Perdóname, por favor, cuando hago un espectáculo
provocado por la mucha duda en mí mismo.
Perdóname, por favor, por mi silencio y por
molestarme demasiado por la bulla de otro.
Perdóname, por favor, cuando grito y me quejo,
cuando hablo demasiado o cuando airado, maldigo.
Perdóname, por favor, por amar cosas, por
chismear y lamentarme porque no somos iguales.
Perdóname, por favor, cuando no te perdono; Dios
dice que eso está mal si deseamos vivir bien.
Perdóname, por favor, cuando alardeo; quiero que
sepas que se trata de sentimientos de inferioridad.
Perdóname, por favor, por lastimarte: las
palabras te roban el gozo y luego destrozan mi corazón.
Perdóname, por favor, cuando me preocupo y hago
berrinches de ser humano; no te disgustes.
Perdóname, por favor, cuando actúo como si fuese
mejor que tú, porque en realidad es tan solo una actuación y tú lo
sabes.
Perdóname, por favor, cuando detesto lo que no
soy; solo ora por mí que eso significará mucho.
Perdóname, por favor, cuando traigo mi pasado y
te hago pagar por lo que otro hizo ayer.
Perdóname, por favor, mientras pido tu perdón;
porque tú también lo necesitarás si no quieres que tu corazón se
endurezca.
Pero sobre todas las cosas, necesito el toque
perdonador de Dios y saber que soy su hijo… eso significa mucho.
-------------------------------------
Pero en ti hay perdón, Para que seas reverenciado.
Salmo 130:4.
Sabed, pues, esto, varones hermanos: que por
medio de él se os anuncia perdón de pecados. Hechos 13:38.