Una ó varias metas personales son nuestras: son
lo que queremos para nosotros y no lo que los demás quieren para
nosotros. Creamos en nosotros mismos: podemos lograr cualquier cosa.
Veamos lo que Jacquie nos quiere decir:
La clave para ser feliz es respetar nuestro deseo
de mejorar nuestra vida por nuestras propias escogencias aunque, y
especialmente si, los demás las ridiculizan. No permitamos que la
ignorancia o la vista corta de los demás redirijan las metas de
nuestra vida.
Todos tenemos nuestro propio camino a seguir…
nuestro propio mapa para el futuro. La clave es comprender que todos
somos diferentes y respetar sus metas tanto como las nuestras.
No aceptemos conductas que atenten contra
nuestras creencias o deseos y no aceptemos conductas de amigos,
familiares o cónyuges que no aceptaríamos de un extraño.
Seamos fieles a nosotros mismos. Parémonos firmes
y no pospongamos nuestros sueños o deseos para agradar a algún otro
en base a su idea sobre lo que debería ser…
+++++++++++++++++++++++
Dios es Dios de metas y te da la oportunidad de
fijar metas y lograrlas. Cada meta lograda es una oportunidad para
alabar a Dios. Preparate y fija tu próxima meta.
No que ya lo haya alcanzado o que ya haya llegado
a ser perfecto, sino que sigo adelante, a fin de poder alcanzar
aquello para lo cual también fui alcanzado por Cristo Jesús.
Hermanos, yo mismo no considero haberlo ya alcanzado; pero una cosa
hago: olvidando lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está
delante, prosigo hacia la meta para obtener el premio del supremo
llamamiento de Dios en Cristo Jesús.
Filipenses 3:12-14.