8.3.1.
La Misa del día:
Como en el caso de la Pascua, esta solemnidad
confiere sentido cristiano a una antigua fiesta israelita, la
“de las semanas”, que se celebraba siete semanas después de
la primera ofrenda de cebada, y que posteriormente incluyó el
recuerdo de la llegada al Sinaí, con la entrega de la Ley entre
manifestaciones prodigiosas de truenos, viento huracanado y
fuego.
Esta fiesta clausura el tiempo pascual, la
cincuentena de días o Pentecostés que forman una sola jornada
festiva, “el día en que actuó el Señor”. Las oraciones se
refieren a la acción del Espíritu Santo en el misterio de Cristo
y de la Iglesia; Pentecostés es la realidad que se realiza en
una forma ininterrumpida en la Iglesia. Se hace profesión de fe
(Credo).
Ø
La Secuencia:
Esta Solemnidad tiene secuencia propia,
así que debe hacerse. Es una composición literaria de Stephan
Lagthon, arzobispo de Cantorbery, en 1228, que fue introducida
en la liturgia romana más tarde. Ésta contempla al Espíritu
como luz, como distribuidor de los dones, dulce huésped del
alma, perdonador y fortaleza de nuestra debilidad.
Ø
Las Lecturas:
Tanto para los ciclos A, B y C,
las primeras lecturas son las mismas. Se centran en el
dinamismo de Pentecostés; el Espíritu Santo que recibieron los
Apóstoles (Hech. 2, 1-11), Se llenaron todos de Espíritu
Santo y empezaron a hablar en lenguas.... cómo los capacitó
para plantar la Iglesia. Este mismo Espíritu sigue
distribuyendo los diversos carismas que edifican y consolidan a
la Iglesia, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para
formar un solo cuerpo (I Cor. 12, 3b-7.12-13).
Finalmente el Espíritu Santo impulsa a la
Iglesia a anunciar a todos los hombres el mensaje de Cristo y a
hacerlos partícipes de su obra salvadora, Como el Padre me ha
enviado, así también os envío yo, Recibid el Espíritu Santo
(Jn. 20, 19-23).
En la 2° Lectura, para el Ciclo B, pueden
utilizarse las siguientes lecturas: (Gal. 5, 16-25) El fruto
del Espíritu, y el Evangelio de San Juan (15, 26-27;16,
12-15) El Espíritu de la verdad os guiará hasta la verdad
plena.
En la 2° Lectura, para el Ciclo C, pueden
utilizarse Rom. (8, 8-17) Los que se dejan llevar por el
Espíritu de Dios, ésos son hijos de Dios, y el Evangelio de
San Juan (14, 15-16.23b-26) El Espíritu Santo os lo enseñará
todo.
Ø
El Prefacio:
Muestra cómo Dios lleva a plenitud el Misterio Pascual.
Proclama entusiastamente el motivo de la fiesta y los efectos de
la participación de los fieles en este misterio salvador, culmen
de la Pascua del Señor. Por la invocación del Espíritu cada
Eucaristía es un Pentecostés renovado, por eso pedimos que el
Paráclito, consuelo, maestro y abogado, “nos haga
comprender la realidad misteriosa de este sacrificio y nos lleve
al conocimiento pleno de toda la verdad revelada” (O2).