Cuando pensaste que yo no estaba mirando,
colgaste mi primer dibujo en el refrigerador,
Y deseé pintar otro.
Cuando pensaste que yo no estaba mirando,
alimentaste a un gato callejero,
Y yo pensé que era bueno ser amoroso con los
animales.
Cuando pensaste que yo no estaba mirando,
Horneaste un pastel de cumpleaños para mí,
Y supe que los detalles son cosas especiales.
Cuando pensaste que yo no estaba mirando,
pronunciaste una oración,
Y creí que había un Dios a quien siempre podría
hablarle.
Cuando pensaste que yo no estaba mirando,
Me diste un beso de buenas noches, y me sentí
amado.
Cuando pensaste que yo no estaba mirando,
Vi que corrían lágrimas de tus ojos,
Y aprendí que algunas veces las cosas duelen;
pero que está bien llorar.
Cuando pensaste que yo no estaba mirando,
sonreíste,
Y eso me hizo desear ser bonita así también.
Cuando pensaste que yo no estaba mirando, me
cuidaste,
Y deseé ser lo máximo que pudiera llegar a ser.
Cuando pensaste que yo no estaba mirando... miré...
Y quise darte las gracias por todas esas cosas
que hiciste cuando pensaste que yo no estaba mirando.
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Proverbios 31:10
Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa
largamente a la de las piedras preciosas.
Proverbios 31:28, 29
Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada; Y su marido
también la alaba. Muchas mujeres hicieron el bien; mas tu sobrepasas
a todas.