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melodias de aMOR

 

P. Iván Rodrigo Cardona

“El amor es la mejor música en la partitura de la vida. Sin él serás un eterno desafinado en el inmenso coro de la humanidad” “Roque Schneider”

Tras las huellas del amor…

"El hombre, que es la única criatura sobre la tierra a la que Dios ha querido por sí mismo, no puede realizarse plenamente si no es mediante la entrega desinteresada de sí mismo".

          Dado que el hombre es una persona, o sea, un ser que se posee a sí mismo y que se gobierna por sí mismo, resulta que puede 'entregarse', que puede hacerse 'don' para los demás sin rehusar por ello a su específico estatuto ontológico. No supone, ciertamente, una entrega simple si no hay de por medio un 'bien' que de sentido a esa entrega. Este deseo de obtener o proteger a ese 'bien' es la pauta que hace surgir al amor de cada quien. (Gabriel Villalever)

El don de si mismo por el otro, allí esta la consistencia del amor, por ello en la partitura de la vida, el condimento del  amor, le da afinidad a la melodía humana, sin amor los coros musicales serían vacíos y estériles, puesto que les falta la melodía espiritual, aunque haya voz sin sentimiento, aunque haya instrumento sin que se exprese el toque de la personalidad, entonces no se desvela la dinámica del amor, aparecemos fuera de onda, puesto que el inmenso coro de la humanidad canta con su vida la melodía del Señor… al menos es el ideal, ”la plena posesión de la melodía divina en donde el ser es el instrumento capaz de armonizarla, para su realización”

Santo Tomás asentía en que todo hombre está inclinado a la persecución de un bien. Todo ser humano encuentra en la libertad la libre elección del bien al cual se dirigirá.  Pero junto con la libertad se encuentra el amor que, desde un punto de vista filosófico es: el sentido último o primero de la libertad, es su fundamento, hacia donde ella se dirige; es el motivo que mueve a los hombres a aceptar o querer tal bien. Es la atracción que impulsa a obtener el sumo bien, que es Dios. 

 "¿Qué  mas puedo decir, hermanos? Si nada dijera en alabanza del amor en todas las páginas de esta epístola, si nada absolutamente se nos dijera en las restantes páginas de la sagrada escritura y solamente oyéramos de la boca del Espíritu Santo que Dios es amor, nada más deberíamos buscar" (San Agustín) 

Definitivamente podemos decir que el verdadero rostro de Dios está consignado para siempre en la escritura, y se contiene todo él en una frase Dios es Amor, " Este es el alma de la Sagrada Escritura" nos lo dice San Agustín en uno de sus sermones.

"Santo Tomás lo afirmaba de manera explícita: todo ser dotado de inteligencia se encuentra necesariamente provisto de esa inclinación al bien en cuanto bien que denominamos voluntad, y cuyos frutos naturales son la libertad y el amor […] Siendo de esta manera y algo que se realiza gracias a las facultades superiores del alma humana, se puede afirmar que únicamente la persona resulta capaz de amar y únicamente ella es digna de ser amada. La entraña personal de la persona exhibe, pues, un nexo constitutivo con el amor".

La verdad es que el amor es la meta última y más alta a la que puede aspirar el hombre (…) La salvación del hombre está en el amor y a través del amor"

Por eso "…el primer y radical efecto del amor es ‘hacer ser’, de modo que cuando una persona no alcanza en la vida la meta que está llamada a conseguir –cuando ‘no es nadie’-, podemos asegurar, sin miedo a equivocarnos, que ‘no ha sido amada’, que ninguna otra persona ha hecho de ella el término de su dilección. En efecto, el amor confirma en el ser a la persona querida, busca su plenitud conclusiva o terminal e inventa los medios más eficaces para que el amado o la amada conquisten ese apogeo perfectivo. Como de rechazo […] quien ama, olvidándose plena y radicalmente de sí, pendiente solo del bien del otro, obtiene también su propia mejora personal: más aún, sólo a través del amor inicia y consuma cualquier individuo humano el proceso perfectivo que lo colma como persona. Un ser humano vale, siempre, lo que valen sus amores". (Gabriel Villalever)

La alegría exclusiva del hombre está en ser propiedad exclusiva de Dios en pro de un servicio integral musical hacia una asamblea, por ello el reflejo de esta contemplación divina se percibe en el ejercicio del servicio musical. Por ello, a la hora de encarnar el amor y de asumirlo con un carisma específico, como es el de la música, debemos analizar algunos obstáculos, que los llamaré vencer a los gigantes, partiendo del profeta David, que como artista, con su música nos muestra que al vencer a Goliat inicia un camino como servidor de Dios (1 Samuel 17..) y los valores supremos del artista, ya que si amar se convierte en un arte en la medida que lo administramos quedando como hábito, ¿como no lo va a ser la música?
 

 VENCER  A LOS GIGANTES  

Ø      La mofa nociva  

¿En Cuántas ocasiones  se da la burla por el carisma? Es cierto, que en muchas ocasiones damos motivos para la burla por la exageración de la voz o de los desaciertos musicales, pero es importante primero que todo valorar el carisma que Dios ha dado… en muchas oportunidades hemos sido el motivo de rechazo, la estigmatización, la prevención de muchas personas y amigos que poseen el carisma, pero por su no aceptación dentro de un grupo determinado, se escapa y se entierra un carisma. 

La burla destructora da mucho que decir… y más aún cuando se realiza en un servicio al altar... que me dicen de las miradas maliciosas, en una celebración eucarística… y los desafines y el abrir de ojos  porque no se cayó en la nota, y las perdidas o más aún, las reacciones tardías para caer en la melodía. En fin, ante todo esto cuando se presenta la mofa, para hacer sentir mal, o remarcar, buscando culpables, antes que ayudar daña las relaciones y van en contra de la originalidad… el camino a recorrer es diferente.
 

Ø      La máscara del protagonismo…  

Este gigante es muy notorio cuando pensamos que somos los protagonistas del año… cuando nos damos la pantalla y creemos que nada se mueve sin nosotros, estamos abordando aquí un protagonismo obsesivo, el mismo hecho de querer aparecer nosotros matando la gloria de Dios, muchos concertistas se han dedicado al cultivar su afán de protagonismo y lo han conseguido, lo importante es cultivar un equilibrio, una estabilidad no inflarse con el talento que no les pertenece así mismos, sino, que es para el servicio de los demás, porque el carisma es para servicio común. 

La verdad es que cada coro, ministerio tiene su puesto en el servicio de la música sacra, pero nunca va a ser más el coro musical al misterio propio de la eucaristía…pareciese ser que la liturgia está al servicio de los coros y no los coros al servicio de la liturgia… ese es un verdadero problema…. 

¿Cuando se da el protagonismo obsesivo se da un afán de mostrar qué?  A mí siempre me ha inquietado esto… y he llegado a la conclusión de que cuando no hay proceso de evangelización, una conversión a Dios, vamos directamente a la superficialidad en nuestra labor. Ante el impacto de la comunidad por la calidad del grupo hay que permanecer en la estabilidad ante la crítica constructiva o ante los halagos que las mismas personas nos dan y que nos gustan que nos den.

 

Ø      El dilema de la imagen… 

La sociedad hoy se mueve por la imagen… hay personas que tienen mayor impacto que otras, presentan más aceptación que otras, puede ser por su estilo, su unción su técnica, su sencillez, su servicio… en fin, es vital construir una vida interior bien sólida… “no todo lo que brilla es oro”, aunque suenen las melodías y se prospecten cánticos para Dios, eso no indica de una cercanía espiritual a él, y puede ser que ese culto espiritual no le agrade a Dios, porque hay muchos sacrificios, pero lo que Dios quiere es el corazón, la sinceridad ante él. 

Ahora, a través de la imagen, vendemos un producto, ¿Qué imagen estoy prospectando para mostrar a Cristo?.... dilucidemos esto… ¿cómo es mi vivir personal? ¿Qué clase de testimonio estoy dando? ¿Cómo es mi armonía con los hermanos que conformamos el coro, el ministerio?... se muestra algo hacia la comunidad… que  es lo que se muestra, división, diversidad de criterios,  nos convertimos en sepulcros blanqueados, cuando ministramos música para una comunidad, pero nunca ministramos para Dios y menos aún, que nuestro oído interior, el corazón se conmueva, recapacite… no podemos vivir de los aplausos de los demás, hay que estar en la sintonía de mostrar un tesoro por medio de la música, siendo instrumentos del Señor por donde corre la gracia. 

Es mejor decirlo somos la imagen de Cristo en este servicio especial y por ello debemos parecernos a él.

 

Ø      El falso concepto del servicio…  

¿Cómo medimos el tiempo que es de Dios?... el que no vive para servir no sirve para vivir. Pensamos que un servicio litúrgico exige solamente aunar las fuerzas para hacerlo en el momento de la eucaristía… ese es el cometido final…  estamos equivocados, el servicio debe ser completo, debe ser eficaz. Se debe ir más allá de lo que se exige, romper el esquema “yo te doy si tú me das”… servir al que me sirve. ¿Que merito tiene eso?, hasta los hipócritas y fariseos lo realizan… entra un gran distractor… la famosa rutina, expresiones como: “que hay de nuevo en esto” “yo voy al ensayo si los otros van”… no se ha generado una convicción fuerte y madura para sacar ese espacio, para saber discernir que allí hay historia de salvación.

 

 

Ø      La artimaña de la soberbia. 

Este gigante es  destructor de ministerios de música, ya que la autosuficiencia, se apodera de la mentalidad hasta llegar “a que todo lo que se realiza es lo único válido”… la arrogancia para la ministración es la característica primaria. 

Etimológicamente deriva del latín superbia, excesiva elevación y grandeza inmoderada del alma. Se la define como «el apetito desordenado de la propia excelencia». Se cuenta ordinariamente entre los siete pecados capitales. Santo Tomás, sin embargo, confirmando la opinión de San Gregorio, lo considera el rey de todos los vicios, y pone en su lugar la vanagloria como uno de los pecados capitales. Al darle esta preeminencia lo toma en su significado más formal y completo. Entiende que es esa estructura mental en la que un hombre, a través del amor a la propia valía, aspira a alejarse de la sujeción a Dios Todopoderoso, y no hace caso de la órdenes de los superiores. Es una especie de desprecio de Dios y de los que tienen su encargo. La soberbia, «odiosa al Señor y a los hombres» (Eclo 10,7). 

El músico se vuelve soberbio cuando ya se cree hecho, realizado, piensa que se las sabe todas, y que es la última palabra… se veían los delirios de grandeza, cuando en verdad no se es nada, lo que se ha recibido es por gracia divina.  Por ello, quien se vanagloría de lo que realiza, no acepta que los honores se los lleve el Señor, y por ende quiere y pretende actuar como rueda suelta, aislado. No tolera, ni acepta recomendaciones o exhortaciones.   

Hay peligro tanto en los hombres virtuosos como en los hombres carnales, los primeros se pueden atribuir la perfección de lo que realizan así mismos, y los segundos en que son codiciosos y ásperos. 

  

Ø      La manía de la falsedad... 

“triste la realidad del hombre desleal y falso”… en una sociedad dominada por la relajación de la palabra, no es difícil caer en la misma dinámica, en donde decimos algo y hacemos otra cosa totalmente diferente. Es duro ver al interior de un ministerio la falta de criterio, de madurez para asumir los compromisos… criterio, para expresar y discernir cada ministración, cada ensayo, cada encuentro o evento y saber decir las verdades sin que duela, con la objetividad y la prudencia del caso. Y madurez para asumir compromisos, porque auto afirmarnos en la palabra es importante, el hombre y la mujer valen por su palabra, ello es lo que se expresa  y es lo que se lleva dentro, no podemos actuar como los escribas y los fariseos, que decían pero no hacían. 

Esto se convierte en una manía que hace su entrada para destruir lo poco que hay, ya que algunos sufren de eso y ello crea la inestabilidad en todos los integrantes, no se tiene el equilibrio necesario para asumir un compromiso.

 


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