11.4.1.
Maternidad divina de María:
Se celebra el 1° de Enero. Es la primera fiesta
mariana entendida en sentido amplio. Se dio tanto en Oriente como
en Occidente.
Actualmente esta solemnidad está
destinada a celebrar la participación que tuvo María en el misterio
de la Salvación.
Las lecturas insisten en la
maternidad divina, en la imposición del nombre de Jesús y María en
la historia de la Salvación (Gal. 4, 4-7, Lc. 2, 16-21). Las
oraciones hablan de la relación de María con su hijo y con nosotros:
también de la maternidad de María.
11.4.2 La Anunciación:
Actualmente se celebra el 25 de Marzo.
Originariamente esta fiesta estuvo ligada al ciclo natalicio y al
principio fue más una fiesta cristológica que mariana. Relación
íntima entre Cristo y María.
Las lecturas actuales anuncian que la
Virgen concebirá y dará a luz al Emmanuel. Las oraciones y el
Prefacio hablan del misterio de la Encarnación y de modo profundo
relatan las consecuencias del sí de María al ángel San Gabriel.
11.4.3. La Asunción:
Se celebra el 15 de Agosto. Es una
fiesta de origen Oriental (S. VI) y se llamaba La dormición o
tránsito de María. Roma la adoptó en el Siglo VIII con el
nombre de Asunción de María. Nos recuerda el tránsito
de María de este mundo al Padre, es decir, su pascua. La madre
íntegra del Hijo de Dios no podía corromperse en el sepulcro; por
esto, al final de su vida terrestre, fue elevada en cuerpo y alma
a la gloria del cielo.
La liturgia actual la considera como
la fiesta del destino de María, de plenitud y bienaventuranza; se
destaca la glorificación de su alma y de su cuerpo, perfecta
glorificación con Cristo Resucitado.
El Prefacio está basado en LG 68
donde María glorificada en el cielo es signo de esperanza y de
consuelo para el pueblo de Dios peregrinante.
11.4.4. La Inmaculada concepción:
Se celebra el 8 de Diciembre la
concepción inmaculada de aquella que tenía que concebir el Verbo que
trasciende todo lo creado. De origen Oriental (S. VII y VIII), del
Rito Bizantino. En Occidente comenzó a celebrarse en el Siglo IX.
La fiesta se hizo universal solo en 1854 cuando el Papa Pío IX
definió solemnemente el dogma de la Inmaculada concepción de
María.
Actualmente la liturgia celebra la
concepción de la María y la Iglesia sin mancha ni arruga. Las
lecturas se refieren a la llena de gracia (Lc. 1, 26), la nueva
Eva. El Prefacio está inspirado en LG 65 que hablan de las virtudes
de María que han de ser imitadas por la Iglesia.