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Aquellos que recen con enorme fe el Rosario recibirán
gracias especiales.
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Prometo mi protección y las gracias más grandes a
aquellos que recen el Rosario.
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El Rosario es una arma poderosa para no ir al
infierno, destruirá los vicios, disminuirá los pecados, y defendernos de
las herejías.
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Se otorgará la virtud y las buenas obras abundarán,
se otorgará la piedad de Dios para las almas, rescatará a los corazones
de la gente de su amor terrenal y vanidades, y los elevará en su dedeo
por las cosas eternas. Las mismas almas se santificarán por este medio.
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El alma que se encomiende a mi en el Rosario no
perecerá.
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Quien rece el Rosario devotamente, y lleve los
misterios como testimonio de vida no conocerá la desdicha. Dios no lo
castigará en su justicia, no tendrá una muerte violenta, y si es justo,
permanecerá en la gracia de Dios, y tendrá la recompensa de la vida
eterna.
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Aquel que sea verdadero devoto del Rosario no
perecerá sin los Sagrados Sacramentos.
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Aquellos que recen con mucha fe el Santo Rosario en
vida y en la hora de su muerte encontrarán la luz de Dios y la plenitud
de su gracia, en la hora de la muerte participarán en el paraíso por los
méritos de los Santos.
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Libraré del purgatorio a quienes recen el Rosario
devotamente.
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Los niños devotos al Rosario merecerán un alto grado
de Gloria en el cielo.
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Obtendrán todo lo que me pidan mediante el Rosario.
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Aquellos que propaguen mi Rosario serán asistidos por
mí en sus necesidades.
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Mi hijo me ha concedido que todo aquel que se
encomiende a mi al rezar el Rosario tendrá como intercesores a toda la
corte celestial en vida y a la hora de la muerte.
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Son mis niños aquellos que recitan el Rosario, y
hermanos y hermanas de mi único hijo, Jesucristo.
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la devoción a mi Rosario es una gran señal de
profecía.