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TIEMPO DE NAVIDAD

 

4.         TIEMPO  DE  NAVIDAD: “OS HA NACIDO EL SALVADOR” 

4.8.           Prefacios de este tiempo litúrgico: 

·        Prefacio I de Navidad: Cristo, luz del mundo.  

·        Prefacio II de Navidad: La restauración del universo en la Encarnación. 

·        Prefacio III de Navidad: El intercambio realizado en la Encarnación del Verbo. 

 Estos prefacios se dicen en las misas del día de Navidad y de su octava; durante la octava, se dice incluso aquellas misas que, si se celebraran en otro tiempo, tendrían prefacio propio, a no ser que se trate de la misa de un misterio o Persona divina, que tiene prefacio propio.  También se dicen en las ferias de Navidad. 

Al abordar este acontecimiento desde la espiritualidad teológica, la navidad consiste ante todo encarnar al verbo de Dios. La finalidad de Dios es la de revelarse a los hombres para invitarlos y admitirlos en la comunión con él; esta comunión con Dios es precisamente la salvación del hombre. Salvación que es realizada por Jesucristo cúlmen de la revelación, por eso, "Jesucristo no sólo es mediador de salvación (camino), sino que él mismo es salvación (verdad y vida)" (Cf. Jn 14,6). Por tanto la voluntad salvífica de Dios abraza a todos los hombres, no hay una limitación específica, este dato revelado es para hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación, es decir aborda la universalidad de la humanidad para ser hijos en el Hijo. 

"La revelación es en sí misma, realidad de salvación, porque no es sólo un mensaje, es también un a fuerza que transforma al hombre, si el hombre no se limita a oír la palabra de Dios, sino que la escucha, la recibe, la custodia en sí mismo mediante la fe; fe que es fundamento y raíz de toda justificación" (Concilio de Trento. Decreto de Giustificatione. Cap. 8. DS 1532). 

Desde este horizonte claro se puede precisar que la natividad  de Jesucristo, es liberar ante todo de un riesgo "el de la muerte", la esclavitud del pecado  y  ante todo devolver al ser humano su condición primaria original que es la de poseer por gratuidad divina "la participación de la vida divina", es decir, el ser humano fue creado bueno para poseer a plenitud en su ontología como tal, la presencia de Dios mismo, vivir en Dios. 

El hombre por ser marcado con la señal del pecado, gran estigma que ha dejado lacerada la condición humana, mereció tan gran redentor, el nuevo Adán, que vino a redimir, a restaurar la humanidad caída.  

Todo el ser de Jesús y su quehacer fue revelar al Padre y mostrar con signos claros y concretos su misión específica "dar su vida por la humanidad". Por su Encarnación: "El verbo de Dios se hizo carne, de modo que siendo hombre perfecto salvara a todos y fuera el coronamiento o recapitulación de todo" (G.S 45).  Este fue el medio del que Dios se valió para salvar al hombre. El verbo se encarnó para hacernos partícipes de la naturaleza divina (2 Pe 1,4) como lo afirma San Ireneo: "porque tal es la razón por la que el verbo se hizo hombre, y es Hijo de Dios, Hijo del hombre, para que el hombre al entrar en comunión con el verbo y al recibir así la filiación divina, se convirtiera en hijo de Dios"(S Ireneo, haer. 3.,19,1), "Porque el Hijo de Dios se hizo hombre para hacernos Dios" (San Atanasio, inc., 54,3 ). 

El nacimiento de Jesús, consiste para nosotros hoy en nuestro nacimiento espiritual, iniciar un despertar en el recibimiento de un huésped supremo. La presencia de Jesucristo nos coloca de frente a una determinación humana… “os ha nacido el salvador”… es la hora de acogerlo en las entrañas de una virgen, desde un pesebre   se ha recreado la escenografía del eterno Dios y el ser humano debe iniciar su mirada contemplativa  a este momento de expectación para toda la humanidad.    

INVESTIGAR: 

1.      La exégesis bíblica del relato del Nacimiento de Jesucristo… Lc. 2, 1-20

2.      El origen del pesebre.

 

 


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