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Introducción: [1]
Los orígenes del culto litúrgico mariano no se
pueden precisar con exactitud pues se trata de una realidad que no
surge de improviso o por un decreto institucional, sino que es fruto
de una vivencia eclesial que se va abriendo paso poco a poco.
Sin embargo, puede afirmarse que es
anterior al Concilio de Éfeso (431) quien hizo declaraciones de
María como la Theotokos, la madre de Dios.
La presencia de María aparece ya en
las confesiones de fe bautismales del Siglo II, en la Traditio
Apostólicae de San Hipólito, y aparecía en torno al primitivo
ciclo natalicio en las que se inscribe las celebraciones de la
Encarnación y el Adviento.
La figura de María se va a destacar
primero en Jerusalén (380) de donde pasó a Antioquía, Asia menor,
Egipto, y en el Siglo VI a Constantinopla, y más tarde a Roma.
Éfeso presenta a María como la
Theotokos o madre de Dios... La mujer siempre santa y
siempre virgen.
Las primeras celebraciones marianas
se dieron para destacar la maternidad divina de María, la
Anunciación, la concepción virginal de María. Estas tres son
fiestas muy orientales que asumió Occidente más tarde junto con
otras fiestas nuevas como la Visitación, la inmaculada o purísima
concepción, y ya comienzan a figurar en el Calendario Romano,
tanto en el Misal como en el Breviario a partir del Siglo XIV.
También el sábado se convirtió en día
destinado para honrar a la Santísima Virgen María. Los Papas de
Avignon también empezaron a celebrar la fiesta en honor de la
presentación de María en el templo.
El Misal de San Pío V solo traía 6
fiestas marianas. Celebrara estas mismas y ubicaba otras más como
la llamada Nuestra Señora de las nieves.
En
los Siglos VII y VIII se fueron introduciendo otras fiestas marianas
como El santo nombre de María (1682), La virgen del
Rosario (1716), La virgen del Carmen (1728), Los siete
dolores de María (1844), La virgen de Lourdes (1908),
La maternidad divina de María (1931), El inmaculado corazón
de María (1942), La virgen María Reina (1954), entre
otras.
Se
puede consultar los siguientes textos, algunos del Magisterio, otros
de peritos en el tema:
Ø
PABLO VI, Marialis cultus.
Ø POZO,
Cándido. María en el Misterio de la Historia de la Salvación.
(Recorrido de María en los Concilios).
Ø
GONZALES, Ignacio.
María Evangelizada y Evangelizadora, CELAM.