Dios Vivo y Fuente de la Vida, quiero decirte:
“PADRE NUESTRO”. Ayúdame a comportarme cada día como hija /o tuya
/o. Enséñame a tratar a los demás como hermanos.
Quiero decirte: “PADRE NUESTRO, QUE ESTÁS EN LOS
CIELOS”. Ayúdame a proyectarme más allá de las preocupaciones
terrenas. Enséñame a trascender encontrando el valor divino de lo
humano.
Quiero decirte: “PADRE NUESTRO, SANTIFICADO SEA
TU NOMBRE”. Ayúdame a mencionarte con la admiración y gratitud que
mereces, porque amas la vida y no la muerte, el gozo y no el llanto.
Enséñame a honrarte con amoroso respeto, porque Tú esperas que haga
el bien y no daño.
Quiero decirte: “PADRE NUESTRO, VENGA A NOSOTROS
TU REINO”. Ayúdame a hacerlo presente buscando la verdad y la
justicia, la dignidad y la libertad. Enséñame a crecer en fe y
esperanza, fidelidad y lealtad, fraternidad y amor.
Quiero decirte: “PADRE NUESTRO, HÁGASE TU
VOLUNTAD”. Ayúdame a vivir en armonía con el mundo que Tú hiciste.
Enséñame a seguir tu recto y justo camino, tal como te obedece
confiado, el gran universo que Tú creaste. Quiero ser sabio como
astros, estrellas y planetas que realizan dichosos tus designios, y
aunque inmensos no se les ocurre rebelarse.
Quiero decirte: “PADRE NUESTRO, HÁGASE TU
VOLUNTAD AQUÍ EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO”. Ayúdame a creer que
buscas siempre mi bien y a aceptar tu querer, incluso cuando sea
doloroso y no lo entienda. Enséñame a buscar hacer lo que Tú deseas,
sin dejar espacio al egoísmo y la ambición, la envidia y la
violencia.
Quiero decirte:“PADRE NUESTRO, DÁNOS HOY NUESTRO
PAN DE CADA DÍA” Ayúdame a satisfacer las necesidades terrenas, pero
a buscar también el sentido profundo de la existencia, a decidir con
convicción y actuar positivamente. Enséñame a compartir el pan de lo
que tengo y de lo que soy con los necesitados, para que a nadie le
falte alimento, abrigo, vivienda, salud, educación ni tu palabra de
vida.
Quiero decirte: “PADRE NUESTRO, PERDONA NUESTRAS
OFENSAS”. Ayúdame a reconocer mi pecado; dame la gracia del
arrepentimiento y de la conversión. Enséñame a ser una persona
auténtica y que en vez de andar inventando justificaciones, asuma en
conciencia mis errores y faltas y pueda re-encontrarme contigo y mi
prójimo.
Quiero decirte: “PADRE NUESTRO, PERDONA NUESTRAS
OFENSAS ASÍ COMO NOSOTROS PERDONAMOS A LOS QUE NOS OFENDEN”. Ayúdame
a ser humilde y audaz al mismo tiempo, para que sepa dar el primer
paso de pedir perdón a quienes he ofendido o dañado. Enséñame a ser
una persona comprensiva y generosa, para que con tu bondad, sea
capaz de perdonar, para que también Tú me perdones.
Quiero decirte: “PADRE NUESTRO, NO NOS DEJES CAER
EN TENTACIÓN”. Ayúdame a no dejarme seducir ni persuadir de que
puedo ser feliz desconfiando de Ti. Enséñame a no desafiarte
recorriendo caminos distintos a los que me muestras Tú, pues sólo
llevan a perdición.
Quiero decirte: “PADRE NUESTRO, LÍBRANOS DEL
MAL”. Ayúdame a tener presente que toda denigración, desunión,
destrucción y desamor provienen del espíritu malo, padre de la
envidia y de la mentira, de la malicia y del odio. Enséñame que con
Jesús y en su nombre podemos “vencer el mal haciendo el bien”.
Quiero decirte: “PADRE NUESTRO, AMÉN”, PORQUE
TUYO ES EL REINO, EL PODER Y LA GLORIA, POR SIEMPRE, ¡SEÑOR!