1.1. El Tiempo Litúrgico.
La dimensión de la celebración del misterio de Cristo en
todo el año litúrgico, se manifiesta en dos actitudes:
-
Eucaristía.
-
Liturgia de las horas.
Aunque toda celebración divina (cultual), está de algún
modo relacionado con el año litúrgico. Por ello, redescubrir la dinámica
eclesial durante este año y reconocer su valor es un apropiación celebrativa
primordial, en donde, la celebración se reviste en cada tiempo, en una
prolongación de eternidad, “vivir con los pies en la tierra, pero con la
mirada en cielo. Para Dios todo es un eterno presente, Dios no se mide bajo
los presupuestos humanos de tiempo y espacio, sino que ya estamos sumergidos
en él, en el mar de su infinito amor. Todo el año litúrgico es en Dios, una
intima prolongación de su misterio eterno, de su presencia y cercanía., que
ha sido configurada por un rito en donde se establece un contacto con lo
sublime.
Tiempo litúrgico: Tiempo cósmico, estaciones, ritmos de
semanas, años, meses y días.
El tiempo bíblico es el momento del encuentro y de la
presencia salvífica; Da al tiempo del hombre un carácter de presencia
salvadora. Cristo, plenitud del tiempo, dimensión definitiva: lo eterno en
el tiempo, la presencia de Dios destacada en los días del hombre, en la
Historia de la Salvación, celebrada durante el año.
El año litúrgico da sentido a la vida de la Iglesia; Con
todas sus celebraciones le hace saborear la presencia del misterio y de los
misterios de Cristo. El tiempo litúrgico, es por tanto, la actuación del
misterio que se desvela, se da se dona, en la escenografía de un paraíso no
eterno sino terrenal, el paraíso terrenal, ya que todo un Dios sueña con el
hombre, sino fuese así la imagen y el escenario del paraíso sería algo
figurativo, aunque su connotación es que Dios ha creado todo con un
ordenamiento y con una bondad.
TALLER
LEER Y CONTESTAR LAS PREGUNTAS:
1. ¿cómo celebra el mundo actual una fiesta?
2. ¿Cómo se vive una fiesta litúrgica?
3. sacar relaciones y diferencias, con el texto.
CELEBRACION O FIESTA
Por celebración entendemos "la expresión comunitaria, ritual y alegre de
experiencias y anhelos comunes, centrados en un hecho histórico o
contemporáneo"
Según esta definición es fundamental para la fiesta que
haya algo que celebrar (un hecho) y un grupo que celebre (una comunidad). El
hecho que celebramos puede ser pasado o presente, pero la celebración lanza
a los participantes al futuro (anhelo de que ese hecho pasado o
contemporáneo siga produciendo efectos beneficiosos que se puedan disfrutar
a partir de ahora). Toda fiesta debe tener, por tanto, una dimensión
escatológica o apertura de la esperanza. Siendo la celebración expresión
comunitaria hace falta ponerse de acuerdo en el cómo de la misma (un rito),
y por ser celebración debe tener carácter festivo, alegre, jubiloso (alegría).
Son, por tanto, ingredientes esenciales de la fiesta: un
hecho, una comunidad, un rito y alegría esperanzadora.
LAS FIESTAS DE ANTIGUO TESTAMENTO
De todas las fiestas del Antiguo Testamento podemos hacer dos grupos:
1) Unas son de tipo familiar como la circuncisión, la fiesta de introducción
en la vida religiosa del niño cuando éste lee por primera vez un trozo de la
ley, llamada bar mitzvah, matrimonio, funerales.
2) Otras son fiestas nacionales. Las más antiguas de éstas son tres: Azimos,
Semanas y Tabernáculos. La fiesta de Pascua quedó finalmente ligada a la de
Azimos. Entre las posteriores se encuentran el Día de la expiación, la
Fiesta de las luces, la de las Suertes.
Forma capítulo aparte el Sábado, verdadera institución
judía.
Dada la abundancia de fiestas enumeradas y la limitación del presente
artículo, nos vamos a ceñir al estudio de la fiesta de Pascua y Azimos, la
más representativa de ellas, entre las de carácter nacional.