Parróquia La Santa Cruz
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inspiracion para lectores

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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INSPIRACIÓN ACTIVA

Es la inspiración vista en Dios, que influye.

 

 

 

 

  

INSPIRACIÓN PASIVA

La inspiración en el hagiógrafo que recibe el influjo divino

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

INSPIRACIÓN TERMINAL

La inspiración en el resultado final del trabajo, es decir, el Libro Inspirado.

Los documentos de la Iglesia la definen como una acción o fuerza sobrenatural (P. D.)

Una gracia que perdura hasta que el libro ha sido terminado.

 

 

 

 



La encíclica
Providen-tissimus Deus la describe así: “El Espíritu Santo con una acción sobrenatural estimuló y movió a los hagiógrafos a escribir y les asistía mientras escribían, en modo tal, que ellos concibieran rectamente con su inteligencia todas las cosas que El quería, se propusieran escribirlas fielmente y las expusieran en forma conveniente, según la verdad infalible” Por tanto, la inspiración en el hagiógrafo es luz a la mente, moción a la voluntad, asistencia a las facultades operativas.

 

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

Los documentos del Magisterio dicen que los libros sagrados han sido escritos bajo la inspiración del Espíritu Santo, que en ellos ha sido escrito por los hagiógrafos todo aquello que el mismo Espíritu quería, que tienen a Dios por autor, que como tal han sido entregados a la Iglesia

Una acción divina “ad extra”, es decir, el término de dicha acción, está fuera de Dios, esta acción, es común a las Tres Divinas Personas, aunque se atribuye al Espíritu Santo.

 Luz a la mente: El influjo inspirativo sobre la inteligencia del hagiógrafo, es la luz dada por Dios, para que él entienda según la infalible verdad.

 
Moción a la voluntad:
Dios mueve la voluntad y la empuja a escribir. El influjo inspirativo sobre la voluntad, es entonces una moción, un impulso que tiene por objeto, poner en movimiento la voluntad, a fin, que ésta escriba. Esta divina moción es necesaria, para que Dios sea autor del libro inspirado.

 

 

 

 

Asistencia a las Facultades Operativas: Dios asiste al hagiógrafo en modo tal, que se exprese en forma conveniente, según la infalible verdad. Los Documentos del Magisterio eclesiástico llaman “asistencia” al influjo inspirativo sobre las facultades operativas, sea psíquicas (sentidos internos de la memoria y de la fantasía), sea físicas (cerebro, sentidos externos, nervios, músculos, mano para escribir, boca para dictar, etc).

 

 

 

 

 

El libro inspirado, éste, es el resultado final de la inspiración, de la acción de su doble autor; este libro presenta huellas visibles, de las cuales, algunas son comunes a los dos autores, y otras son propias de cada uno.

Una acción Sobrenatural, es decir, superior a todas las facultades y exigencias de la naturaleza humana. Esta acción se desarrolla, por medio del concurso, es decir, de la cooperación simultánea de varias causas, con el fin de producir un mismo efecto.

Una acción transitoria, es decir, no es habitual, sino que es pasajera. Cesa apenas se ha alcanzado su objetivo, o sea, apenas se ha terminado de escribir el libro. 

Esta luz , tiene por objeto la “verdad divina”, ahora bien, la verdad está en el juicio, no en la idea isolada. Por tanto, bajo la luz divina, el hagiógrafo pronuncia su juicio sobre la verdad de las cosas que debe colocar por escrito y que son conocidas por él ya, de modo natural.
  

Esta moción a la voluntad es:

Previa respecto a la iniciativa humana, es decir, el origen de esta moción es Dios que mueve a escribir, antes que el hombre opte por escribir algo.

Infaliblemente y eficaz, es decir, alcanza con toda seguridad su efecto (determinar la voluntad para que escriba), sin herir, ni ofender la libertad del hagiógrafo.

Física, es decir, inmediata, por oposición a la moral /que es mediata/ La voluntad se puede mover en dos modos inmediatamente (actuando directamente sobre la voluntad sin mediación), o mediante aspectos de orden intelectual (cuando la inteligencia iluminada por la luz carismática, juzga oportuno colocar por escrito algún argumento) en esta segunda hipótesis, la determinación de la voluntad es hecha solamente por el hagiógrafo, el cual actúa no como una causa instrumental, sino como causa principal. Por tanto, la moción sobre la voluntad del hagiógrafo debe ser inmediata.
 

Tal asistencia:

Basta que sea mediata, es suficiente la moción de la voluntad misma, es decir, que ésta es la mediadora.

Debe ser positiva, es decir, no bastaría una asistencia negativa (sólo preservativa del error); para poder expresarse en forma conveniente, se necesita una asistencia positiva sobre las facultades, de modo, que cada una cumpla su función.

Debe continuar hasta que se halla terminado el trabajo.

Es generalmente admitido, que aquel que haya contribuido intelectualmente a la composición de un libro inspirado, participa de la inspiración del hagiógrafo, en la medida necesaria para la composición del mismo libro. Algunos colaboradores de los hagiógrafos son: 1. Los que añaden algo, es decir, el autor de “añadidos” que hacen parte del texto canónico (Mc 16,9-20); 2. Los redactores, o sea aquellos que reciben del autor el argumento y lo colocan por escrito (La Carta a los hebreos); 3. El secretario o amanuense, es decir, quien escribe, lo que el maestro dicta (El libro de Baruc, algunas cartas de San Pablo)

 


Huellas comunes: La inspiración considerada en el libro inspirado, no puede admitir gradaciones diversas. Por tanto, no hay un libro que sea más inspirado que otro, y la Iglesia los acoge y los trata a todos con “igual sentimiento de piedad y de respeto”. En la Escritura, todo es igualmente inspirado.

Huellas divinas: Si Dios es el autor de la Escritura, entonces la Sagrada Escritura es Palabra de Dios, y siendo Dios infalible, también su Palabra está inmune de todo error.

Huellas humanas: En todo libro de la Sagrada Escritura, se encuentra la personalidad del hagiógrafo.

Otros aspectos de los trazos humanos en los libros inspirados son: la comunidad en la cual vive el hagiógrafo; sus costumbres y modos de concebir al mundo, al hombre y a Dios; el momento histórico en que escribe; la comunidad o persona a quien dirige su escrito; el motivo por el que escribe; etc.

Los libros fueron escritos próximamente a una comunidad concreta y remota y definitivamente a la Iglesia. 

 

 


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