Parróquia La Santa Cruz
Col. Tara, San Pedro Sula,  Honduras, Tel. (504) 551-3290

InicioQuienes SomosNoticiasLecturas del DíaBibliaLiturgia de las HorasSanto RosarioOracionesReflexionesPastoralesDocumentosNuestra FeTemas de ActualidadComunidadesLiturgiaContactosEnlaces
Pastoral de Comunicaciones, Todos los Derechos Reservados, © 2007

COMUNICACION CRISTIANA DE BIENES


P. Ivan Rodrigo Cardona

 LO QUE TE SOBRA A TI,  AL OTRO LE  HACE FALTA

“LO QUE TU TIENES DE MÁS, OTRO LO TIENE DE MENOS”

Lee esta corta reflexión  acerca de la conveniencia de vaciar el “Cuarto de San Alejo” y verás cómo podemos hacer algo muy útil para los hermanos de Comunidad que tienen grandes necesidades.

Recuerda que el “Cuarto de San Alejo” es aquel lugar donde se ponen los objetos que ya no se usan en la casa y que empiezan a estorbar. 

El Señor Jesús nos dijo que “hay más alegría en dar que en recibir” y con estas palabras, nos mostró una fuente riquísima de felicidad.  Todos tenemos bienes que nos sobran y que otros necesitan.  Por qué no conseguimos felicidad, desprendiéndonos de ellos y ayudando a tantos pobres que carecen de casi todo.  Si nos decidimos a vaciar el Cuarto de San Alejo, dispondremos de más espacio en nuestras casas y llenaremos el vacío que hay en las que habitan los pobres.  Es cuestión hasta de buen gusto.  Y además nos proporcionará una gran satisfacción.

La palabra nos dice: “Da de tu pan al hambriento y de tus vestidos al desnudo. Haz limosna de todo cuanto te sobra” (Tobías 4,16).  

 

¿Cuanto te sobra?

Esta es la pregunta que hoy te hace el Señor. Y lo que te sobra poco o mucho, hace falta a un hermano necesitado. Cuántas necesidades quedarían remediadas si todos diésemos lo que nos sobra y quizás nos estorba.

¡Cuántos objetos inútiles están tirados en el llamado Cuarto de San Alejo! y cuanto gozarían los pobres si tú lo desocupase y les regalase lo que allí se va deteriorando y que para nada necesitas.

En cuantos Cuartos de San Alejo encontramos  una gran cantidad de objetos que allí se están deteriorando y que serviría de mucha ayuda para los que verdaderamente lo necesitan.  Muchos de esos objetos pueden ser: La ropa que ya no va a ser usada como son: los sacos, las camisas, las medias, colchas, sábanas o algunas cobijas viejas, algunas cositas de aseo personal como un jabón, un desodorante, un betún, etc. 

 

¿Y que te sobra en los escaparates? 

Al encontrarme con muchos amigos me dijeron: Si desea llevarse eso puede hacerlo, pues aquí no sirve para nada.

Permítanme hacerles una pregunta: ¿En los armarios no hay objetos que ustedes ya no usan y que podrían servir a otros o que podrían venderse y con ese dinero comprar algo útil para los pobres?

Si les queda un rato libre den una miradita y de pronto encontrarán muchos objetos que pueden pasar a las manos de los necesitados y permitirán que los armarios queden más airados. 

 

¡MANOS A LA OBRA!

Vamos a poner en práctica la norma que nos da la palabra de Dios: “Haz limosna de todo cuanto te sobra”

Vamos a vaciar el cuarto de San Alejo y con su contenido vamos a ayudar a muchos hermanos pobres que carecen de aquello que nos sobra.   

(Tomado del escrito: “El Cuarto de San Alejo” de Mons. Alfonso Uribe Jaramillo. Fundador en Colombia de seminarios y comunidades religiosas.

( Entre ellas la Asociación  Sacerdotal: Siervos del Espíritu Santo)

 

“La mayor riqueza de la Iglesia son los pobres” (San Lorenzo Diác.) 

Es importante tener claridad que no debes darle migajas al Señor y a tu hermano… te debe doler el sufrimiento de tu hermano, por ello debes vaciarte de ti mismo para llenarte de sensibilidad… Que bueno compartir desde la pobreza… Dios se hizo pobre para enriquecernos con ella… que estímulo tan grande  el de todo un Dios para con el hombre, todos somos pobres… todos somos ricos… hay pobres que son ricos espiritualmente, hay ricos que son pobres espiritualmente… allí esta el complemento claro está… por ello, pon la mano en tu corazón. 

Monseñor Alfonso Uribe Jaramillo Expresaba: “La verdadera conversión se da en estos pasos: de la mente al corazón y del corazón al bolsillo”. No basta solamente el cambio de mentalidad, es necesario la renovación del corazón, pero la auténtica conversión se vislumbra en el desprendimiento, “en la medida en que yo me desprendo para enriquecer al otro en esa medida soy mas libre” y por ello este es le termómetro de la capacidad para amar. 

 ¿Cuanto amo? Cuanto me doy por el otro es la respuesta a  este interrogante, primero donarme, darme a mi mismo y por ende suministrar desde mi poquedad al hermano que necesita.  

“El que siembra tacañamente, tacañamente cosechará; el que siembra generosamente, generosamente cosechará.  Cada uno dé como haya decidido su conciencia: no a disgusto ni por compromiso; porque el que da de buena gano lo ama Dios.  Tiene Dios poder para colmaros de toda clase de favores, de modo que, teniendo siempre lo suficiente, os sobre para obras buenas” (2Co 9, 6-8). 

Ya tenemos un medio para ejercitarnos, como es la ofrenda económica en la parroquia, por medio del sobre de la solidaridad, en donde se va a ejercer un trabajo estructurado y dinámico, en vías de fortalecerse para una mejor proyección social; de igual manera, aportemos aún de nuestros bienes que servirán para muchas personas necesitadas. 

El libro de los Proverbios nos dice: “Más vale buen hombre que muchas riquezas y, mejor favor que plata y oro” ( 22, 1). “No te fatigues por enriquecerte, deja de pensar en ello” (23, 4).  “Mejor es el pobre que camina en su integridad que el de caminos tortuosos por más que sea rico” (28, 6).  “El hombre de malas intenciones corre tras la riqueza sin saber que lo que viene es la indigencia” (28, 22).

 


[INICIO]
   [QUIENES SOMOS]   [NOTICIAS]   [LECTURAS]   [ BIBLIA]   [LITURGIA DE LAS HORAS]
[SANTO ROSARIO]   [ORACIONES]   [REFLEXIONES]   [PASTORALES]    [DOCUMENTOS]
[NUESTRA FE]   [TEMAS DE ACTUALIDAD]   [COMUNIDADES]   [LITURGIA]   [CONTACTOS]   [ENLACES]