Desde el siglo IV se precisan los contornos de
los diversos ritos litúrgicos, tanto orientales como occidentales. Y
esto se debe a la creación de textos que cada iglesia compone y
comienza a fijar por escrito, aunque no en forma oficial.
Deteniéndonos en la iglesia de Roma, se había producido un fenómeno
importante: el paso del griego al latín como lengua litúrgica. Se
forma en este siglo el canon romano (la actual primera plegaria
eucarística), y se empiezan a componer textos eucológicos en latín.
Se continúa así hasta el siglo VI, componiendo cada vez los textos
que sirven para las diferentes celebraciones. Es tos se conservan,
pero no para ser utilizados de nuevo. Cierta cantidad de tales
libelli se encontró en Letrán, y se reunieron en un códice que
actualmente se encuentra en la biblioteca capitular de Verona, cod.
85. Descubierto en 1713 por Escipión Maffei y publicado en 1735 por
J. Bianchini, recibió de éste el título de Sacramentarium Leonianum,
por considerarlo una composición de León Magno (440¬461). A
continuación se descubrió que era obra de diversas manos; entre
ellas, además de la del papa León, la intervención de los papas
Gelasio 1 (492-496) y Vigilio (537-555). La edición más reciente y
mejor es la de L. C. Mohlberg (RED 1, Roma 1956), con el nombre de
Sa¬cramentarium Veronense.
El texto presenta unos 300 formularios, más o
menos completos, divididos en 43 secciones. El redactor los ordenó
por meses. Pero faltan los primeros folios, y comienza con el mes de
abril. Normalmente cada formulario comprende colecta, secreta,
prefacio, poscomunión y super-populum. Falta todo el texto del canon
y toda la cuaresma y la pascua. De las demás fiestas a veces tenemos
muchos formularios, mientras que algunas celebraciones están
ausentes. Por todos estos motivos, no es exacto ni siquiera el
término sacramentario. De todos modos, el códice reviste una
importancia fundamental para la eucología romana, porque se trata de
las primeras composiciones seguramente romanas. En efecto, se
en¬cuentra varias veces romana civitas, devotio, nomen, principes,
urbs, securitas. Muchas oraciones tienen en cuenta situaciones
contingentes de la ciudad de Roma, hasta el punto de que se puede
reconstruir su tiempo, a veces también el año, de su composición.
Signo éste de una liturgia viva.