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AÑO LITURGICO: unidad temporal

 

2.                 EL  AÑO  LITÚRGICO:

2.1.           Unidad temporal-eternidad.

 2.2.1.  Ritmo diario, semanal y anual: 

La Iglesia ha introducido en la Liturgia la división natural del tiempo.  Eso explica que la liturgia se mueva en torno al día, la semana y el año. 

Ø             Ritmo diario:   Según las normas generales del año litúrgico, cada uno de los días se santifica con las celebraciones litúrgicas del pueblo de Dios, especialmente el Sacrificio  Eucarístico y el Oficio Divino. 

El día litúrgico no coincide exactamente con el día solar, pues aunque suele durar 24 horas contables (de medianoche a medianoche), la celebración del Domingo y solemnidades comienzan ya las vísperas del día precedente (desde las 6:00 p.m.; a excepción de un indulto pastoral, desde las 12:00 m).    Ello se debe a que la Iglesia ha incorporado simultáneamente el cómputo romano que contaba como nosotros (de medianoche a medianoche) y el cómputo judío (de tarde a tarde, de 6:00 p.m. a 6:00 p.m.).   

Sin embargo, para nosotros ha prevalecido el cómputo romano puesto que no es solamente la norma general para medir el día, sino también para la división del día en horas (prima, nona, tercia, sexta). 

En la liturgia de las Horas actual, se santifica el día con dos grandes realidades: La celebración de Laúdes matutinas (recordando la resurrección del Señor en el primer día de la semana, en las primeras horas de la mañana) y las Vísperas u oración vespertina, que invita a dar gracias a Dios por todos los beneficios recibidos y a mirar a Cristo como luz que no tiene ocaso. 

Ø             Ritmo semanal:         La semana es un período de tiempo de 7 días que equivale a una de las 4 partes del ciclo lunar completo. 

El cristianismo no creó esta unidad sino que la asumió del Judaísmo; también pudo haberla tomado del mundo grecorromano donde también era conocido este ciclo lunar completo (la semana occidental). 

Los judíos tomaban como referencia el sábado y en cambio los romanos designaban los días según algunos nombres de los planetas y dioses del Olimpo:

Y así:

 

§         Sol:                                                                       Domingo.

§         Luna:                                                                     Lunes.

§         Marte (como planeta y/o dios de la guerra):            Martes.

§         Mercurio:                                                               Miércoles.

§         Júpiter (como planeta y/o dios titánico):                   Jueves.

§         Venus (como planeta y/o diosa del amor):               Viernes.

§         Saturno:                                                                  Sábado.

 

En un principio, los cristianos celebraban el sábado y el domingo juntos.   El sábado, por el judaísmo de los convertidos (Ley mosaica), además que Jesús guardaba el sábado aunque también se mostraba superior al mismo sábado.  Y el domingo, porque los hechos pascuales (resurrección y apariciones del resucitado) comportaban una celebración especial en el día en que sucedieron tales eventos. 

Poco a poco el domingo se fue afianzando como el día cultural de los cristianos, terminando por no solo arrebatar al sábado su primacía sino desplazándolo completamente.  Eso explica, que desde la misma época apostólica la Iglesia haya celebrado el domingo como día pascual, con la Eucaristía, en la cual se hace de nuevo presentes la victoria y el triunfo sobre la muerte de Jesús, Nuestro Señor (Cfr. S.C. 6). 

La semana cristiana siempre se moverá en torno al domingo, y la Iglesia nunca permitirá que se rompa esa unidad de 7 días donde el centro es el domingo, con sus connotaciones: días del Señor, día señorial, memorial cristiano. 

Dentro de la tradición de la Iglesia primitiva de los primeros siglos de la semana cristiana, se destaca también el miércoles y el viernes;  Días tradicionales de ayuno y de oración.  Ellos, junto al domingo, son los días de la semana que contaron con la celebración de la Eucaristía o fracción del pan. 

El Oficio Divino divide el Salterio en 4 semanas, comenzando con la primera semana (1º) siempre que se inicie un nuevo ciclo. 

Ø             Ritmo anual:   El año puede ser lunar y/o solar.  El lunar es el más antiguo, pero el solar es el más perfecto.  El lunar posee 354 días; el solar 365 días, 5 horas y 48 minutos. 

Para poder medir el año con mayor precisión, se inventaron muchos sistemas de los cuales el más importante ha sido el Juliano (tomado del emperador romano Julio César) que lo puso en vigor en el año 45 a.C. y el cual divide el año en 12 meses de 30 y 31 días alternativamente, excepto el mes de Febrero (28 días). 

Reforma Gregoriana sobre el Calendario: En el año de 1.582 en el cómputo del calendario, se había producido un desajuste de 10 días entre el calendario juliano y el tiempo real.    Para dar una solución, el Papa Gregorio XIII mandó eliminar esos 10 días y pasar del día 4 al día 15 del mes de Octubre de 1.582.  Determinó que los años de comienzo de Siglo no fuesen bisiestos a no ser que fuesen múltiplos de cuatro (4). 

El sistema gregoriano no fue admitido por los católicos ortodoxos, por lo cual siguieron con el calendario juliano. 

El año litúrgico coincide con el civil en cuanto a su duración, pero tiene una estructura propia que en parte es heredada del judaísmo, consistente en la articulación de dos ciclos de fiestas: unas fijas y otras móviles, según tengan asignado un día fijo o su celebración se determine a partir de la fecha de la Pascua. 

La Pascua cristiana está ligada al plenilunio de primavera (14 del mes de Nissán), según lo dispuso el Concilio universal de Nicea (1.325).  Cada año se celebra en un día distinto al 4 de abril (aproximación del 14 de Nissán con la fecha occidental), pero siempre ha de ser el Domingo siguiente al citado plenilunio de primavera, es decir, entre el 22 de Marzo y el 25 de Abril. 

Por otra parte, mientras que en el año civil comienza con el 1º de Enero, el año litúrgico lo hace el 1º Domingo de Adviento, aunque ninguno de los dos tiene una gran tradición.  De hecho, los pueblos antiguos lo iniciaban en primavera.  Ej. Los romanos tenían por primer mes  Marzo.

 Se puede añadir que mientras existió una cultura agraria, la Iglesia celebró anualmente tres témporas correspondientes a las estaciones (otoño, invierno y verano) y posteriormente en primavera. 

Las témporas, eran días en los que se ayunaba y se celebraba la Eucaristía, en los miércoles y viernes de las semanas correspondientes.  Concluía con una vigilia que se celebraba el sábado, y la celebración eucarística eran días de acción de gracias y de petición de ayuda (prosperidad, protección, lluvias, cosechas, etc.).

 

 PROFUNDIZAR… SOBRE EL REZO DE LA TERCIA, SEXTA Y NONA…

 


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