Una vez, cuando tenía cinco años, fui a un parque
local con mi mamá.
Mientras jugaba en el arenero, vi a un niño de mi
edad en silla de ruedas.
Me acerqué a él y le pregunté si podía jugar.
Ya que tenía sólo cinco años, no entendía por qué
el niño no entraba en el arenero y jugaba conmigo.
Me tomé mi cubeta, recogí toda la arena que pude
y la puse en sus piernas.
Después agarré unos juguetes y también los puse
en sus piernas.
Mi mamá corrió hacia mí y dijo:
"¿Lucas, por qué hiciste eso?"
La miré y le dije:
" Él no podía jugar en el arenero conmigo, así
que le traje arena.
Ahora podemos jugar juntos en la arena".
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Espero vivir solamente una vida.
Entonces, si hay algo de bondad que pueda mostrar,
O algo bueno que pueda hacer por alguien, déjenme
llevarlo a cabo ahora,
Sin demora ni descuido, ya que no volveré a pasar
por aquí.
Gálatas 5:22-23
Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad,
bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.