Parróquia La Santa Cruz
Col. Tara, San Pedro Sula,  Honduras, Tel. (504) 551-3290

InicioQuienes SomosNoticiasLecturas del DíaBibliaLiturgia de las HorasSanto RosarioOracionesReflexionesPastoralesDocumentosNuestra FeTemas de ActualidadComunidadesLiturgiaContactosEnlaces
Pastoral de Comunicaciones, Todos los Derechos Reservados, © 2007

EL ESPIRITU SANTO Y MARIA

 

LECTURA DE REFLEXIÓN
P
bro. Héctor Ayala León 

"La Iglesia siempre ha mirado a María como la esposa predilecta del Espíritu Santo  y ha admirado la obra singular efectuada por el Paráclito en la persona de Nuestra Señora.  

Ella fue la virgen fiel que entregó al Señor su cuerpo y su espíritu, para que el plan Divino se cumpliese a cabalidad en su persona. El Espíritu Santo la colmó de Santidad desde el comienzo de su existencia, "La cubrió con su sombra para que naciese de ella el Santo de Dios", la condujo a lo largo de su vida, se le comunicó en una nueva y singular plenitud en Pentecostés y la asoció a la economía de la redención y a la tarea santificadora de la Iglesia."(Monseñor Alfonso Uribe Jaramillo. Conozca la Renovación Carismática) 

María está presente, de tal modo en los tres momentos constitutivos del misterio Cristiano y de la Iglesia: Encarnación, Misterio Pascual y Pentecostés. 

Encarnación: concibiendo y dando  a luz a Cristo.

Misterio Pascual: Permaneciendo con fe y esperanza al pie de la cruz, Madre de la Iglesia.

Pentecostés: María inaugura en la Iglesia esa segunda alma y vocación que es el alma escondida  y orante, junto al alma apostólica o activa; María prototipo de la Iglesia orante.

 

MARÍA EN LA ENCARNACIÓN 

"Bienaventurada la que ha creído que se cumplirán las cosas que le fueron dichas por parte del Señor" (Lc.  1,45). Esto para decir con los Padres de la Iglesia: "Habiendo concebido a Cristo antes en su corazón que en su seno" (San Agustín); "Aquí estoy, soy una tablilla encerada, escriba el Escritor lo que quiera, haga de mí aquello que el Señor quiere" (Orígenes) 

El Fiat de María es pleno y sin condiciones, es un sí de una criatura que por la gracia de Dios, comparamos al sí de la divinidad; Al sí de Dios en la creación, al sí de Jesús en la redención. El sí de María ha sido el sí de toda la humanidad, como lo diría Karl Ranher "La palabra de María fue la palabra de toda la Humanidad". Por otra parte San Ireneo nos dirá: "Lo que ató la virgen Eva por la incredulidad, lo desató la virgen María por la Fe". 

El Concilio Vaticano II, en la Lumen Gentium ·58 nos dice: Que María ha peregrinado en la fe, ha progresado la fe, se ha personificado en ella la fe".  Como lo dice el CEC · 494 "María respondió por obediencia la fe",  y también San Ireneo: "Por su obediencia fue causa de la salvación propia y de la del todo el género humano". 

 

MARIA EN EL MISTERIO PASCUAL 

L.G. ·58 dice: "María calla consintiendo amorosamente en la inmolación de la víctima que ella misma había engendrado. Celebra con él su pascua". 

"Junto a la cruz estaban su Madre y la hermana de su madre, María de Cleofás y María Magdalena. Jesús viendo a su Madre y junto a ella el discípulo a quien amaba dice a su Madre: "Mujer ahí tienes a tu hijo" luego dice al discípulo "Ahí tienes a tu Madre" y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa".

Se resalta de María aquí, la manifestación de las tres virtudes cardinales en acto heroico, la esperanza porque esperó contra toda desesperanza (La Resurrección), la fe porque ella creyó contra todas las adversidades del momento, dejó que el plan de Dios se realizara (Jesús Hijo de Dios) y la caridad, porque entregó al salvador del mundo, al Santo, al eterno y recibió al mundo, al hombre, a la humanidad.

 

MADRE DE CRISTO Y MADRE NUESTRA 

San Agustín nos ayuda a captar enseguida la semejanza y la diferencia entre las dos maternidades de María. El escribe: "María corporalmente es Madre únicamente de Cristo; mientras que, espiritualmente, en cuanto que,  realiza la voluntad de Dios, es su hermana y su Madre. En el espíritu no es madre de nuestra cabeza, que es el mismo salvador, del que más bien ella nace espiritualmente; pero ciertamente es Madre de sus miembros, que somos nosotros, porque cooperó con su caridad a los nacimientos de los fieles en la Iglesia que son los miembros de aquella cabeza" 

Es Pablo VI quien después del Concilio Vaticano II, desarrolló la idea de María como Madre de los creyentes, atribuyéndole a ella, explícita y solemnemente el título de Madre de La Iglesia. 

(Cf. CEC ·963-970. L.G. ·53. 60-62) 

EL verdadero discípulo de Jesús es aquél que lleva a María a su casa, esto significa en sentido espiritual, tomar a María consigo mismo: Tomarla como compañera y consejera, sabiendo que ella conoce mejor que nosotros cuáles son los deseos de Dios respecto a cada uno de nosotros, ella se convierte de verdad para nosotros en maestra inigualable de los caminos de Dios, maestra que enseña interiormente, sin el ruido de las palabras. 

 

MARÍA EN PENTECOSTÉS  

A Pentecostés y al don del Espíritu santo hay que prepararse con la oración. "Todos ellos perseveraban en la oración, con un mismo espíritu, en compañía de algunas mujeres, de María, la Madre de Jesús y de sus hermanos" (Hch 1,14). 

La oración de María es unánime y perseverante, concorde o unánime, es decir, con un solo corazón y con una sola alma. Ellos se prepararon orando, no discutiendo sobre la naturaleza del Espíritu Santo o de otras formas, solamente se hicieron dóciles para recibirlo. 

Lo último que dice las Sagradas Escrituras  acerca de María es esto: Que perseveraba en la oración, como si nos quisiera decir que su vida se había convertido en una oración de alabanza, oración que fortalecía la actividad misionera de los apóstoles.

 

REFLEXIÓN 

¿Qué lugar ocupa María dentro de tu espiritualidad?

¿Cómo es tu veneración hacia la Madre de Dios? 

COMPROMISO 

Ser verdaderos devotos de la virgen María, es convertirnos como ella en criaturas que engendran en su corazón a Jesucristo para darlo al mundo. Es creer en la voluntad del Padre y hacerla en nosotros, es dejarnos guiar por el Espíritu Santo, en otras palabras, es descubrir que el ser Marianos en verdad es en ser Cristo para el Mundo. 

Pongamos fin a esta reflexión con las palabras de Puebla: " Esta es la hora de María, tiempo de un nuevo Pentecostés que ella preside con su oración, cuando bajo el influjo del Espíritu santo, inicia la Iglesia un nuevo tramo en su peregrinar. Que María sea en este camino "Estrella de la evangelización siempre renovada"

 


[INICIO]
   [QUIENES SOMOS]   [NOTICIAS]   [LECTURAS]   [ BIBLIA]   [LITURGIA DE LAS HORAS]
[SANTO ROSARIO]   [ORACIONES]   [REFLEXIONES]   [PASTORALES]    [DOCUMENTOS]
[NUESTRA FE]   [TEMAS DE ACTUALIDAD]   [COMUNIDADES]   [LITURGIA]   [CONTACTOS]   [ENLACES]