P. Iván Rodrigo Cardona
Ríos.
Elementos que nos favorecen una comunión
1.
A estar con él.
(Mc 3, 14)….
En
la Encíclica Deus caritas est: “En el origen del ser
cristiano no hay una decisión ética o una gran idea, sino más bien
el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que trae a la
vida un nuevo horizonte y con ello la dirección decisiva” (n. 1).
·
Subió al monte y Llamó a los que quiso…. Este elemento
configura que Jesús sigue llamando a los que quiere, a los
que les muestra su vida, su estilo de vida, todo se da en
un clímax de oración, ya que Jesús baja del monte y hace la
elección.
·
Para que estuvieran con él… estar con él en todos los
momentos de nuestra vida, consiste tener a Cristo en
nuestras mentes y en nuestros corazones todos los días, la
dirección debemos pedirla al Señor, para no perdernos de
sus manos.
2.
A proclamar la fe.
(Mt 16, 13)
·
¿Quién decís que soy yo?... Jesús nos hace esta pregunta
constantemente como dando a entender, si verdaderamente el
nombre de Jesús, su vida y a su amor significan algo para
la humanidad. Jesús hoy en el evangelio nos muestra que
sigue enseñando con una sabiduría divina, que nadie puede
resistir. Porque nadie puede resistir a Dios y eso lo
demuestra la historia de la salvación.
·
Tú eres el Cristo el Hijo del Dios vivo… en la declaración
explícita de nuestra fe en Cristo está la decisión de
salvación, sólo quién lo reconoce, asume su vida y su
mesianismo especial en su vida. No tengamos miedo en vivir
como auténticos cristianos.
3.
A crear comunión
(Jn 6, 67-69)
¿También vosotros os vais?... ya no quieres estar en comunión
conmigo y con tus hermanos. Puede surgir entonces la rebeldía por
hacer nuestra vida sin Dios y sin comunión. La rebeldía crea
resistencia… La rebeldía se define como una sublevación, faltando a
la obediencia debida. Indócil, desobediente, opuesto con tenacidad.
También podemos definir a la rebeldía como la actitud de oposición
violenta y tenaz a lo prescrito o sólo establecido.
En el libro de Ezequiel se nos dice: “Hijo de Adán, yo te envío a
los Israelitas, a un pueblo rebelde que se ha rebelado contra mí.
Sus padres y ellos me han ofendido hasta el presente día.” ¿Que
decir en cuanto a esto?, cuando nos rebelamos contra Dios estamos
condenados en vida, cuando le rechazamos y queremos armar nuestra
ley sin Espíritu, sin Dios, entonces se esconderá una dosis de
corrupción inconfesada. Sólo Dios debe guiar nuestras vidas.
¿Por qué encontramos resistencia a Dios? sencillamente porque
nos incomoda la palabra que es martillo, para triturar nuestras
iniquidades. Encontramos este tipo de rebeldías:
-
La
rebeldía regresiva: adoptamos una postura de protesta
muda y pasiva contra todo.
-
La rebeldía agresiva:
se expresa de forma violenta. Es propia del débil, de quien
no pudiendo soportar las dificultades que se presentan en la
vida diaria intenta aliviar su problema haciendo sufrir a
los demás.
-
La rebeldía
transgresiva: consiste en ir contra las normas de la
sociedad, bien por egoísmo y utilidad propia, bien por el
simple placer de no observarlas.
Por ningún motivo la violencia debe ser la herramienta habitual de
rebeldía y más aún cuando hablamos de construir nuestra sociedad y
nuestro futuro, nos convertimos en salvajes cuando creemos que una
manera de hacer presión ante la autoridad es utilizando métodos
viles y funestos. Dios no puede hacer nada, ya que te ha dado la
libertad para que optes por el bien, pero al resistirte a Dios y al
ser agresivo con el mismo Dios no hay remedio a ello. Dios respeta
tu posición.
“Si
los rebeldes pudieran triunfar descubrirían que se habían destruido
a sí mismos.” (Clive
Staples Lewis (1898-1963) Escritor británico).
Cómo contra atacar la rebeldía en el ser humano:
·
Ser críticos sólo en lo esencial.
No podemos juzgar ni criticar aquellos aspectos que no sean
realmente importantes. Mucho hablamos y no decimos nada, siempre se
coloca un barniz con lo que decimos pero nunca tocamos la llaga,
hemos perdido lo esencial de las cosas, cada uno que va en búsqueda
de la verdad, quiere implantar la suya propia y es importante
entender y aceptar que la verdad es objetiva. Cuando hablamos del
seno familiar y cuando retomamos a la familia como centinela de los
valores domésticos y que tocan con la formación del ser humano,
podemos decir que no debemos leer los signos de los tiempos en la
familia como una actitud sino leerla desde un conjunto de
actitudes, que dignifican o atentan contra el valor sagrado personal
y familiar, desde allí, debemos tener una mirada crítica para
producir cambios de peso.
·
Debemos corregirnos mutuamente…
a veces somos insistentes en temas que no dejan nada, sólo se hace
por incomodar y por mostrar nuestra voluntad, pero no deja fruto.
La auténtica corrección
ha de ser cara a cara, pues no hay nada más sucio que la murmuración
o la denuncia anónima del que tira la piedra y esconde la mano. La
corrección fraterna es un signo valioso en nuestra vida cristiana y
el saber acatar y escuchar cuando se corrige con dulzura por ello
el texto de Apocalipsis dice: “yo reprendo y corrijo a los que amo”
(3, 19). Esto va a producir la confrontación de criterios, de
personalidades, de relaciones en la familia, pero es importante que
se confronte y no que se guarden detalles que puedan hacer explotar
más adelante una relación familiar y llevarla al anonimato, es
decir, a la pérdida de identidad propia como seno familiar en donde
habita Dios.
·
Generando un clímax de comunicación…
el poder descubrir lo que piensa y cree la otra persona de mí eso va
a ser importante, para potenciar mi auto eficacia y mi superación
personal, para ello, es importante suscitar una comunicación, un
espacio para conocer y creer en el otro. Aquí es importante,
defender por encima de todo el tema de la lealtad hacia el otro, al
descubrir, una debilidad o una creencia de otro, no es motivo para
tocar la llaga y hacer daño.
¿A quién vamos a ir?... “tú tienes palabras de vida eterna” la
verdadera comunión se crea dejando nuestras resistencias a Dios
y a los hermanos para creer en la gracia como nos dice San
Pablo cuando el mismo Señor le ha respondido: “te basta mi
gracia”. Esa gracia nos basta para aprender a respetar la
diferencia y amarnos como hermanos.
4.
A confirmar la fe de tus hermanos. (Lc 22, 32)
·
He rogado por ti para que no desfallezca tu fe… Jesús está
expresando esto a Pedro y te lo está diciendo a ti.
·
Confirma la fe de tus hermanos…
porque sin Dios hay Falta de fe, desconfianza por los profetas,
desprecios por doquier, críticas y rumores por los que hacen el
bien, no hay milagro.
·
Cuando soy débil, entonces soy fuerte…