E L T R I D U O S A C R O
6.3. EL JUEVES SANTO: Breve Visión
histórica.
El Concilio de Cartago, celebrado en
el año del 397, designa este día con el nombre In coena Domini,
nombre que ha permanecido en la Liturgia romana hasta
hoy.
En tiempos de San Agustín (Siglo IV),
se celebraban en el norte de África, 2 Misas este día: la
primera para dar fin al ayuno, y la segunda, para conmemorar la
institución de la Eucaristía. Ésta última se celebraba por la tarde
y comenzó la costumbre de celebrarse después de la Cena, para imitar
más exactamente lo que hizo el Señor.
En Jerusalén ocurría algo parecido: 2
Misas, a las 2:00 p.m. y a las 4:00 p.m., y los fieles sólo
comulgaban en la última.
Al principio del Siglo VI en Roma,
solo existía la Reconciliación de los penitentes con la cual
se finalizaba la cuaresma. A finales de este siglo, existe ya una
celebración eucarística para conmemorar la cena del Señor.
En el Siglo VII se celebraban dos
Misas: Una por la mañana con la reconciliación de los penitentes, y
en tarde, conmemorando la institución de la Eucaristía. Además
existía una tercera Misa que celebraba el Papa en la Basílica de San
Juan de Letrán, en la que consagraba los santos óleos (Misa Crismal).
En el Siglo XVI, la Misa vespertina
se trasladó a la mañana, pero Pío XII en la Reforma de 1.955, la
vuelve a restituir en su lugar primitivo: en la tarde, In Coena
Domini, que es el lugar donde la ha dejado la Reforma litúrgica
del Concilio Vaticano II.
Actualmente se celebran dos Misas: La Misa
Crismal, en la mañana, y la Misa In Coena Domini,
en las horas de la tarde.
La primera, la concelebra el clero con su Obispo y en ella se
renueva las promesas sacerdotales, se bendicen los óleos
y el santo crisma.
Por razones pastorales, esta ceremonia suele hacerse una semana
antes. La segunda se celebra en las horas vespertinas
(recomendable después de las 4:00 p.m.) dando comienzo al Triduo
Pascual.