Dicen que para todo nuevo comienzo, vendrá un
fin. Dicen que la gente teme lo que no comprende. Dicen que el
carácter se forma a través de la toma de decisiones difíciles. .
Algo que me falta por comprender, sin embargo, es
por qué la gente juzga antes de estar plenamente informada. Entiendo
que el temor, los celos y la envidia puedan jugar un papel en ese
proceso de pensamiento. Pero, en los tiempos en que vivimos, uno
pensaría que la era de “juzgar un libro por su cubierta” estaría
cerca de un fin abrupto. .
Con información al alcance de nuestros dedos, ¿qué
usa uno como excusa para estar mal informado o desinformado del todo?
La respuesta, mis lectores, es la ignorancia. .
Anteriormente les dije que me estoy embarcando en
una nueva aventura en mi vida. Se hizo un cambio y lo he aceptado
abiertamente. Me he embarcado en la aventura cómo si hubiese estado
en mi mano todo el tiempo. Hasta el momento, la experiencia ha sido
un cambio bienvenido para mí. Y, con toda franqueza, no puedo
recordar un tiempo en mi vida cuando haya estado más feliz y
contento. Pero con lo bueno necesitamos aceptar lo malo. Por cada
positivo tiene que haber un negativo. .
Un saludable balance de positivos y negativos
debe existir para proveerle a nuestra vida una saludable dosis de
variedad. .
Esa es la razón por la que, cuando me di cuenta
de que uno de los pocos negativos apareció en mi nueva aventura, no
me molesté por mucho tiempo. Me di cuenta de que donde vayamos
siempre habrá algo con lo que no estamos de acuerdo, una comida que
no nos gusta, una persona que no puedes soportar, y cosas que
simplemente nunca comprenderemos. No es asunto de opinión; es un
hecho. .
Lo mejor que podemos hacer es aceptarlo y avanzar
tan rápidamente como sea posible. En mi caso, una dosis de
publicidad negativa se me puesto por delante. Sin embargo, no de
manera directa, y muy indirectamente. Su propósito es pintar una
mala imagen de mí y regar mentiras. .
He aprendido, sin embargo, en los últimos años
que la verdad lo conquista todo. Y donde la mentira oscurece, la
verdad ilumina; donde las mentiras hieren, la verdad sana; donde las
mentiras atrapan, la verdad nos libera. Así, la manera madura y más
efectiva de tratar una situación en la que otro riega mentiras sobre
uno, les animo que no sea contestando con ira, odio y mentiras, sino
con gozo, amor y verdad. .
Porque es el que dice solo la verdad el que gana
la guerra. Sin importar lo bueno o lo malo… la verdad es siempre la
mejor herramienta para ganar una guerra de palabras, choques de
personalidad y conflictos de ego. .
La próxima vez que escuchen algo falso sobre
ustedes, no le den importancia. ¡Tenemos cosas más importantes que
hacer! Vayamos y acomodemos nuestros calcetines, observemos la
pintura secarse, o quedémonos viendo una pared… y les prometo que
aquel será tiempo mejor empleado que en preocuparnos sobre
afirmaciones falsas, dañinas y negativas. No permitamos que las
acciones de otros determinen cómo vivimos la vida. .
Si nos detenemos a pensar acerca de lo que los
demás piensan sobre nosotros, no tendremos tiempo suficiente en el
día para pensar acerca de nada más. .
No cabe duda que cuando permitimos que la mentira
se haga parte de nuestro diario vivir, todos perdemos. Nunca me
olvido de una ilustración que una vez escuché a un amigo predicador.
Él decía que una de las bendiciones de no mentir es que no tenemos
que acordarnos qué fue lo que dijimos antes a alguien para
asegurarnos de no contradecirnos. .
Obviamente hay mucho más de bendición asociada
con la verdad… pero sólo por la paz que esta observación nos brinda,
creo que todos deberíamos abrazarla. Por otro lado, no podemos ni
debemos permitir que las mentiras de otros enrumben nuestras vidas,
permitiéndoles amargarnos o generar en nosotros una actitud de
revanchismo. ¿Por qué no, más bien, dejarlo todo ante Dios y
permitirle que sea Él quien juzgue nuestra causa? .
Descubriremos que viviremos en paz con Dios,
nosotros mismos y con los demás. Adelante y que Dios les continúe
bendiciendo. .
También la Gloria de Israel no mentirá ni
cambiará su propósito, porque El no es hombre para que cambie de
propósito.
1 Samuel 15:29
De palabra de mentira te alejarás, y no matarás
al inocente y justo; porque yo no justificaré al impío.
Exodo 23:7