LA MÚSICA Y EL CANTO LITÚRGICO
EN LA CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA

Canten con voz y con el corazón,
Con la boca y con su conducta:
Canten al señor un cántico nuevo.
...Quieren alabar a Dios?
Vivan de acuerdo con lo que pronuncian sus labios.
Ustedes mismos serán la mejor alabanza
Que puedan tributarle,
Si es buena su conducta.
San
Agustín

I. ASPECTOS DOCTRINALES.
A. La música y el canto, como signos litúrgicos
La Liturgia es el lugar privilegiado para rehabilitar los signos.
Uno de esos signos que tanto tiene que ver con el hombre de toda
época y particularmente con el de estos últimos tiempos modernos es
el de la MÚSICA y el CANTO.
La Música, decía alguien, es la radiografía del hombre contemporáneo;
el canto es la expresión de los sentimientos propios del hombre. De
simple medio de comunicación social, adquiere por la fuerza propia
de la Liturgia, un valor simbólico - sacramental.
No interesa, como en todo cuanto tiene que ver con las acciones
litúrgicas, descubrir el por qué cantamos en toda celebración
sagrada y muy especialmente en la Eucaristía, para que cantamos,
cuándo hemos de cantar y cuáles son los criterios orientadores en
este trabajo nada fácil.
Sea este trabajo de recopilación, respuesta aproximativa a cada uno
de estos interrogantes.
B. Por qué y para que cantamos en la acción Litúrgica?
Los documentos (Sacrosanctum Conscilium 112 - 121; Instrucción "Musicam
sacram" y la ordenación general del Misal Romano en los números 19,
63 y 64) al invitar a reconocer el valor preponderante del canto en
la Liturgia, van motivándolo con diversas consideraciones:
1.
El canto expresa y realiza nuestras actitudes interiores.
"Cantar
es propio del enamorado" (S. Agustín). "El que canta Ora dos veces"
(antiguo proverbio).
Si en lo ordinario de la vida apelamos al canto y a la música para
medir el termómetro de nuestros sentimientos, en la liturgia
contribuyen ambos a hacer más viva y expresiva nuestra plegaria en
relación con Dios. Ellos hacen más entusiasta y dinámico nuestro
dialogo cristiano. No es algo que meramente adorna o acompaña a la
expresión, sino ambos, junto con la palabra o el enmudecimiento de
la voz, encarnan la actitud interior y el sentimiento, haciéndolos
vivos y humanos.
2. El canto hace comunidad.
Mediante la unión de las voces se llega a una mas profunda unión de
corazones. El canto "pone de manifiesto de un modo pleno y perfecto
la índole comunitaria del culto cristiano" (OGMR, 270).
Es justamente cuanto ocurre en los niveles humanos y sociológicos:
cantar en común une. Cantar crea una atmósfera de sintonía,
un signo de solidaridad y comunión (Ej. El Himno Nacional). Cantar
en común ayuda a salir de sí, a superar perspectivas meramente
personales para incorporarse a las comunitarias.
En la celebración cristiana nuestra fe no es solamente asunto
personal: somos comunidad y el canto es uno de los mejores signos y
factores de nuestro común sentir. Todo en Liturgia es comunitario no
hay nada privado (S.C. 26), así expresamos mejor el misterio de la
Liturgia que es el de ser "Epifanía de la Iglesia" (S.C. 2).
3. EL CANTO HACE FIESTA.
Un valor del canto es también el de crear un clima más festivo y
alegre, al igual que solemne (S.C. 112). La belleza externa de
nuestras celebraciones temporales ha de ser anticipado de la
Liturgia Santa de la nueva Jerusalén.
La celebración comunitaria, y cantada, ésa es la fiesta: con ello
estamos dando nuestro asentimiento a la vida que es la iluminada y
orientada mejor por el Misterio Pascual que siempre actualizamos.
Nuestra liturgia hoy tiene NECESIDAD de mejorar su talante
festivo. Por qué será, me he preguntado siempre, que nuestros cantos
de celebración cristiana, tienen "fama" de ser tristes y aburridores?
Una melodía lenta o pausada puede ser entonada en forma entusiasta
con todo nuestro corazón. Necesitamos celebraciones más oxigenadas y
variadas. La oración oxigena el espíritu y el canto a su vez oxigena
la oración, la hace vital, autentica comunicación.
Por qué en nuestras celebraciones se cierran los labios o se frunce
el ceño ante una aclamación más viva o un ritmo más movido, cosa que
no sucede en el estadio, o en la calle o en la reunión familiar?
Hemos olvidado el carácter festivo. Somos un pueblo en fiesta que no
celebra cualquier acontecimiento de la historia pasada, sino una
perenne acción gozosa que colma de alegría nuestras aspiraciones. La
alegría en la relación humana y en el encuentro comunitario
litúrgico facilita la comunicación; la seriedad divide a las
personas.
El canto es señal de euforia del corazón (Musicam Sacram, 5). Es
prototipo del gozo pleno en la asamblea definitiva del cielo, en
donde la Liturgia será vivida en plenitud; en donde no habrá
necesidad de signos porque lo contemplaremos y lo veremos tal cual
es (1 Jn 3,2).
4. El canto es una función ministerial (S.C.112)
La razón de ser del canto en la celebración no le viene tanto de su
propia naturaleza musical o de la tradición o de su valor pedagógico,
sino de la celebración misma y de la comunidad celebrante.
El canto tiene la misión de hacer posible este acontecimiento
siempre nuevo que consiste en que esta comunidad concreta llegue a
celebrar con plena sintonía.
"La música será tanto más santa cuanto más íntimamente esté unida a
la acción litúrgica" (S.C.112).
Este criterio básico: un canto es sagrado o no, si sirve o no a la
celebración litúrgica de la comunidad cristiana. En eso radica su
ministerialidad. Cada canto y cada género de música deben respetar
la razón de ser de los diversos momentos ritos de una celebración.
Por eso dice Musicam Sacram en el número 6:
Que se observen bien el sentido y la naturaleza propia de cada parte
y de cada canto.
Esto quiere decir que el canto dentro de la celebración no es
independiente, sino que sirve ministerialmente, al ritmo celebrado
por la comunidad. No está la liturgica al servicio del canto, sino
viceversa.
Así por ejemplo: una aclamación está pensada como una especie del
grito cantado, breve, entusiasta, mientras que el canto después de
la comunión, en un clima de posesión llena de alabanza.
Cada canto debe funcionar suscitando la actitud adecuada en el
momento preciso de la Eucaristía.
Esto requiere un esfuerzo del compositor por captar cuál es la razón
del ser de un canto.
5. Canto "Sacramento"
Esta función ministerial del canto se puede ver todavía desde otra
perspectiva más profunda: dentro de una celebración, el canto y la
música se convierten en un sigo eficaz del acontecimiento interior;
claro está, conviene precisar, que no con la misma eficacia de un
Sacramento en sí.
El canto es la encarnación de un misterio que sucede a niveles más
profundos. Un Dios que habla y ofrece su don, y una comunidad que
responde con fe y con actitudes de alabanza y súplica, se encuentran
en una comunión interior. Esto acontece a través de gestos, palabras,
movimientos. Y uno de los signos más humanos y eficaces de ese
encuentro interior es el canto, un verdadero "sacramento",
que no sólo expresa exteriormente los sentimientos íntimos, sino que
los realiza los hace acontecimiento.
Además, el canto, no sólo es el signo eficaz de un misterio que se
celebra, sino también del misterio mismo de la Iglesia; el canto es
también signo expresivo y eficaz de la alabanza de toda la humanidad
y del cosmos: Todos, "junto con los ángeles y por nuestra voz las
demás criaturas, aclamamos tu nombre cantando" (Plegaria Euc. IV).
El canto es "sacramento" también, en cuanto anticipo y pregustación
de la alabanza del cielo.
Cuando el Concilio enumera las presencias reales de Cristo en la
celebración, no sólo nombra los signos eficaces de la comunidad (Palabra,
Pan, Vino, etc.), sino también el canto: "está presente cuando la
Iglesia suplica y canta salmos". (S. C. 7). El canto es
signo de la presencia de Cristo y del protagonismo de un Espíritu,
que es el que mueve a los cristianos a la oración y a la alabanza
gozosa en presencia de Dios.
Todo esto demuestra que el canto en una celebración no es cuestión
meramente de estética o de pedagogía pastoral, sino que tiene raíces
teológicas. Es la "voz de la Esposa" que se une a la "voz del Esposo"
que se asocia al himno de alabanza que se entona (canta) desde toda
eternidad en las moradas celestiales. (Laudis Canticum).
Una comunidad que canta revela vitalidad, salud en la vida de la fe,
cohesión, creatividad; entendida esta última como el saber darle
espíritu a la letra litúrgica.
C. En qué momentos principales de la Celebración Eucarística hemos
de cantar?
Musicam Sacram señaló líneas claras e insinuó actitudes válidas:
Para la celebración de la Eucaristía con el pueblo, sobre todo los
Domingos y Fiestas, se ha de preferir la forma de misa cantada (N°
271, o sea, misa en la que cada rito se realiza según su estructura
y función en la celebración comunitaria festiva c ferial.
El número 29 de la Instrucción determina que debe haber unos grados
de participación que van a señalar la forma pedagógica de iniciar a
la asamblea en la celebración litúrgica. Dichos esquemas de grados
de participación allí contenidos son meramente indicativos y en la
práctica han sufrido transformaciones.
Conviene, nos dirá la Instrucción, que la asamblea de los fieles
participe en los cantos del propio especialmente, por su importancia,
en el salmo responsorial (N° 33).
El número 34 advierte que el pueblo no debe quedar totalmente
excluido de la participación en lo: Llamados cantos del Ordinario de
la Misa.
El número 8 indica que se conserve la distinción entre misa solemne,
misa cantada y misa rezada (sin cantos).
El número 36 insinúa: Nada impide que en las misas rezadas se cante
alguna parte del propio o del ordinario.
Teniendo en cuenta estos aspectos contenidos en la mencionada
Instrucción y su correspondiente evolución en documentos posteriores,
como la Ordenación General del Misal Romano, se puede sugerir una
JERARQUIZACIÓN de cantos de la Misa, en esta forma:
-
El canto más importante es el PREFACIO, con el diálogo
introductorio y la aclamación subsiguiente, es decir, el santo; le
siguen en importancia la ACLAMACIÓN del pueblo después de la
consagración, y la DOXOLOGÍA final de la Plegaria Eucarística
con su AMÉN correspondiente. Después el SALMO
RESPONSORIAL.
-
Tienen menos importancia: El Señor ten piedad, el Gloria y el
Cordero de Dios.
-
El Credo, desde el punto de vista musical, no tiene apenas interés:
No es un himno, sino una profesión de fe.
Hay dos cantos fundamentales: el salmo responsorial en la Liturgia
de la Palabra y el santo en la liturgia eucarística.
Por su relación con los anteriores son importantes la aclamación del
Aleluya en la liturgia dominical y el Amén conclusivo de la Plegaria
Eucarística.
Desde el punto de vista de la exuberancia festiva y comunitaria, hay
que destacar en seguida el canto procesional de entrada y el canto
de comunión.
En la Liturgia Dominical y más especialmente en los Domingos de
Pascua, el "Gloria a Dios", deberá resonar como el gran himno de la
Liturgia festiva dominical y debería ser cantado, siempre que conste
en el formulario litúrgico del día.
Al pensar en la programación de cantos para una Celebración
Eucarística convendrá fijarnos en esto:
-
La experiencia de la fiesta debe tener intensidades repartidas; de
ahí la distinción entre liturgia ferial o de semana y liturgia
festiva o dominical.
-
En la celebración eucarística acontece lo mismo que en una partitura
musical: No todo transcurre de la misma manera de principio a fin;
en ella hay signos que regulan la intensidad de cada una de las
partes, hay crescendos y decrescendos.
-
Toda celebración debe comportar una revaloración del silencio como
signo que es de la interiorización, de la asimilación, de la
resonancia de la voz del Espíritu en el corazón de los participantes.
-
Nuestras celebraciones no pueden convertirse en un concurso de
cantos, ni en un carnaval de canciones en donde siempre se da el
último grito o el canto de "moda". Debe haber equilibrio, y más
cuando sólo canta un "grupito" con ánimo de lucirse. Se decía con
justa razón al final de una celebración: "hubo tanto canto y tanta
intervención coral) que no quedó tiempo para orar".
-
AI escoger los cantos, el nivel no debe ser el más popular.
Convendrá elegir la música que se ha escrito con arte, con gusto,
con criterio y aproximación a la revelación bíblica y cuyas formas
manifiesten mejor la responsabilidad, competencia y autenticidad de
los autores. En una palabra, la FIDELIDAD al misterio de la
Liturgia.

II. CRITERIOS PARA LA SELECCIÓN DE CANTOS EN LA LITURGIA EUCARÍSTICA
1. Canto de entrada (OGMR, 25)
a. Finalidad:
-
Constituir la asamblea.
-
Abrir la celebración y expresar la alegría del encuentro. - Fomentar
la unidad.
-
Despertar la contemplación del Misterio.
-
Acompañar la procesión de ministros.
b. Recomendación
-
Un himno estrófico con estribillo: coro y asamblea.
-
Himno estrófico únicamente.
-
Tropario (gran antífona): respuesta y estrofas en consonancia con el
propio del tiempo.
-
Un salmo: Antífona-respuesta y versículos.
-
Concluye cuando el sacerdote presidente ha llegado a la sede.
2. Señor, ten piedad (OGMR, 30)
a. Finalidad:
-
Aclamar al Señor y confesar su misericordia.
-
Grito de alabanza y súplica.
b. Recomendación
-
La forma musical debe limitarse a revestir esa fórmula, sin
agregados de ninguna clase. Las preces letánicas mejor recitarlas.
-
No es presidencial, sino canto de la asamblea.
-
No puede reemplazarse por un "himno" cualquiera que incluya
elementos penitenciales.
-
Tomarán parte en él, pueblo y coro.
-
Si no se canta, se recita.
-
Se puede suprimir cuando se integra el Oficio Divino en la
Celebración Eucarística.
3. Gloria a Dios.... (OGMR, 31 )
a. Finalidad:
-
Auténtica y amplia doxología.
-
Por tratarse de un himno antiquísimo, (del siglo II), nos pone en
comunión con toda la Iglesia del pasado.
b. Recomendación
-
Lo entona el presidente o un coro o un solista.
-
Se puede alternar (rezado o cantado).
-
Se entona en solemnidades y fiestas.
-
No es presidencial, sino canto de la asamblea.
4. Salmo Responsorial (OGMR, 36)
a. Finalidad:
-
Parte integrante de la liturgia de la palabra.
-
Hace eco a la lectura proclamada.
-
Es una de las mayores aclamaciones que contiene la celebración
litúrgica. Como toda aclamación es un grito de respuesta a la
palabra o un aplauso solemne o un viva emotivo.
-
Es una proclamación (pide tono poético o lírico) y no una lectura.
b. Recomendación
-
Normalmente debe ser cantado: modo responsorial o modo directo.
-
Forma ideal: texto cantado y respuesta cantada.
-
Forma válida: texto proclamado y respuesta cantada.
-
Forma negativa: texto cantado y respuesta hablada.
-
Debe ser proclamado por otro distinto del primer lector.
5. Aleluya (OGMR, 37)
a. Finalidad:
-
Aclamación de carácter festivo y jubiloso.
-
Alabanza gozosa a Dios por la resurrección de Jesucristo.
-
Preparación de la proclamación del Evangelio.
b. Recomendación:
-
Tiene un tono jubiloso y triunfal (cuando se entona se está de pie).
-
Si no se canta se omite.
-
No conviene convertirlo en un canto de estructura similar al del
salmo responsorial: con varias estrofas (sería un duplicado).
-
Incluye el versículo (si es posible cantarlo, mejor).
6. Canto de presentación de ofrendas (OGMR, 50) (No hay que Ilamarlo
canto de ofertorio)
a. Finalidad:
-
Acompaña la procesión.
-
Destaca el momento en que presentamos no sólo pan y vino, sino
también y principalmente la vida de todas las personas implicadas en
la acción litúrgica, junto con la colecta u ofrenda.
b. Recomendación:
-
Conviene suprimirlo cuando no hay procesión.
-
Debe ser un canto de alabanza al Creador o una prolongación del
mensaje de la Palabra.
-
Deben eliminarse todos los cantos que hablan de ofrecimiento, es
decir, que repiten con palabras la misma acción que acontece.
Ejemplo: "Recibe esta oblación". "Te presentamos el vino y el pan".
-
Menos aceptable el canto que pretende ser un doblaje de la oración
de fieles (Ej. "Te ofrecemos, Señor, este santo sacrificio"; "Recibe,
oh Padre Santo, esta oblación").
-
Mejor favorecer el silencio o permitir la intervención de
instrumentos o emplear música grabada.
-
El sacerdote presidente, durante el canto, realiza los gestos
discretamente y recita las oraciones en voz baja, sin dialogar con
la asamblea.
7. Plegaria Eucarística (OGMR, 54)
a. Finalidad:
-
Oración de acción de gracias y santificación.
-
Toda la congregación de los fieles se une con Cristo en la
proclamación de las maravillas de Dios y en la ofrenda del
sacrificio.
b. Recomendación:
-
Ojalá el Prefacio siempre cantado.
-
El Santo es una aclamación y un himno. Junto con el prefacio
constituye el primer canto en la Celebración Eucarística. Participa
de la solemnidad e importancia de la Oración Eucarística. Debiera
cantarse siempre.
Es aclamación solemne de toda la asamblea. Constituye una parte de
la Plegaria Eucarística. Debe encadenar normalmente con el prefacio
(no hay que favorecer ni la pausa, ni la introducción demasiado
larga.) Puede haber un diálogo con un solista o con el coro. No es
litúrgico cambiar su texto por otro himno que haga alusión al tres
veces santo. Su estructura literaria (Is 6,3; Apoc 4,8) debe ser
respetada y no adulterada (Ej. "Santo es el Señor, mi Dios...
"Santo...dicen los querubines"; "Santo...En unión del coro de tus
ángeles... , "Santo...Y hoy alzamos nuestras manos..."; éstos y
otros estilos semejantes no son nada litúrgicos, ni aceptables para
ser cantados en este momento importantísimo). La estructura del
Santo está dada; basta con someterse a la letra.
-
El núcleo de la Plegaria (Narración de la Institución, aclamación,
anámnesis y oblación) es recomendable que sea cantado en
celebraciones más solemnes. - La Doxología final junto con el Amén,
se deben cantar siempre (Inaestimabile Donum, 4).
-
Por su valor, importancia y trascendencia de la Plegaria Eucarística,
nada ni
nadie debe interrumpir su proclamación y escucha. Sobra el canto o
el
acompañamiento musical durante este momento tan sagrado (OGMR, 12).
8. El Padre nuestro (OGMR, 56a)
a. Finalidad:
-
Es un signo de la filiación divina - Es una oración, no un canto.
b. Recomendación:
-
Podrá utilizarse alguna armonización sencilla.
-
Aconsejable el gregoriano en asambleas más promovidas.
-
Fuera de serie los plagios (Ej. Con la melodía 'los sonidos del
silencio').
-
Mejor respetar el texto y no acomodarle estribillos (Ej. 'Padre
nuestro...gloria a
ti,
Señor')
9. El saludo de paz (OGMR, 56b)
a. Finalidad:
-
Expresión mutua de la caridad. - Signo de fraternidad.
b. Recomendación:
-
No convertirlo en el "rato de descanso" o "recreo" que tenemos en
cada
celebración.
-
Si acaso se prolonga, podría destacarse con un canto que se refiera
a la paz o a
la hermandad. - No entonar el canto del Cordero de Dios en este
momento.
10. Cordero de Dios (OGMR, 56e)
a. Finalidad:
-
Canto de acompañamiento.
-
Sirve para destacar la fracción del pan, signo de la común unión, de
la solidaridad, de la unidad.
b. Recomendación:
-
Puede ser recitado o cantado tantas veces (más de tres) cuanto dure
la fracción. - No lo suple un canto que hable de la paz.
-
Ordinariamente se debe cantar o recitar tres veces, no menos.
11. Canto de Comunión (OGMR, 56i)
a. Finalidad:
-
Debe expresar la unión espiritual de quienes están comulgando, la
alegría del
corazón y hacer más fraternal la procesión de quienes van avanzando
a recibir
el Cuerpo de Cristo.
-
Es canto procesional.
-
Signo de la incorporación al Cuerpo Místico de Cristo que es la
Iglesia.
b. Recomendación:
-
No hay necesidad de cantar durante todo el tiempo de la distribución
de la Eucaristía.
-
El canto comienza cuando comulga el sacerdote presidente y se
prolonga mientras comulgan los fieles.
-
Lo entonan los cantores solos o alternando con el pueblo.
-
Puede ser un himno estrófico popular o una antífona evangélica
relacionada con el texto escriturístico proclamado ese día,
alternando con estrofas.
-
Preferible un canto eucarístico.
12. Himno de alabanza después de la distribución de la Eucaristía (OGMR,
56j)
a. Finalidad:
-
Expresa la unidad de la asamblea en el Señor Eucarístico.
-
Quien ha tomado posesión de los participantes invita a una
convivencia más íntima en silencio y oración.
b. Recomendación:
-
Si se prefiere, puede también cantar toda la asamblea un himno, un
salmo o algún otro canto de alabanza.
13. Canto de salida /OGMR, Nota al número 124)
-
Nunca ha sido una parte oficial del rito.
-
Este cántico llamado de despedida, parece que no tiene tanto sentido
después del "Pueden ir en paz" que disuelve la asamblea.
-
Aconsejable un himno instrumental o coral.
-
Se puede entonar un canto mariano.

III.
CONSEJOS PRÁCTICOS A LOS RESPONSABLES DE LA MÚSICA Y EL CANTO
LITÚRGICOS
1.
Convencerse de estar ejerciendo un ministerio eclesial y como tal
prestar un servicio desinteresado que, aún cuando dé derecho
a un estipendio, jamás se debe dar a entender que se cumple
preferencialmente o se hace por recibir un pago o un sueldo mensual.
2. La discreción, la humildad y la prudencia han de
acompañar este ministerio para evitar el afán de lucirse o mostrarse
en público o estar compitiendo para ganar prestigio y conseguir
nuevos "contratos".
3. Quien desempeñe este ministerio litúrgico ha de saber que la
participación en toda celebración requiere un mínimo de fe,
dado por el hecho de ser bautizado y por ser parte integrante de la
Iglesia. El termómetro de la fe lo da la vida de oración y en
actitud orante se ha de realizar este oficio.
4. Se ha de evitar por cualquier motivo la distracción personal o el
ser motivo de distracción para otros, tal como el nerviosismo,
lecturas de otra índole durante las celebraciones (periódicos,
revistas, etc.), permanecer seleccionando partituras o buscando
cantos en los folletos. Por eso conviene y es aconsejable
preparar con anticipación una lista de cantos que se han de
emplear para estar atentos y concentrados durante la acción
litúrgica.
5. El principio contemplado por la Constitución sobre sagrada
liturgia, Sacrosanctum Concilium, en el N° 28, se ha de tener
siempre en cuenta: "En las celebraciones litúrgicas, cada cual,
ministro o simple fiel, al desempeñar su oficio, hará todo y sólo
aquello que le corresponde por la naturaleza de la acción y las
normas litúrgicas". De este modo, quien ejerce el ministerio de la
música y el canto no puede ocuparse a la vez de otras
responsabilidades, como por ejemplo, lector, acólito, monitor,
acomodador o encargado de la colecta, etc.
6. Adherirse plenamente a una celebración implica permanecer todo
el tiempo en el lugar sagrado por respeto debido a la Palabra de
Dios que se proclama, a quien preside y a la asamblea. Estar
saliendo continuamente y entrando sólo en el momento oportuno o
cuando se requiere, denota todo lo contrario y da a entender poca
valoración o sentido de la acción sagrada.
7. Hoy más que nunca se exige de todo cristiano integración a su
comunidad parroquial, convencimiento pleno de lo que se es y
autenticidad en el compromiso de su bautismo. Al ejercer este
ministerio de la música y el canto el interesado ha de acordarse
siempre de esto para encajar con el espíritu de renovación
propiciado por la Iglesia.
8. El testimonio de vida y el ejemplo son básicos para respaldar la
fe que celebramos en la liturgia. Fe y vida siempre han de ir
juntas; si esto no es así estamos haciendo de nuestras celebraciones
una farsa y una continua mentira. Al comprometerse con la tarea de
ser animador del canto conviene hacer revisión periódica de vida
y permanente examen de conciencia para no ser motivo de
escándalo ante la comunidad.
9. Los criterios expuestos anteriormente en este mismo
trabajo, acerca de la selección de cantos en la liturgia eucarística
y los aspectos doctrinales que le anteceden, se han de tener
siempre a la mano para cumplirlos y llevarlos a la práctica. No
olvidemos que no son el gusto o capricho personales, sino el fruto
de la reflexión hecha por la Iglesia en sus documentos para ejercer
su función de "Madre y Maestra" en la formación y crecimiento de la
fe de sus hijos.
10. No todos en la reunión litúrgica son tenores, barítonos o bajos,
sopranos, mezzo sopranos o contraltos; de ahí que es necesario
buscar o escoger el tono que más se adapte al común de todos los
participantes. "La virtud siempre está en el medio".
11. Conviene recordar que hoy no se habla tanto del cantor u
organista o del coro, sino del animador del canto litúrgico,
y para ello ha de haber un gran esfuerzo por favorecer la
participación de la asamblea, evitando repetir actitudes del pasado
que hacían del "corista" un acaparador de esta función. Para cumplir
con esta realidad de ser "animador" hay que motivar,
de vez en cuando, con breves moniciones o frases entusiastas antes
de entonar un canto. Ensayar nuevos cantos cuando se
encuentre el momento oportuno para hacerlo (nunca dentro de la
celebración). Repetir en varias celebraciones, especialmente
de domingo, un mismo canto hasta aprenderlo bien. No entonar
canciones que ninguno sabe. No dirigir ni animar cantos desde
el lugar de la Palabra que está reservado exclusivamente a la
proclamación de la misma. Ser creativos e ingeniosos buscando
la manera de tener la letra de los cantos a la mano o a la vista de
todos. Llenarse de paciencia que, en verdad, es la ciencia de
la paz y no darse nunca por vencido.
12. Por ningún motivo se han interpretar en el recinto sagrado, y
menos durante la acción celebrativa, melodías de canciones profanas
o de moda.
Trabajo elaborado por el Pbro. Marco Antonio Montero Suárez
Dirección del Departamento de Liturgia Conferencia Episcopal de
Colombia

IV. LIBROS RECOMENDADOS
Por: Iván Chacón
Personalmente quiero compartir los títulos de algunos libros los
cuales nos pueden servir para el crecimiento Músico-Espiritual.
*
Ministerio de Música (P. Diego Jaramillo)
*
Palabra de Canta Autor (Luis Enrique Ascoy)
*
Palabra de Animador (Luis Enrique Ascoy)
*
El Silencio del Músico (Martín Valverde)
*
Las Tentaciones del Músico (Martín Valverde)
*
Vidas de Santos (P. Elíecer Salesman)

V. POR EXPERIENCIA
Por: Iván Chacón
Gracias a Dios que soy humano, con defectos, no perfecto!!, con
errores muy normal,, y la verdad sino fuese por esta razón LA
EXPERIENCIA no seria posible..
(IVAN CHACON..)
Si el Espíritu te ha puesto al frente de un grupo de jóvenes
hambrientos de DIOS necesitaras armarte de: Valor, Paciencia, Coraje,
Realidad, Humanidad ... y te podría seguir nombrando muchas cosas
mas.
El trabajo con jóvenes no es fácil pero tampoco "Imposible", Dios
siempre ha escogido a sus lideres y nunca los ha dejado solos, si
quieres trabajar por tu lado las cosas serán mas difíciles, pero si
reconoces en tu corazón que las fuerzas de Dios están en ti, las
cosas se verán de otro color. Necesitaras llenarte mas NO saturarte
recuerda que la ambicia rompe el saco y que un vaso rebosado mas
rápido se riega....
En resumidas cuentas 7 consejillos básicos:
1.
No te creas Santo, por el simple hecho de trabajar en una parroquia.
2.
No busques dones, sin encontrar primero a aquel que los da.
3.
No fanatices tu trabajo, recuerda que no es lo mismo Carismático que
CarisManiatico!!.
4.
Se el mismo dentro y fuera de tu comunidad parroquial.
5.
Reconoce tus virtudes pues esto te exalta, reconoce tus defectos
pues esto te engrandece.
6.
Limítate a hacer tu trabajo, pues muchos hacen de todo y a la final
nunca hacen nada.
7.
Prueba tu liderazgo y así sabrás si realmente lo eres, pues un buen
líder crea, no destruye.
Y un mal líder
des....

VI. LA ORACIÓN DEL MÚSICO
Por: Iván Chacón
No hay mucho que hablar sobre esto, pero sin embargo en los Salmos
podemos encontrar una muy buena biblioteca de referencia que nos
lleva a pensar que al parecer David no tenia mas que hacer...
Bueno sobre la oración del músico, no es nada diferente a cualquier
otra, pero ten en cuenta que si lo tuyo es alabar al Señor con todo
tu corazón y evangelizar ganando almas para El, simplemente dirígete
a Dios como tal sincero y real sobre tus capacidades, muchos "músicos"
que existen en nuestras parroquias caen sin darse cuenta en un
fanatismo mediocre que los lleva a pensar que el mismo Espíritu
Santo vendrá directamente a enseñarles a leer partitura, tocar un
instrumento o que tal vez que la letra de una canción aparecerá como
por arte de magia debajo de sus almohadas, he escuchado algunas
frases como.. "No ensayare esto ya que el Señor me lo dará", "Hoy
are ayuno para poder leer mas rápido la partitura", estas frases y
muchas mas están hoy día en boca de muchos de nuestros "músicos"...
Déjame decirte que El Señor puede hacer esto y mucho mas, pero DIOS
hoy día se encuentra muy ocupado en cosas de mayor carácter, por
esta razón si estas capacitado física y mentalmente, cuestiónate
preguntándote lo siguiente QUE ESTOY ESPERANDO??
TENGO MANOS,
PIES, BOCA Y MENTE PARA PENSAR..
DIOS TIENE MUCHO QUE HACER Y TU TAMBIÉN ponte a ensayar ahora mismo
si quieres crecer musicalmente y deja que tu oración sea sencilla -
humilde - honesta, el SEÑOR ya nos ha dado demasiado de El.
Ya es hora de
darle lo mejor de nosotros.
para terminar no olvides incluir en tu oración el pedir la Unción
ESTA si SOLO la puede dar el Espíritu Y RECUERDA,
UN CANTO NUEVO, UN CANTO NUEVO ES LO QUE MAS SE NOS PIDE CON SUMA
URGENCIA
....... A NUESTRA IGLESIA CATÓLICA LE URGEN A D O R A D O R E S TU
PUEDES SER UNO DE ELLOS..
DIOS PUEDE DARNOS eso y mucho mas pero no dejemos que El lo haga
todo, capacitémonos estudiemos, El Señor vera esto y lo demás VENDRÁ
POR AÑADIDURA.
Alaben al Señor en su templo.
Alábenlo con arpas y citaras,
alábenlo con tambores y danzas.
Alábenlo con platillos vibrantes.
Salmo 150
Alaben al Señor que la música es buena
Salmo 146
Departamento de Liturgia
Canten con la voz y con el corazón,
con la boca y con su conducta:
Canten al Señor un cántico nuevo.
Quieren alabar a Dios?
Vivan de acuerdo con lo que pronuncian sus labios.
Ustedes mismos serán la mejor alabanza que puedan tributarle, si es
buena su conducta.
San Agustín
Santafé de
Bogotá, D.C., junio 28 a julio 1 de 1999
