La celebración toca siempre al hombre en su sentido
religioso a través de sus gestos, simbolismos, posiciones, etc. El año
litúrgico es la celebración del hombre nuevo en Cristo y de su Misterio
Pascual. El hombre siempre se atreve a descubrir su misterio, con su
lenguaje, con sus expresiones, con su ciencia, es por ello que
definitivamente los signos celebrativos tiene un rol primario, en la
medida de que el hombre descubra en ellos, lo sagrado, su significado y
pueda asentir el paso de Dios por medio de ellos.
Todo este lenguaje significativo, se vislumbra para
que el encuentro del hombre con lo trascendente, sea verdaderamente la
unidad de lo humano con lo divino… ¿cómo se comunicaría Dios sino es a
través de una experiencia significativa? Se hace más cercano Dios y
aunque se tenga el contacto con lo sagrado nadie lo puede contener, ya
que lo más no cabe en lo menos, y Dios que es ser infinito se aproxima a
la finitud del ser humano… “Dios se interesa por el Hombre”, a pesar de…
por ello el evento antropológico no debe mirarse como algo solamente
sobrenatural, sino que se parte de la realidad sustancial, el ser es
compuesto integral alma - cuerpo… se parte desde la integridad humana,
para consolidar el ser cristiano.
El año litúrgico tiene una fuerte carga de realismo
antropológico. Es el hombre, quien celebra la fe y los misterios
cristianos en la Liturgia.