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Pastoral de Comunicaciones, Todos los
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MAESTROS PARA EL CAMBIO ESPIRITUAL
EN LA LITURGIA |
Para generar maestros en el área litúrgica es necesario consolidar un
cimiento auténticamente humano, porque si hay una consolidación humana, se
tienen buenos cristianos, capaces de asumir actitudes para un cambio
interior, un cambio de mentalidad. Por ello vamos a abordar este tema que es
un preámbulo a lo que se va a manejar en este tratado de la liturgia del
tiempo.
1. LA ESPIRITUALIDAD ES UN MODO
DE SER:
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El ser identifica a la persona.
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El ser implica todas las dimensiones de la persona:
su vida, sus opciones, su trabajo, sus amistades, sus conductas, su
intimidad.
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La espiritualidad se manifiesta en la piedad (Rezos,
Sacramentos, rituales, imágenes, etc.) aunque no necesariamente se
identifica con ella.
2. LA ESPIRITUALIDAD ES UN
INTENTO PERMANENTE DE VIVIR EN
ARMONÍA ( Paz Interior )
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Armonía consigo mismo: Gratitud y Humildad:
COHERENCIA. Saberse humano, muy humano. Vivir la VERDAD DE MI VIDA.
Gratitud por todo lo bueno, noble y honorable que hay en mí. Humildad
para reconocer lo que hay de limitaciones y debilidades.
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Armonía con el Entorno: El entorno ecológico (Creación
y la Ciudad); El entorno Social (Cultura y Política); El entorno
Comunitario (Familia, Grupos y Trabajo).
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Armonía con Dios: Sentido de trascendencia que
significa BUSCAR, RECONOCER, ADORAR Y OBEDECER. Buscar: La pregunta por
el sentido de la vida merece una respuesta. Reconocer: No esperar los
milagros extraordinarios o lo hechos prodigiosos. Sabiduría y apertura
para "ver" a Dios en lo cotidiano. Adorar: El Dios reconocido no es un
dato de la mente o un ser que se identifica con mis sentimientos o
expectativas. Es un ser concreto, real y objetivo que se me revela en el
corazón y ante quien yo me postro en adoración. Obedecer: No se trata de
un Dios complaciente y dulzarrón que mitiga la vida. Es un Dios que
incomoda, exige y compromete. Sus mandatos son para obedecer. Él es el
Rey con poder que pide obediencia a sus seguidores.
3. LA ESPIRITUALIDAD NO ES SÓLO
UNA CONCEPCIÓN DEL BIEN
Y DE SU VALOR. ES UNA VIRTUD
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VALOR: Concepciones ideales, Conceptos de bien,
Ideales utópicos.
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VIRTUD: Implica decisión, compromiso, esfuerzo.
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LAS VIRTUDES SON LA FRONTERA ÚLTIMA DONDE LOS VALORES
SE JUEGAN SU VALIDEZ Y PERMANENCIA.
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Sin Virtud el valor es pura ideología.
4. LA ESPIRITUALIDAD EXIGE QUE
EL SER PERMANEZCA.
Jn. 15, 1-15: Permaneced en mí. Es una vida interior
que se introduce en el mismo corazón de Dios
Sal. 39: Vigilaré mi proceder. Se exige además una
actitud de sintonía para el cambio radical
5. FORMACIÓN PARA LA RAZÓN, EL
AMOR Y LA RELIGIÓN
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Razón: Conocer, saber, análisis, síntesis,
Inteligencia
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Amor: Amar, Perdonar, Querer, Comprender, Tolerar
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Religión: Orar, Celebrar, ayudar, servir.
Estas actitudes que son generadoras de vida, de
transmitir vida, son necesarias para la construcción del ser humano, esa
es la base mínima que se requiere para consolidar allí unos auténticos
maestros abiertos al cambio, a una vivencia espiritual genuina en la
acción litúrgica eclesial.
Cuando hablamos de liturgia, debemos de tal manera
vislumbrar su aspecto espiritual notable, para no caer en un ritualismo
exagerado que apague el mismo espíritu de la liturgia, ya que el
Espíritu Santo es la novedad de la misma y allí se da el contenido de la
gracia.
El ser humano vive una experiencia espiritual en lo
que dice creer, en su culto, en su sentido de trascendencia hacia el
misterio, aquí no vamos a perfeccionarnos al hilo de la investigación
sino al hilo de la vivencia en el Espíritu que nos lleva a saborear de
la dulzura del misterio redentor.
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