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TALLER SOBRE EL ANIMADOR JUVENIL

 

“Como el hijo del hombre, no vino a ser servido, sino a servir”…

A. El animador: su persona y sus funciones

Para empezar cabe preguntarse ¿Quién puede ser animador?, ¿Puede serlo cualquier persona?, Yo, ¿puedo ser animador? o ¿En que condiciónese puede ser animador?

El término “Animador” proviene de la palabra latina “animare”, que significa dar vida. Se llama animador a aquella persona que da vida a un grupo, que es generadora de vida grupal.

Con frecuencia se confunden las expresiones “animador”, “jefe”, “experto”, “moderador”, etc. Estos diferentes nombres se emplean por igual para designar a la persona que está frente a un grupo. A la pregunta: ¿quién es el responsable de este grupo?, se responde usualmente: “Juan es el jefe, es el asesor, etc.”.

Para aclarar todo esto, se intentará clarificar lo que significa cada una de las diversas designaciones que recibe en pastoral juvenil a esta persona que “anima” al grupo.

1. Jefe.

Hablar de autoridad induce a pensar en el “jefe”. Existen muchas imágenes de jefe. Pero todas ellas poseen un denominador común: jefe es el que tiene la última palabra en la materia de decisiones.

Frecuentemente, en situaciones vagas o confusas, surge la pregunta: “¿quién es el jefe?”, “¿puedo hablar con el jefe?”. La expresión de jefe autoridad es definitoria, en términos de conceder y/o cancelar acciones. Tener la última palabra implica tener una visión global de la acción o proceso que desarrolla.

2. Conductor

Se asocia la expresión “jefe” a la de “conductor”. La conducción supone que quien conduce conoce los procedimientos, los hilos que subyacen en el proceso mismo; tiene los detalles y la globalidad en su mente. El conductor está intrínsecamente comprometido en el proceso. Puede tener, muchas veces, connotación de ejecutor, de mando medio. Sin embargo, puede ser el mero ejecutor de lo que piensan y deciden, como también de co-ejecutor de aquello que ha sido decidido en equipo.

3. Monitor

La vida en grupo supone un hacer. Algunas veces, este hacer es muy puntual y definido, requiere una preparación técnica, específica en que la persona es parte de un engranaje más amplio. Se piensa entonces en el “monitor”. En los grupos es habitual encontrar una persona con esta designación. Se le reconoce porque sabe que es lo que debe hacer, no maneja necesariamente la visión global, es específico en cuanto a contenidos como en su proceder. Muchas veces puede ser uno del mismo grupo.

4. Coordinador

El coordinador es el que relaciona en sus partes la vida o proceso del grupo. Puede decirse que es la central de informaciones del grupo. Es quien va reteniendo las fotografías grupales, la historia que construye al grupo. No es necesario el técnico, ni el más sabio, ni el más participativo. Pero si, pareciera ser aceptado por todos debido a sus características organizativas y visión de conjunto. Coordinar es mas bien un rol de tareas grupales. El coordinador intenta integrar las actividades de diversos miembros o subgrupos.

5. Moderador

El moderador es la persona que en una reunión, regula el uso de la palabra y la participación de los miembros. No es necesariamente el técnico en el contenido, pero sí en el procedimiento. Se desempeña habitualmente en grupo de tarea, de discusión, de plenarios. Maneja técnicas para realizar una discusión.

6. Animador

En la historia de los procesos grupales y su interacción propia cobra cada día mayor relevancia el término de animador. El animador es un joven llamado por Dios en la Iglesia para asumir el servicio de motivar, integrar y ayudar a crecer a otros jóvenes en el proceso comunitario. Animar no es poner en práctica un conjunto de técnicas. Es un modo de ver, de entender, de relacionarse y de vivir la vida grupal. Es “dar el alma”, “dar la vida”. Es compartir la vida grupal para que otros tengan vida. Es acompañar a los jóvenes en las etapas de educación de la fe de la integración a la comunidad eclesial que continua la misión de Jesús y su compromiso de ser protagonista de transformación de la sociedad.

Para que este servicio evangelizador pueda realizarse de forma eficaz son necesarias algunas características; como el conocimiento de la realidad, la capacidad de cercanía, la actitud positiva de apoyo y colaboración, facilidad para la relación personal, una madurez acorde con la edad, una relación personal con el Señor, un cierto recorrido en los caminos pastorales y sentir el llamado vocacional de la animación.

Junto con el conocimiento de las líneas fundamentales del proceso formativo, la capacitación permanente y acompañamiento de los asesores, estas características aseguran que el joven animador podrá llevar adelante y realizar con fruto su servicio evangelizador a los jóvenes.

El animador es la persona que tiene todo el grupo en mente tanto en sus relaciones internas, como en sus aspectos de contenido, en procedimiento y socio emotivo, poniendo el acento en el crecimiento y dinámica del grupo. Intenta mantener abiertas las vías de comunicación alentado la participación de otros, regulando el curso de ella. Es un catalizador, va compaginando y dando forma al mosaico grupal.

El seguimiento de Jesús y su compromiso con el proyecto de la Civilización del Amor invitan al animador a actuar siempre con espíritu de servicio. El animador, no impone, dialoga. No enseña, busca en común, no impone. No tiene la seguridad de todo lo sabe sino la certeza de los que caminan sobre como orientarse y donde quiere llegar. No asume todas las tareas sabe compartir responsabilidades. No acapara la palabra, busca participación de todos. Se da a conocer tal cual es, con sus fortalezas y debilidades. No exalta su personalidad ni busca adhesiones, se preocupa por los integrantes de su grupo y les ofrece su amistad sincera y cordial. Sabe acoger, respetar e inspirar confianza. Aprende a valorar a cada persona y a respetar su ritmo de crecimiento. Evitar dar más importancia a las estructuras y al éxito de los planes de la vida misma. Acoge con calidez. Es sensible para percibir la realidad misma del otro. Siente con quien está al frente. Es un gran conocedor de personas, conoce y sabe aplicar ejercicios, técnicas e instrumentos adecuados que facilitan el proceso grupal, inspira confianza a quienes lo rodean junto a una claridad y seguridad personal. Es alegre, eficiente, trabajador y generador del trabajo.

Desarrollando su servicio de animación, el joven continua formándose sabe que, al igual que sus hermanos del grupo juvenil, también él está en proceso de crecimiento y por esto refuerza sus conocimientos para equilibrar sus compromisos de servicio con las exigencias de su formación personal, de la dirección espiritual y de la atención a la vida y al medio en que vive. Es coherente y congruente en pensar, hacer y valorar el que hacer humano, procura ser testimonio vivo de la que anuncia y vivir la coherencia entre su fe y su vida para no convertirse un mero ideólogo, en un demagogo, en un líder autosuficiente e individualista.

Aspira a la santidad y a la excelencia de su servicio y hace de él la fuente de su entusiasmo y su espiritualidad. La oración, el canto, el juego, el sentido del humor, la capacidad de síntesis de organización la simpatía, la facilidad de palabra, son recursos de los que habitualmente dispone un animador.

B. Tareas del animador

Las principales tareas del animador de grupo son:

 Preparar y animar las reuniones del grupo o comunidad juvenil.

 Detectar los anhelos, preocupaciones, intereses, inquietudes e interrogantes de los jóvenes como individuos, para hacer juntos un proceso formativo y experiencial que de respuestas significativas a sus necesidades.

 Favorecer la convivencia fraterna, la expresión alegre, la solidaridad y la creatividad, de modo que los jóvenes se sientan permanentemente invitados a vivir y plantearse el ideal de la Civilización del Amor.  Crear en el grupo un clima democrático, de comunicación abierta y de acogida de iniciativas, que estimule la participación y la corresponsabilidad de la animación comunitaria.

 Alentar la experiencia de Dios en la oración, la lectura de la Palabra y la celebración viva de la fe, tanto en sus expresiones litúrgicas como en otras expresiones propias y creativas del grupo.

 Propiciar las iniciativas que proyecten la vivencia de la fe de los jóvenes en acciones solidarias con los pobres y con los que sufren.

 Mantener un contacto permanente, por medio de los organismos de coordinación, con los procesos pastorales de su comunidad eclesial, de su parroquia y Pastoral Juvenil Nacional, para favorecer el sentido de comunión eclesial.

 Asumir si se le delega, alguna función de coordinación hacia dentro o fuera del grupo, procurando no acaparar todas las funciones o tareas.

 Hacer participe a todo el grupo o comunidad juveniles de las experiencias significativas que viven en su carácter de animador.

 Propiciar el surgimiento de nuevos animadores.

Cuando en una realidad pastoral existen varios animadores, es muy bueno integrar con ellos un Equipo de Animadores donde sea posible comunicar e intercambiar experiencias, ayudarse y animarse mutuamente, asegurar la continuidad de una formación permanente, evitar que cada uno se cierre en su experiencia particular, potencial los encuentros intergrupales, preparar las actividades y los servicios comunes a todos los grupos.

De acuerdo con la lectura conteste las siguientes preguntas:

1. ¿Cuáles son las diferencias entre el animador y los demás “nombres” que se utilizan muchas veces para designar a la persona que se encuentra al frente de un grupo’

2. ¿Cuáles crees que son las cinco principales características que posee el animador’

3. Describa con sus propias palabras las principales tareas de un animador

4. ¿Cuál es el objetivo de un animador’

5. ¿Crees que cualquier persona puede ser un buen animador’ ¿Porqué’

6. Compare su definición de animador con la lectura. ¿Qué tienen en común y en que se diferencian’

 

C. Jesús, animador de la comunidad de los doce

Leer las siguientes lecturas bíblicas:

Lc.4, 16-21 Mt. 10,5-15 Mc. 9,33-35 Lc 4, 38-39 Jn 15-15.

El proyecto del padre es salvar a la persona en comunidad. Jesús vino a darlo a conocer enseñándonos a vivir como hermanos, a resaltar lo esencial, a orientarnos en el descubrimiento y vivencia de la voluntad del padre y animarnos en el anuncio de la Buena Nueva.

Parte central de este mensaje es formar y vivir en comunidad. Así comenzó la misión: llamó a los doce y con ellos hizo el anuncio; fue una predicación encarnada en lo cotidiano; a su vez la convivencia le brindó momentos precisos para indicar como se enseña, sin teorizar; vivió con ellos la experiencia de relación con el Padre y con los diferentes grupos de personas. Con sus actitudes formó un camino que es posible seguir.

Fue en los momentos de intimidad comunitaria cuando les explicó todo, y aclaro dudas, los confrontó y los retó. En estos espacios de comunicación les reveló verdades profundas para dar solidez a su formación aunque no alcanzaron a comprenderlo en el momento.

La Pedagogía de Jesús exige de la Comunidad, porque la persona humana está creada a imagen y semejanza de Dios que es Trinidad y vive en comunidad de amor; sus características personales reclaman esta experiencia.

1. Fisonomía de la comunidad de los doce.

Esta comunidad es muy heterogénea: hombres diferentes en mentalidad temperamento, nivel cultural, edad, etc. Así la determinada por que llaman quien quiere. Hay en el grupo ideologías e intereses diametralmente opuestos:

- Mateo: publicano, “colaboralista del régimen y la dominación extranjera”. - Simón: zelota, es decir, “un combatiente de la resistencia.” - Pedro y Juan: pertenecientes a dos generaciones diversas y por temperamento bastante diferentes: primario e hiperactivo el uno secundario y más bien contemplativo el otro. - Los “hijos del trueno”: impulsivos e interesados, un tanto monopolizadores. - Un ladrón, Judas. - Santiago y su hermano: de familia acomodada, puesto que tenía entrada en casa de Caifás. Con un grupo tan distinto en su manera de ser y pensar, de sentir y de actuar, formó la comunidad de los Doce.

2. Proceso de formación de la comunidad

“Las actitudes de Jesús como animador es ejemplo para quienes queremos seguirlo. Parte de la realidad de las personas, respeta sus diferencias, estimula su crecimiento, sostiene en los esfuerzos. Corrige cuando fallan, en las caídas ratifica su confianza, les advierte los peligros y les reclama cuando no han sabido responder; es consciente de su debilidad y pide por ellos.

Los introduce en un camino de superación sin límites cuando les dice: Fe cree en mí, hará las mismas cosas que yo hago y aún hará cosas mayores”. Pero es claro en afirmar que se deben dejar guiar con docilidad para que puedan parecerse a su Maestro. Es admirable como vive la actitud de respeto con las personas en crisis: les sale al encuentro para ayudarlas, no actúa con autoritarismo, es paciente. En la crisis de Fe de Tomás, accederán sus exigencias: con mirada animada a Pedro que, aunque cobarde le seguía por amor arriesgado más que sus compañeros, quienes se habían quedado en casa. Después de la Resurrección, con triple pregunta junto al lago de Tiberíades, le demuestra que lo ama por encima de sus fallas. A los discípulos de Emaús, no los dejó en su tristeza y desilusión; les sale al encuentro con paciencia y sencillez, les explica de nuevo, hasta que en ellos se realiza un cambio definitivo y creen en ÉL.

Los acompaña con gran tacto y discreción y los ayuda a crecer. Jesús no acelera el proceso sino respeta el ritmo de cada uno. Escucha de corazón, espera la hora y prepara. Comprende las diferencias individuales, corrige con energía y sin cobardía, como cuando le pide a Pedro “apártate de mi Satanás; tu me harás tropezar; no piensas como Dios, sino como los hombres.”

Las actitudes de servicio nos centran en el AMOR. La autoridad para ÉL es un servicio de amor; pero eso recomienda a Pedro que apaciente las ovejas, en una confesión de amor hacia ÉL. Desea que el amor por las ovejas, en una confesión de amor hacia Él. Desea que el amor sea la realidad que distinga. Les enseño que no vino a ser servido, sino a servir y está en medio de ellos como el que sirve. ÉL vive la enseñanza que propone; no impone, no obliga; confronta, pero respeta la libertad. Es siempre fiel, no retira su Palabra frente a la fragilidad y fallas de sus discípulos y los orienta hacia una mayor superación; no los causa con normas si no que les muestra caminos para mejorar. Reserva la represión cuando algo esencial falla, cuando tienen criterio opuestos al Reino.

La norma única del grupo es el mandato del AMOR. Jesús es dinaminadizador de esperanza, no le gusta controlar; es solitario, no tiene y no busca privilegios, no interpone su responsabilidad; la autenticidad es la base de amistad que establece con todos. Con el valor del amor, convocó a sus seguidores.

Jesús es VERDAD. Las actitudes de autenticidad lo hacían creíble, enseñaba como quien tiene autoridad. Vivía la verdad, luego su esperanza era luz para todos, por eso en ÉL era aceptable. Su vida era invitación a vivir de otra manera, por eso no tenía que imponerse y en su relación suscitaba a la conversación. Toda su predicación está centrada en la verdad y prepara para asumirla. Toda su predicación está centrada en la verdad y preparada para asumirla. En el momento más preciso del proceso, cuando ya los encuentra más maduros para comprender su misión como Mesías – como enviado del Padre para salvar a la persona humana- aclara que debe sufrir mucho, habla de la muerte y la Resurrección, les anuncia un destino amargo. En forma progresiva los prepara para este momento.

Jesús muestra una cruz asumida y vivida en la esperanza, porque pasado por ella anuncia el Reino y hace la Voluntad del Padre. Educa para enfrentar el conflicto, el dolor y la cruz, dimensión esencial de la vida cristiana.

3. Integración de la comunidad

No sigue el modelo de los rabinos de su época, quienes se dejaban buscar por sus discípulos. Sale al encuentro de las personas, las invita a ver donde vive; toma la iniciativa y los llama a seguirlo, para con El, prepararse y enviarlo a predicar: Jesús quiere que compartan su vida, es su persona quien los une, mientras a los otros rabinos los reúne su palabra y doctrina; para El vale la relación de persona. Con la actitud de cercanía va ganando su amistad, se preocupa por el bienestar de las personas; poco a poco establece una red de relaciones hasta tener una comunidad, con quienes vive experiencia de vida; a ellos les habla con toda claridad.

Los prepara para enfrentar los momentos difíciles, respeta sus deserciones comprende sus errores y los fortifica después de la caída. Por iniciativa personal confirma y fortalece la fe de su comunidad después de su muerte y Resurrección, los prepara para recibir al Espíritu Santo, quien completará su formación.

4. Misión de la comunidad

Es admirable como Jesús presenta en un permanente diálogo con su padre: descubrir su voluntad y vivirla, es tarea prioritaria. Su opción: inaugurar y anunciar el Reino. Para esta misión prepara a sus discípulos.

La comunidad de vida es un de creciente fraternidad pero no es un fin en sí misma. Es un medio para vivir los valores del Reino. Ante la reiterada tentación de hacer tres tiendas para quedarse gozando de la presencia física de Jesús, el señor los prepara para la ausencia, “les conviene que ya me vaya”. También los dispone a vivir de su “memoria”, abiertos al espíritu que descenderá sobre ellos con libertad de espíritu y fidelidad a la misión, características del discípulo de Cristo.

Jesús los prepara dé tal modo que cada uno y la comunidad, animada por el espíritu, pueden continuar en la misión y anunciar la Buena Noticia a toda la humanidad con valentía y fidelidad, con decisión de ser testigos de Cristo Resucitado en Jerusalén, en toda Judea y Samaria y hasta los confines de la Tierra.

Toda su predicación, el aporte a los enfermos y la expulsión de los demonios, trajo digna y respetuoso a la mujer, a la mujer, la resurrección de los muertos, etc., era el entrenamiento para aprender a hacer visible el Reino entre los hombres.

Preguntas

• Copia los nombres de los integrantes de tu grupo… eso responde a la fisonomía de la comunidad elegida por Jesús y determina sus cualidades

• Aceleras el ritmo o respetas el ritmo de cada uno de ellos. Que espera buscar cada integrante en su grupo. Das la respuesta a esa búsqueda.

• En qué has preparado a tu grupo, cuál es su fortaleza, cuál es su debilidad… esto responde a la integración.

• Cuál ha sido la misión de tu grupo.

 


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