seas demasiado justo ni seas sabio con exceso;
¿ porque habrá de destruirte.
Porque aquel a quién Dios teme, saldrá bien
librado en todo.
Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que
haga el bien y nunca peque.
Alégrate joven en tu juventud y toma placer tu
corazón en los días de adolescencia; y anda en los caminos de tu
corazón y en la vista de tus ojos; pero sabe que sobre todas cosas
te juzgara Dios.
En fin de todo el discurso oído es este; teme a
Dios y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre
porque Dios traerá toda obra a juicio. Juntamente con toda cosa
encubierta, sea buena o sea mala.
Todo es vanidad y aflicción de espíritu bajo el
sol.
En el día del bien goza; y en el día de la
adversidad considera. Dios hizo tanto lo uno como lo otro, a fin de
que el hombre nada halle después de Él.
No hay hombre que tenga potestad sobre el
espíritu para retener el espíritu, ni potestad sobre el día de la
muerte.
Así mismo he visto a los inicuos sepultados con
honra; más los que frecuentaban el lugar santo fueron puestos en
olvido en la ciudad donde habían actuado con rectitud. Esto también
es vanidad.
Yo, pues, dediqué mi corazón a conocer sabiduría,
y a ver la faena que se hace sobre la tierra { porque hay quién ni
de noche ni de día ve sueño en sus ojos } y he visto todas obras de
Dios, que el hombre no alcanzar la obra que debajo del sol se hace;
por mucho que trabaje el hombre buscándola, no la conoce, no por eso
podrá alcanzarla.
Entonces dije yo, mejor es la sabiduría que la
fuerza, aunque la ciencia del pobre sea menospreciada, y no sea
escuchada sus palabras.
Si el espíritu del príncipe se exaltare contra ti,
no dejes tu lugar; porque la mansedumbre hará cesar grandes ofensas.
Las palabras de la boca del sabio son llenas de
gracia, más los labios del necio causan su propia ruina.
Como tú no sabes cuál es el camino del viento, o
como crecen los huesos en el vientre de la mujer encinta, así
ignoras las obras de Dios, el cual hace todas las cosas.
Vanidad de vanidades dijo el Predicador.
Dios les bendiga