LO
QUE TE SOBRA A TI, AL OTRO LE HACE FALTA
“LO QUE TU
TIENES DE MÁS, OTRO LO TIENE DE MENOS”
Lee
esta corta reflexión acerca de la conveniencia de vaciar el
“Cuarto de San Alejo” y verás cómo podemos hacer algo
muy útil para los hermanos de Comunidad que tienen grandes
necesidades.
Recuerda que el “Cuarto de San Alejo”
es aquel lugar donde se ponen los objetos que ya no se usan en
la casa y que empiezan a estorbar.
El Señor Jesús nos dijo que “hay más
alegría en dar que en recibir” y con estas palabras, nos
mostró una fuente riquísima de felicidad. Todos tenemos bienes
que nos sobran y que otros necesitan. Por qué no conseguimos
felicidad, desprendiéndonos de ellos y ayudando a tantos pobres
que carecen de casi todo. Si nos decidimos a vaciar el
Cuarto de San Alejo, dispondremos de más espacio en
nuestras casas y llenaremos el vacío que hay en las que habitan
los pobres. Es cuestión hasta de buen gusto. Y además nos
proporcionará una gran satisfacción.
La palabra nos dice: “Da de tu pan al
hambriento y de tus vestidos al desnudo. Haz limosna de todo
cuanto te sobra” (Tobías 4,16).
¿Cuanto te
sobra?
Esta es la pregunta que hoy te hace el Señor.
Y lo que te sobra poco o mucho, hace falta a un hermano
necesitado. Cuántas necesidades quedarían remediadas si todos
diésemos lo que nos sobra y quizás nos estorba.
¡Cuántos objetos inútiles están tirados en el
llamado Cuarto de San Alejo! y cuanto gozarían los
pobres si tú lo desocupase y les regalase lo que allí se va
deteriorando y que para nada necesitas.
En cuantos Cuartos de San Alejo
encontramos una gran cantidad de objetos que allí se están
deteriorando y que serviría de mucha ayuda para los que
verdaderamente lo necesitan. Muchos de esos objetos pueden ser:
La ropa que ya no va a ser usada como son: los sacos, las
camisas, las medias, colchas, sábanas o algunas cobijas viejas,
algunas cositas de aseo personal como un jabón, un desodorante,
un betún, etc.
¿Y que te sobra
en los escaparates?
Al encontrarme con muchos amigos me dijeron:
Si desea llevarse eso puede hacerlo, pues aquí no sirve para
nada.
Permítanme hacerles una pregunta: ¿En los
armarios no hay objetos que ustedes ya no usan y que podrían
servir a otros o que podrían venderse y con ese dinero comprar
algo útil para los pobres?
Si les queda un rato libre den una miradita y
de pronto encontrarán muchos objetos que pueden pasar a las
manos de los necesitados y permitirán que los armarios queden
más airados.
¡MANOS A LA
OBRA!
Vamos a poner en práctica la norma que nos da
la palabra de Dios: “Haz limosna de todo cuanto te sobra”
Vamos a vaciar el cuarto de San Alejo y con
su contenido vamos a ayudar a muchos hermanos pobres que carecen
de aquello que nos sobra.
(Tomado del escrito: “El Cuarto de San
Alejo” de Mons. Alfonso Uribe Jaramillo. Fundador en
Colombia de seminarios y comunidades religiosas.
( Entre ellas la Asociación Sacerdotal:
Siervos del Espíritu Santo)
“La mayor riqueza de la Iglesia son los pobres” (San Lorenzo
Diác.)
Es importante tener claridad que no debes
darle migajas al Señor y a tu hermano… te debe doler el
sufrimiento de tu hermano, por ello debes vaciarte de ti mismo
para llenarte de sensibilidad… Que bueno compartir desde la
pobreza… Dios se hizo pobre para enriquecernos con ella… que
estímulo tan grande el de todo un Dios para con el hombre,
todos somos pobres… todos somos ricos… hay pobres que son ricos
espiritualmente, hay ricos que son pobres espiritualmente… allí
esta el complemento claro está… por ello, pon la mano en tu
corazón.
Monseñor Alfonso Uribe Jaramillo Expresaba:
“La verdadera conversión se da en estos pasos: de la mente al
corazón y del corazón al bolsillo”. No basta solamente el cambio
de mentalidad, es necesario la renovación del corazón, pero la
auténtica conversión se vislumbra en el desprendimiento, “en la
medida en que yo me desprendo para enriquecer al otro en esa
medida soy mas libre” y por ello este es le termómetro de la
capacidad para amar.
¿Cuanto amo? Cuanto me doy por el otro es la
respuesta a este interrogante, primero donarme, darme a mi
mismo y por ende suministrar desde mi poquedad al hermano que
necesita.
“El que siembra tacañamente, tacañamente
cosechará; el que siembra generosamente, generosamente
cosechará. Cada uno dé como haya decidido su conciencia: no a
disgusto ni por compromiso; porque el que da de buena gano lo
ama Dios. Tiene Dios poder para colmaros de toda clase de
favores, de modo que, teniendo siempre lo suficiente, os sobre
para obras buenas” (2Co 9, 6-8).
Ya tenemos un medio para ejercitarnos, como
es la ofrenda económica en la parroquia, por medio del sobre de
la solidaridad, en donde se va a ejercer un trabajo estructurado
y dinámico, en vías de fortalecerse para una mejor proyección
social; de igual manera, aportemos aún de nuestros bienes que
servirán para muchas personas necesitadas.
El libro de los Proverbios nos dice: “Más vale buen hombre que muchas riquezas y, mejor favor que
plata y oro” ( 22, 1). “No te fatigues por
enriquecerte, deja de pensar en ello” (23, 4). “Mejor es
el pobre que camina en su integridad que el de caminos tortuosos
por más que sea rico” (28, 6). “El hombre de malas
intenciones corre tras la riqueza sin saber que lo que viene es
la indigencia” (28, 22).