9.1.1. Dominicales:
Ø
Evangelio:
Después de la solemnidad del Bautismo del
Señor, que ocupa el lugar del 1° Domingo del Tiempo Ordinario, el
Domingo II, todavía se refiere a la manifestación del Señor
celebrada en la Epifanía, por medio de los pasajes de San Juan
referentes a la proclamación de Jesús como Cordero de Dios por el
Bautista (Años A y B) y las Bodas de Caná (Año C).
A partir del Domingo III comienza la lectura
semicontínua de Mateo para el Ciclo A, Marcos para el Ciclo B y
Lucas para el Ciclo C. Estas lecturas se ordenan teniendo en cuenta
la doctrina del Evangelista, a medida que en ella se van
desarrollándose la vida y ministerio del Señor.
A través del Evangelio se logra una cierta
armonía entre el año litúrgico y cada evangelista. De hecho,
después de la Epifanía, se leen los comienzos de la predicación del
Señor que se insertan muy bien con la manifestación y el Bautismo.
En el Ciclo B, después del Domingo XVI se
insertan 5 lecturas del Evangelio de San Juan (Cap. 6), tomadas del
discurso sobre el pan de vida, inserción que se realiza de una forma
natural ya que este discurso joánico tuvo lugar a continuación de la
multiplicación de los panes que nos habla San Marcos.
Ø
Lecturas del A.T.
La primera lectura va en consonancia con el
Evangelio. Esta relación se percibe muy bien a través de los
títulos que tiene cada lectura. Son breves y sencillas, y
frecuentemente ofrecen textos de sumo interés en la historia de la
salvación aunque no sigan el orden lógico de su desarrollo.
Ø
Lecturas del N.T.
Se leen de modo semicontinuas las cartas de Pablo y Santiago, ya que
las de Juan y Pedro se leen en Navidad y Pascua.
Como la I Cor. es muy larga y trata de cuestiones
diversas, su lectura está repartida en los 3 Ciclos (A, B y C)al
comienzo del tiempo ordinario. Y también la Carta a los Hebreos
con una parte en el Ciclo B y la otra en el C. Se han evitado las
los pasajes difíciles. Se han seleccionado perícopas breves y
sencillas para los domingos para que los fieles puedan entenderlo
sin mucha dificultad.