Sandía
Un Padre iba con su hijo en la carretera. De
pronto el papá se paró frente a un sembradío de sandias. Al bajarse
el padre le dijo a su hijo: mira hacia ambos lados que no venga
nadie, y luego cruza para poder agarrar una sandía.
El niño asombrado le dijo: Papá deberíamos mirar
también hacia arriba ¿no es cierto?.
"Lo correcto hay que hacerlo no solo cuando
alguien te este mirando"
Salmos 25:21
Integridad y rectitud me guarden; Porque en ti he esperado.
Proverbios 10:9
El que camina en integridad, anda confiado: Mas el que pervierte sus
caminos, será quebrantado.
Proverbios 20:7
El justo que camina en su integridad, Bienaventurados serán sus
hijos después de él.
Capitán
Un jefe de tribu de los escoceses cayó en la
batalla de Sheriff-Muir. Cuando sus soldados vieron caer al jefe,
vacilaron un momento, dando una gran ventaja por ello al enemigo. El
viejo caudillo al ver lo que acontecía, se incorporó y aunque la
sangre manaba de sus heridas, gritó:
-No estoy muerto, hijos míos. Os estoy mirando, y
espero que cada uno cumpla con su deber.
Estas palabras sirvieron de estímulo a los
soldados, llevándolos a hacer esfuerzos casi sobrehumanos, hasta
lograr la victoria.
Así, cuando nuestras fuerzas flaquean y nuestros
corazones están apesadumbrados, recordemos que nuestro Capitán no
está muerto y nos dice: "He aquí yo estoy con vosotros todos los
días, hasta el fin del mundo." (Mateo 28:20)
Transformación
En el Japón existe una muy curiosa invención que
consiste en tablillas delicadas de madera o de paja, las cuales, por
medio de cierto procedimiento, cuando se ponen en una vasija con
agua se extienden y forman flores y otras figuras de vivos colores.
Al ponerlas en el recipiente están secas
completamente, y no se puede saber qué figuras son; pero tan pronto
como tocan el agua parece que se les inyecta vida y se transforman
en una figura de extraordinaria belleza.
De parecida manera obra el Espíritu Santo. Cuando
nuestra alma humana está fría, seca, y recibe el abrazo del Padre
Supremo, adquiere un entusiasmo celestial y se presenta nueva,
lozana, hermosa y dispuesta a ser con Dios una bendición para todo
aquel que la rodea.
Juan 11:25
Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí,
aunque esté muerto, vivirá.
Juan 4:14
Más el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás;
sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que
salte para vida eterna.