En 1894, un joven de dieciséis años encontró esta
nota de su maestro de retórica en Harrow, Inglaterra, junto a su
boletín de calificaciones:
"Una notoria falta de éxito".
El joven continuó tratando y llegó a convertirse
en uno de los oradores más famoso del siglo veinte.
Su nombre fue Winston Churchill.
En 1902, un aspirante a escritor de veintiocho
años de edad recibió una carta de rechazo del editor de poesía del
The Atlantic Monthly.
De regreso con un grupo de poemas que él había
enviado, estaba esta graciosa nota:
"Nuestra revista no tiene espacio para sus
vigorosos versos".
Él continuó tratando, sin embargo y llegó a ver
su obra publicada.
El nombre del poeta era Robert Frost.
En 1905, la Universidad de Bern declinó una
disertación de doctorado como muy elaborada e irrelevante.
El joven estudiante de física, que escribió la
disertación siguió esforzándose
Y llegó a desarrollar alguna de sus ideas como
teorías generalmente aceptadas.
Su nombre era Albert Einstein.
Cuando el rechazo sacude tu resolución y opaca
tus metas, sigue intentando.
¡Si no te das por vencido, un día estarás
viviendo tus sueños!.
Job 17:9
El justo se mantendrá en su camino, y el de manos limpias más y más
se fortalecerá