P. Iván Rodrigo Cardona Ríos
Juan el es el ultimo profeta del antiguo
testamento y el primero del nuevo testamento. En Juan se unen los
testamentos… lo antiguo y lo nuevo, se parte una nueva historia sin
olvidar todas las promesas de Dios a su pueblo. Lo antiguo que es
Juan prepara el camino del Señor Jesús que es lo nuevo.
LA VOZ QUE GRITA EN EL DESIERTO…
Una voz grita en el desierto… la voz de Dios se hace eficaz por boca
del profeta… hoy el grito desesperado por las injusticias resuena en
lo profundo del ser. El grito del bautista es el grito de la única
voz que prepara el camino del Señor. Es la voz frente al silencio de
los inocentes que claman.
La voz grita en el desierto ¿Quién la escuchara
en el desierto de Judea? Ya la Iglesia de Jesucristo debe gritar
a viva voz, debe ir tras la oveja perdida, ya se acabó el tiempo en
que la Iglesia estaba perdiendo su dinamismo. Los sacerdotes estaban
esperando a que los cristianos llegasen a sus templos… ya es hora
de ir en pos de pernear todos los estamentos sociales, la
evangelización debe traspasar las barreras humanas, ya que es el
mismo hombre el que va entretejiendo aquellos obstáculos que impiden
que la gracia del Señor sea fecunda en medio de su pueblo.
PREDICACION DE CONVERSION…
El fruto del bautismo con agua esta en un vuelco total de la vida
en tinieblas…. la predicación que ejecuta Juan es una preparación
del terreno, preparar para acoger el reino… “conviérteme señor y me
convertiré a ti”. La predicación debe producir el efecto de:
-
Sensibilizar
-
Crear convicciones
-
Aceptar el reino
-
La espiritualidad de comunión
Es la formula perfecta para una renovación
interior. Es la mano del Señor que toca el interior humano, toca la
realidad para darle trascendencia…
CONVERSIÓN UN RETO DE TRASCENDENCIA…
el profeta predica y aplica lo que sale de
su boca. Como experiencia personal es importante vislumbrar que hay
que equiparse para dar la talla, pero mas que eso, Dios toma la
disposición para anunciar su palabra y al momento de hacerlo en su
nombre El remueve, restaura y cambia todo… somos su voz… por ello,
la importancia de ser contempladores de su amor, no espectadores
sino que hay que entrar en la dinámica de la intimidad con el Señor.
“Llegar a la soledad sonora” (San Juan de la cruz) es decir, callar
para escucharlo a El y después de haber escuchado su querer,
profetizar a las naciones su presencia, su reino y su amor eterno.
La conversión es un reto de toda la vida….
Nadie puede atribuirse como convertido, es un proceso serio… el que
no crece, disminuye… por grados hay que estar en continua búsqueda,
no vacilar ante las falsas seguridades y ante las contrariedades de
la vida, hay que ser exigentes cuando se trata de perfeccionar, de
ser trascendentes… hay muchos caminos amplios y seguros entre
comillas, solo un camino estrecho, el camino que lleva al reino.
LA VOZ DEL PROFETA INCOMODA…
cuanto no quisiésemos que el profeta nos dijese
las cosas que a nosotros mismos nos gusta… el autentico profeta va
en contra de la corriente, es la piedrecilla en el zapato, para
muchos que viven aletargados en el oropel de sus argumentos y no
conciben cambios en su manera de ver las cosas.
Siempre hay que renovar… es de humanos mirar
nuevas proyecciones, nuevos esquemas, nos quedamos con lo antiguo
que sofoca y nos quedamos al margen de una realidad que avanza y si
nos descuidamos nos somete y nos hace esclavos.
El profeta debe también renovarse… es la
querella de muchas personas…. Hay que renovar contenidos, hacer
accesible el mensaje, mostrar solidez doctrinal y ser agresivos a la
hora de evangelizar en el sentido de buscar las herramientas
necesarias para hacer agradable el mensaje.