9.2.2. Solemnidad del Santísimo Cuerpo y
Sangre de Cristo.
En el Siglo XIII existía en la Iglesia una gran
frialdad espiritual hacía la Eucaristía y su culto. Surge en
Francia y en Bélgica una fiesta para honrar la presencia sacramental
de Cristo. Esta fiesta se comenzó a celebrar en Lieja en 1246,
siendo extendida a toda la Iglesia occidental por el Papa Urbano IV
en 1264, teniendo como finalidad proclamar la fe en la presencia
real de Jesucristo en la Eucaristía. Fue con el Papa Clemente V
quien le hizo tomar mayor fuerza a la fiesta erigiéndola como
solemnidad.
Las oraciones y los Prefacios de la liturgia
actual presentan los grandes temas eucarísticos. Así, por ejemplo,
el Ciclo A trata del sacramento en el pan prefigurado (el maná en el
desierto, alimento providencial para el camino), también del pan
eucarístico único pan que está en todos los altares, que nos hace
formar un solo cuerpo que es la misma Iglesia. El Evangelio
presenta a Cristo que da su carne y su sangre para la vida del
mundo.
En el Ciclo B se confiesa el valor redentor de la
sangre de Cristo, sangre de la Nueva Alianza. Se expone también el
sacrificio expiatorio y liberador de Cristo como sacerdote y como
víctima.
En el Ciclo C prevalece la idea de la Eucaristía
como banquete mesiánico y como banquete de acción de gracias,
memorial de la muerte de Cristo, sacrificio incruento, banquete que
Cristo preside y distribuye por medios de los apóstoles y sus
sucesores, en la actualidad, los Obispos.
Hoy en día, esta fiesta se celebra el Domingo
siguiente de la Solemnidad de la Santísima Trinidad, aunque por
tradición suele aún celebrarse en algunas partes, el Jueves después
de la misma.
9.2.3. El Sagrado corazón de Jesús:
La devoción al Corazón de Jesús como
símbolo de su amor humano y divino hacia los hombres tuvo sus
comienzos en la Edad Media con San Bernardo y comenzó a ser
celebrada litúrgicamente a instancias de San Juan Eudes y de las
revelaciones a Santa Margarita María de Alacoque en el siglo XVII.
La primera aprobación pontificia de
este culto fue en 1765. En 1856 Pío IX extendió la fiesta a toda la
Iglesia de rito romano, y en 1928 Pío XI la elevó a la máxima
categoría litúrgica, es decir, a solemnidad.
El Prefacio sintetiza aspectos como
el cristológico y el eclesiológico; esto para mostrar,
en una actitud sacramental, la pascua de Cristo, y van a tener
elementos como la exaltación y la entrega de la cruz, y quiere
enseñar que la Iglesia y los sacramentos brotan del costado abierto
de Cristo.
La temática de las lecturas es el
amor gratuito de Dios que es fiel a su promesa. Las del Ciclo A
hablan del amor paternal y misericordioso de Dios. Y en los Ciclos
B y C hablan de la grandeza del amor de Dios y cómo estamos llamados
a imitarlos.
Los pasajes del Evangelio destacan a
Cristo, manso y humilde de corazón. Esta Solemnidad se celebra el
segundo Domingo a Pentecostés. Por Tradición, en algunas
comunidades se celebraba el viernes posterior al 2° domingo después
de Pentecostés.
9.2.4. Solemnidad de Jesucristo, Rey del
Universo:
Es una de las solemnidades más recientes,
instituida por el Papa Pío XI con la encíclica Quas Primas,
el 11 de Noviembre de 1.925, y después del Vaticano II fue colocada
en el último Domingo del Tiempo Ordinario, cuando está finalizando
el año litúrgico, para expresar el sentido de la consumación del
plan de Dios que conlleva este título de Cristo por encima de malas
interpretaciones político-religiosas, para dar una concepción
adecuada del reinado de Dios.
Cristo aparece como la meta a la que mira el año
litúrgico y a la que mira también todo el peregrinar de los hombres
y de las Iglesias.
El texto de Lc 23, 35-43 (Ciclo C) deja claro que
en su humillación y abajamiento, cristo es Rey y tiene el poder de
introducir a todos los hombres en la gloria del paraíso.
En las oraciones se considera esta temática:
Ø
A Cristo se le considera no solo
como Rey al que hay que someterse y servirle, sino también al que
debe alabársele siempre.
El Prefacio proclama a Cristo Rey del Universo
que es sacerdote y es ungido con el óleo de alegría ofreciéndose
como víctima perfecta y pacificadora en el altar de la cruz. El
contenido de esta fiesta esta presente en otras fiestas como la
Natividad del Señor, la Pascua, Epifanía y la Ascensión,
que hacen alusión a Cristo Re. También la celebración dominical que
proclama a Cristo Resucitado.
Otras fiestas como Jesucristo Sumo y eterno
Sacerdote, que se celebra el jueves antes del Sagrado Corazón de
Jesús, tiene Misa votiva en el leccionario universal; hay pocos
datos sobre él. En Colombia es fiesta, en otros países es memoria
libre.