5.1. Visión histórica:
Hacía el año 332, Eusebio de Cesarea habla de una preparación
pascual de 40 días a la que considera como una institución bien
conocida, claramente configurada y hasta cierto punto
consolidada. Ello hace pensar de la existencia de la Cuaresma
a principios del Siglo IV.
La Cuaresma romana tradicional tiene un triple componente:
1.
La preparación
pascual de la comunidad.
2.
La institución del
catecumenado.
3.
La penitencia
canónica.
Ø
La preparación pascual de la Comunidad cristiana:
Según San León Magno, la Cuaresma es un Retiro colectivo de 40
días, durante los cuales la Iglesia proponiendo a sus fieles el
ejemplo de Cristo, en el desierto, se prepararon también para
las celebraciones de la solemnidad de la Pascua con la
purificación del corazón y una práctica más perfecta de la vida
cristiana.
Se trataba por tanto, de un tiempo introducido por imitación de
Cristo y Moisés, en el que la comunidad cristiana se esforzaba
en realizar una profunda renovación interior.
Ø
La institución del Catecumenado:
La Traditio
apostólica
de San Hipólito
comprendía el catecumenado en 3 años, durante los cuales, el
grupo de los Audientes (escucha de la Palabra) que
recibían una profunda formación doctrinal y se iniciaba en una
vida cristiana.
Unos días antes de la Vigilia Pascual, los Electi
(elegidos), para recibir el Bautismo, se sometían a una serie de
Ritos litúrgicos: Exorcismos, unciones, el effetá, la
sal, aceites, entre otros.
A principios del Siglo VI desapareció el catecumenado y se
hicieron escasos los bautismos de adultos; los niños que se
presentaban para ser bautizados procedían de familias
cristianas. Todo esto provocó una reorganización pre-bautismal;
al principio existía 3 escrutinios donde habían exorcismos y
unciones.
En la segunda mitad del siglo VI hay 7 escrutinios. Desde esta
perspectiva, se comprende que la preparación de los catecúmenos
y su organización modeló toda la liturgia y el espíritu de la
cuaresma. De hecho, los temas relacionados con el bautismo,
llenaron la liturgia cuaresmal.
La comunidad cristiana cuando ayunaba, lo hacía pensando en los
penitentes y en el grupo de los catecúmenos. La evolución
posterior fue marcando en la cuaresma el sentido de la
conversión para la celebración del misterio de Cristo.
Ø
La Penitencia canónica:
La Reconciliación de los penitentes fue costumbre para el Jueves
santo. Eran recibidos, y recibían absolución comunitaria.
Por este motivo, los penitentes se inscribían como tales el
Domingo I de Cuaresma; a lo largo del período cuaresmal
recorrían el último tramo del itinerario penitencial entregados
a penitencias corporales y oraciones intensas. Ultimaban el
proceso de conversión.
La comunidad cristiana los acompañaba con oraciones y ayunos.
Hay algunos testimonios penitenciales que expresan la liturgia
cuaresmal como la imposición de la ceniza.