Hay un tipo de ave marítima en el ártico que vive
en peñascos rocosos de la costa
Donde miles de ellas se juntan en pequeñas áreas.
A causa de la condición apiñada, las hembras
ponen sus huevos uno junto al otro en una larga fila.
Es increíble que un ave madre pueda identificar
los huevos que le pertenecen.
Los estudios muestran que incluso cuando uno de
ellos se aleja cierta distancia,
Ella lo encuentra y lo lleva de vuelta a su lugar
original.
Nuestro Padre celestial conoce a sus hijos mucho
más íntimamente.
Es consciente de todos nuestros pensamientos,
emociones y decisiones.
De la mañana hasta la noche presta atención
personal a nuestros asuntos diarios.
Abrumado por esa gloriosa realidad, el salmista
exclamó en asombro:
"Tal conocimiento es demasiado maravilloso para
mí; es muy elevado, no lo puedo alcanzar" (Salmo 139:6).
No sólo provoca esto nuestra alabanza, sino que
también debería dar mucho consuelo a nuestros corazones.
Jesús dijo a sus discípulos que el Padre sabe
cuando un solo pajarillo cae a tierra.
Puesto que la gente es de mucho más valor que los
pajarillos,
Los hijos de Dios pueden estar seguros de su
cuidado constante.
¡Qué maravilloso es ser una persona tan bien
amada y "bien conocida"!
El Señor conoce a los que son suyos. . . .
2 Timoteo 2:19.