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sabado santo

 

6.5. SÁBADO SANTO:

Durante el sábado santo la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, mediando su pasión y muerte y aquel “descenso de los infiernos” -al lugar de los muertos- que confesamos en el Credo y que prolonga la humillación de la cruz, manifestando el realismo de la muerte de Jesús, cuya alma conoció en verdad la separación del cuerpo y se unió a las restantes almas de los justos. Pero el descenso al reino de la muerte es también el primero movimiento de la victoria de Cristo sobre la misma.

En este día no se celebra el sacrificio de la Misa no se recibe la comunión –a no ser en caso de viático-, aunque se reza la liturgia de las Horas. El altar permanece por todo ello desnudo hasta que, después de la solemne Vigilia o expectación nocturna de la resurrección, se inauguren los gozos de la Pascua, cuya exuberancia inundará los cincuenta días pascuales.

6.5.1 LA VIGILIA PASCUAL:

Primitivamente (siglos I y II) la Pascua se celebró durante una Vigilia nocturna que contenía lecturas, oraciones y cantos, y al final se tenía una especia de celebración Eucarística.

Más tarde, según testimonio de la Traditio Apostólicae de San Hipólito, se incorporó una liturgia bautismal. Ya en el Siglo IV en el proceso de elaboración del lucernario, se introduce una celebración de la luz en esa noche (lucernarios) que ha permanecido hasta hoy;

La Vigilia Pascual, después de la Reforma del Vaticano II, tiene un esquema o estructura con estas partes:

 Liturgia o celebración de la Luz.  Liturgia de la Palabra.  Liturgia Bautismal.  Liturgia Eucarística.

6.5.1.1 Liturgia de la Luz:

La liturgia judía tenía unos oficios vespertinos en los cuales se encendía la luz; En el Siglo IV existen unos formularios para la bendición de la luz pascual, tomados de los sacramentarios gregoriano y veronense.

El lucernario actual consta de las siguientes partes:

a. Bendición del Fuego (pascual). b. Bendición del Cirio (pascual). c. Procesión (con el cirio pascual al Templo) d. Pregón Pascual.

 Bendición del Fuego:

Fuera del Templo, el sacerdote bendice el fuego con una oración que remarca la muerte y Resurrección de Cristo, fuego que significa que es la luz de Dios que desata las tinieblas; hay un simbolismo: Cristo luz del mundo, que nos trae su fuego (Fuego he venido a traer a la tierra y cuánto deseo que arda).

 Bendición del Cirio:

El Cirio en este momento, no es un objeto o cosa, sino es representando como una persona, es Cristo mismo. Es encendido el Fuego nuevo (ya bendecido), simboliza la nuble gloriosa del Éxodo, y el cuerpo glorioso de Cristo.

En el cirio se graban las fechas del año en curso (ojalá dispuestas con anterioridad), las letras Alfa y Omega ( , principio y fin), Cristo que es dueño del tiempo y atraviesa todo el año litúrgico; se incrustan 5 granos de incienso que simbolizan las llagas de Cristo, signos de la luz. Esa cruz se graba como símbolo de la humanidad de Cristo.

Las letras del año, simbolizan el tiempo que ha transcurrido de la primera pascua (de Cristo) hasta hoy, y el cirio encendido, simboliza a Cristo resucitado que disipa las tinieblas del corazón y del espíritu.

 Procesión (con el cirio pascual):

Después de la bendición sigue la procesión con el cirio pascual que representa a Cristo resucitado. Se encienden los cirios que tienen los fieles; esta procesión, ante todo, recuerda la marcha de los hebreos en su peregrinación a la tierra prometida y el gozo de su conquista. Los cirios encendidos manifiestas que todos somos hijos de la luz (que viene a su vez de Cristo).

Tanto en la entrada del Templo (Puerta), en el centro y al llegar al Altar, el Ministro o el diácono alza el Cirio pascual anunciando la siguiente Antífona: Luz de Cristo. La comunidad cristiana allí reunida responde: Demos gracias a Dios.

 Pregón Pascual:

Encendido el velón pascual, pero las luces del Templo apagadas, se entona el pregón pascual. Los formularios lo llaman El Exulten, por ser la palabra inicial usada por la patrística y la tradición (En Milán, Las Galias, Roma), y es como una composición de alabanza al cirio que está representando a Cristo resucitado, y es como una Acción de gracias por esa luz o llama nueva que se recibe en esa noche gloriosa.

El Pregón Pascual tiene un estilo literario e imágenes poéticas que describen el significado espiritual de la luz.

Se distinguen tres bloques principales:

 La Pascua del Antiguo Testamento (prefiguraciones anteriores, tipologías).

 Peticiones de la bendición divina sobre el cirio con referencia a la Resurrección de Cristo, y teniendo en cuanta algunas ideas como las imágenes de la cera (de las abejas), entre otras.

 Ruegos por la vida de la Iglesia y por la paz del mundo.

Desde el punto de vista estructural, se distinguen 5 partes del Pregón Pascual:

1. Prólogo: En el que el diácono anuncia solemnemente el misterio pascual.

2. Un diálogo introductorio.

3. Una especie de preparación con 4 oraciones de acción degracias.

4. Ofrecimiento del Cirio pascual a Cristo Redentor.

5. Especie de oración por las distintas personas.
 

6.5.1.2 La liturgia de la Palabra:

Contiene 9 lecturas; por motivos pastorales se pueden suprimir algunas, excepto la de la Creación (Génesis), la Pascua Judía (Éxodo), Ezequiel e Isaías.

Los principales temas que desarrolla la liturgia de la palabra son:

 La Creación: Tipo de la nueva creación realizada por la muerte y Resurrección de Cristo.

 El Sacrificio de Abraham: Figura del sacrificio de Cristo que sella la nueva y definitiva Alianza.

 El Paso por el Mar Rojo en pie enjuto: Es tipo de las aguas bautismales.

 La Nueva Jerusalén: La Salvación gratuita y universal.

 La Fuente de la Sabiduría: Corazón y Espíritu nuevo.

 El Bautismo, sacramento pascual, según los Sinópticos.

Prosigue el canto de Aleluya.
 

6.5.1.3. La liturgia bautismal:

Cuando desapareció el catecumenado se generalizó el bautismo de los recién nacidos y se cayó en el desuso de bautizar en la Vigilia pascua.

La Reforma que realizó Pío XII de 1.955 invitó a restaurar la praxis bautismal. El Ritual actual del Bautismo encarece, pide, que ojalá se den bautismos en esta Vigilia pascual.

Los elementos de esta liturgia bautismal son los siguientes:

 Las letanías (Si hay bautismo).

 Bendición del agua bautismal o común (si no hay bautismos).

 Renovación de las promesas bautismales.

 Rito del Bautismo.
 

6.5.1.4 Liturgia eucarística:

Quiere destacar que la Eucaristía es la máxima expresión del Misterio pascual en cuanto que renueva la muerte y Resurrección de Cristo. La Misa comienza con la liturgia propiamente eucarística desde la presentación de Ofrendas.

Las oraciones sobre las ofrendas relacionan la Eucaristía y la nueva vida que nacen de los sacramentos pascuales. El Prefacio se centra en el Misterio que celebra. Cuando se pasa al canon romano se utiliza la Plegaria No. 1, el comunicantes es propio. La oración postcomunión contempla la Eucaristía como sacramento pascual que origina y exige la caridad fraterna y universal.

Esta Misa, como toda la Vigilia, pertenece ya el Domingo de Resurrección, según la concepción judía del tiempo (Vísperas). Hay que destacar que la Liturgia del día tiene dos formularios: La Vigilia y la propia del día. Insisten en el tema de la Resurrección y el Bautismo.

¿La resurrección en la muerte? Las fuerzas del siglo futuro ya están actuando en el corazón del viejo mundo (Heb 6,5). Por la fe y la esperanza, por el segui¬miento de Cristo y por los sacramentos, el germen de la resurrec¬ción (Jesús mismo) queda depositado en la realidad del hombre actual. No se perderá con la muerte: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna” (Jn 3,36; 3, 15-16.36; 11, 26; 5, 24). Todos los que se revistieron de Cristo son nueva criatura (Gál 3,27 y 2 Cor 5,17). El “estar en Cristo” es primicia de vida resucitada y la muerte es una forma de “estar en Cristo” (Fil 1,23; 2 Cor 5,8; 1 Tes 5,10). Nosotros seremos transformados a semejanza de Cris¬to (Fil 3,21 ).

Entonces todo lo que en el hombre está en germen recibirá con la muerte realidad plena y carácter definitivo. Como la muerte es el paso a la eternidad, en la cual no existe el tiempo, no hay ninguna repugnancia en admitir que ya se realiza en ella la escatología última de la resurrección de los muertos. La parusía final revelaría lo que ya se verificó en el fin del mundo personal. El hombre, unidad cuerpo-alma, entra, ya con la muerte, en la total y definitiva realización de aquello que él sembró en la tierra: resurrección para la vida o para la muerte. El cadáver puede permanecer y ser entregado a la corruptibilidad: nuestro verdadero cuerpo personalizado por el yo (que es más que materia físico-química) participará de la vida eterna.

Con optimismo cristiano nos enseña el Vaticano II: “Ignoramos el tiempo en que se hará la consumación de la tierra y de la humanidad. Tampoco conocemos de qué manera se transformará el universo. La figura de este mundo, afeada por el pecado, pasa; pero Dios nos enseña que nos prepara una nueva morada y una nueva tierra. No obs¬tante, la espera de una nueva tierra no debe amortiguar, sino más bien avivar la preocupación de perfeccionar esta tierra, donde crece el cuerpo de la nueva familia humana, el cual puede, de al¬guna manera, anticipar un vislumbre del siglo nuevo. El reino está ya misteriosamente presente en nuestra tierra; cuando venga el Señor, se consumará su perfección” (Gaudium et Spes 39).

¡Ha resucitado!.. En esta solemne vigilia pascual se nos muestra la triunfante resurrección de Jesucristo. El ha experimentado la muerte de un pecador, (2Cor 5,21), ha sufrido el abandono de Dios. Este "descender a los infiernos" (1Pd 3, 19; 4,6) ¿es un lenguaje mitológico? Jesús tuvo la experiencia del Sheol; esto es un anuncio de buena nueva que expresa los efectos de la resurrección de Jesús, para quienes vivieron y murieron antes de su venida.

Jesús acepta la impotencia radical, se identifica con nosotros en la impotencia del pecado y de la muerte; toma nuestro puesto. Porque Jesús ha aceptado nuestra soledad vivimos con él; ya no estamos solos; ha quitado la realidad del infierno (Rm 14, 7-8). Quien nos juzgará es Jesús, por eso surge la fe en su misericordia (Jn 5,22). En el momento de la cruz aprendemos a definir a Dios de un modo nuevo: "Dios es amor". En los relatos referentes a la resurrección hay datos no armonizables; pero hay un núcleo común, como lo expresa Von Balthasar y es el hecho de que Jesús, después de su muerte se apareció a los discípulos como resucitado de entre los muertos, y los discípulos así lo anunciaron.

 

 


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