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EVENTOS DEL AñO LITURGICO


1.4. Evento trinitario, eclesial y antropológico del año litúrgico.

1.4.1 Evento Trinitario.

La economía salvífica se sintetiza en la iniciativa de la Trinidad que se comunica a la humanidad. Allí se presenta la Revelación. Cristo funda la Iglesia y nos manifiesta al Padre. La Iglesia es divina y humana, no divina y pecadora, sacramento de la comunión con Dios (Sacramento Universal de Salvación).

La Historia de la Salvación es comunicación de la economía salvadora de la trinidad del Padre por el Hijo en el Espíritu Santo. El misterio Pascual es Revelación y comunicación del Padre a los hombres del misterio de Dios: Trinidad, que se celebra durante el año litúrgico en los tiempos de Navidad, Pascua, Pentecostés, Cuaresma, Ordinario, Adviento, Octavas, Ferias, Solemnidades, Epifanía, Transfiguración, entre otras festividades litúrgicas.

La Trinidad inmanente es la trinidad económica, es decir la experiencia profunda de intimidad, de comunión en las tres personas, se desvela, se muestra con el nacimiento del verbo encarnado y por la acción del Espíritu se plenifica. Cristo es quien muestra el rostro del padre, es por antonomasia la plenitud de la revelación y la máxima… por ello hay que tener claro el valor de la intimidad de Dios que se auto comunica… ¿Cómo ve las cosas Dios? Las ve en la persona de Jesucristo, su Hijo y la presencia del Espíritu Santo, toda la historia consiste en mostrar el rostro del Padre.

Solo desde la historia de la salvación, desde la misión del Hijo y del Espíritu Santo es posible adentrarnos en el misterio Intratinitario. La trinidad económica es la que nos revela el misterio de Dios, de tal manera que en las misiones del Hijo y del Espíritu es donde contemplamos a Dios en sí: La trinidad es para nosotros el modo de darse de Dios Padre en el Hijo y en el Espíritu Santo a los creyentes.

El Padre se comunica esencialmente al hombre como Padre; es decir, expresándose en el Hijo y, el Padre y el Hijo en cuanto afirmación del amor se comunica regalándonos el Espíritu Santo. Dios se relaciona con el hombre Trinitariamente, se comunica al hombre como expresión absoluta de sí mismo y como Don absoluto del amor, y esta comunicación suya es verdaderamente comunicación de sí mismo. Esta comunicación de Dios comporta tres aspectos:

  1. Dios sigue siendo libre y la criatura permanece libre.

  2. Produce vida y gracia en el hombre que la recibe. 3. Dios se abre, se expresa y se revela a sí mismo.

Tipos de relación que se da en las tres personas divinas:

Paternidad: en cuanto al Hijo. Filiación: en cuanto al Padre Espiración: pasiva- inmanente desde toda la eternidad. Activa- económica desde Pentecostés.
 

PATERNIDAD

Protagonismo a través de su Hijo. Cada misterio celebrado es don suyo, él se da. Es alabado por eso en la Liturgia en la Anamnesis del Misterio (especialmente en los Prefacios) y la Epíclesis. Él es la fuente y meta de cada celebración pues a él están dirigidas todas las preces y oraciones eucológicas. El libro del Éxodo 3, 14 “Yo soy aquel que estoy y estará contigo”. Fidelidad de Dios, el que no se niega a sí mismo. Israel designa a Dios como “EL” que significa ser fuerte, superior, Dios de la eternidad, que todo lo deja, altísimo, omnipotente.
 

FILIACIÓN

Centro de la celebración porque es el dador y Revelador de la Plenitud trinitaria. Cristo ha vivido sus misterios de cara al Padre, como su enviado. Viene del Padre y va al Padre (Jn. 13, 1ss). Son uno, el Padre y el Hijo. Ungido y movido por el Espíritu Santo. Su acento principal se encuentra en el Cristocéntrismo del año litúrgico “Humano como Dios solamente Jesús” (Leonardo Bob), esta proximidad en medio de los hombres se da por Jesús, porque el mismo es la presencia de Dios. “Le dice Felipe, señor muéstranos al Padre y nos basta. Le dice Jesús ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces Felipe? El que me ha visto a mí ha visto al Padre.”(Juan 14, 19). La palabra Abba es creación original de Jesucristo, en donde pronunciándola se define a sí mismo como Hijo y a la vez nos da a conocer que el es Padre. La cima de esta experiencia es la crucifixión y muerte de Jesús.


ESPIRACIÓN

No podemos olvidar nunca la Revelación trinitaria que nos ofrece el misterioso protagonista de la Historia de la Salvación junto con Cristo. Él es el verdadero precursor de Cristo, don auténtico de Cristo para su Iglesia. Presencia escondida pero eficaz. Es necesario saber descubrir en el tiempo litúrgico la presencia del Espíritu Santo. El Espíritu Santo tiene la misión de enseñar a la Iglesia y a los Apóstoles lo que ha recibido de Cristo. El magisterio de Jesús se completa con el magisterio interno del Espíritu Santo “La obra del Espíritu consiste en darnos a conocer a Cristo y la experiencia profunda del Padre en nuestras vidas” (1 Cor 12,3; Gal 6,4). El Espíritu Santo se revela, revelando a las otras personas.

La muerte de Jesús como evento Trinitario: surge aquí la Teología de la entrega “Jesús se entrega a la muerte por nosotros en obediencia y acuerdo perfecto de ser entregado, pero también el Padre se entrega en Jesús y así muestra su amor. Sufre tanto el Hijo como sufre el Padre. El Espíritu Santo realiza el papel de unidad, de vinculo en la separación entre el Padre y el Hijo”.


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