¡A veces nos parece que la vida se vive al revés!
Siendo jóvenes y con una perspectiva limitada,
tenemos que tomar aquellas inmensas decisiones que moldearán el
resto de nuestros años.
Pero podemos y seremos sabios, si aprendemos de
quienes han adquirido entendimiento de las experiencias de la vida.
En un estudio psicológico, a cincuenta personas
mayores de noventa y cinco años de edad se les preguntó lo siguiente:
¿De poder vivir la vida otra vez, qué haría
diferente?
De tal interrogación salieron a relucir tres
respuestas generales:
Si tuviese que hacerlo otra vez...
* Reflexionaría más.
* Arriesgaría más.
* Haría más cosas que perduren después de mi
muerte.
Una mujer muy anciana escribió sobre cómo viviría
su vida de poder hacerlo otra vez:
Cometería más errores la próxima vez, me
relajaría, sería más flexible, más tonta de lo que he sido durante
este viaje, tomaría menos cosas con seriedad.
Sería más arriesgada, escalaría más montañas y
nadaría más cantidad de ríos, comería más helados y menos frijoles y
quizá tendría más problemas en la actualidad, pero menos de ellos
serían imaginarios.
Como puedes ver, soy una de esas personas que ha
vivido con sensatez y prudencia hora tras hora y día tras día.
Sí, he disfrutado mis buenos momentos y si
tuviese que hacerlo de nuevo, tendría muchos más.
De hecho, no intentaría vivir más que momentos,
uno tras otro, en vez de tantos años adelantado.
¡Escucha y aprende!
La vida no puede ser solo trabajo y nada de juego.
A pesar de todo, deseas que la misma tenga
sentido, para Dios, para los seres queridos que te sigan y para ti
mismo.
Durante esta noche, reflexiona sobre tu vida.
Pídele a Dios que te muestra cuál es el verdadero
significado de tu existencia, lo que debes lograr, ¡y cómo disfrutar
el proceso!.
Proverbios 2:2
Da oído a la sabiduría, inclina tu corazón al entendimiento.