Viernes Santo
P. Iván Rodrigo Cardona Ríos
La cruz es
el ideograma de la salvación y redención gratuita del hombre por
Jesucristo. Por eso para Pablo la cruz es motivo de gloria (Cf. Gal
6, 14) y pensar en ella acogiéndola con amor es aceptar morir al
mundo, entendiendo éste como suma y forma de las posibilidades
terrenas y humanas (Cf. 1Cor 7, 29-31). La cruz para Pablo se
menciona, no como un discurso que no tiene nada que ver con su vida
sino, como una experiencia personal: la cruz ha hecho que el mundo
para él sea un crucificado. Pablo no está atado, ligado, arrodillado
ante el mundo. Lo está a la cruz de Jesús, que es antídoto que le
inmuniza de buscar refugio y seguridad en el
mundo.
La
cristología debe idearse desde la cruz: en la absoluta inanición, en
el trance mortal del crucificado, de donde no puede deducirse
naturaleza divina ninguna, es ahí donde reina sin mengua ninguna la
divinidad de Dios.
“La fuerza se cumple en la debilidad” (2Cor 12, 9). Con este
reconocimiento se quiebra la antigua concepción de la inmutabilidad
de Dios; la cristología debe tomarse en serio, porque es Dios
mismo, que en el Hijo, entra realmente en la pasión y que, al
hacerlo, es y sigue siendo plenamente el Dios salvador. La altura
brilla en la bajeza sin que por eso la altura quede rebajada.
En esta
tarde hace la entrada la cruz, el árbol de la cruz que es el trofeo
para quienes no se avergüenzan de ser cristianos, y es la escalera
segura para conseguir la corona que no se marchita, ya que, “lo
que no se asume no se redime”.
Ø “MIRAD
EL ÁRBOL DE LA CRUZ,
DONDE ESTUVO CLAVADA LA SALVACIÓN DEL MUNDO”…
En este antiguo rito se ve simbolizada la revelación progresiva del
misterio de la cruz a lo largo de los siglos. Cada una de las veces
que se va descubriendo la cruz que ha estado cubierta por un paño
morado en la celebración de la adoración de la cruz el viernes
santo, representa una época o una fase de la historia de la
salvación:
1.
Representa la cruz prefigurada en el Antiguo Testamento:
Es el
madero o árbol de la vida plantado en medio del jardín, el árbol del
conocimiento del bien y del mal.
Maldito el
hombre que cuelga de un árbol. (Dt. 21,23.)
La función
positiva del madero que se verán como profecías de la cruz. El arca
de Noé. Con un bastón de madera golpeó Moisés las aguas del mar rojo
para que se abrieran. (Ex. 14,16)
2.
La cruz hecha realidad en la vida de Cristo. “La cruz de la
Historia”
Representa
el instrumento de su condena, de su total destrucción como hombre,
el punto más bajo de su Kénosis. El madero (xulón), como se llamaba
con frecuencia a la cruz, era el suplicio más infamante, reservado a
los esclavos culpables de los mayores delitos.
Al
condenado se le azotaba, se le hacía cargar la cruz hasta el lugar
de la ejecución, se le ataba desnudo y después se lo clavaba al
patíbulo. Para un Judío, a eso se añadía la maldición de Dios, pues
estaba escrito precisamente: “Maldito el que cuelga de un madero” (Gál
3,13)
3.
La cruz celebrada en el tiempo de la Iglesia: “la cruz de la
fe”
La cruz es
el lugar donde se ha cumplido el misterio de la religión, donde el
nuevo Adán dijo sí a Dios por toda la humanidad y para siempre.
Cristo nos rescató de la maldición de la ley, haciéndose por
nosotros un maldito. La cruz es fuerza de Dios y sabiduría de Dios
(1Cor. 1,24)Es el nuevo árbol de la vida plantado en medio de la
plaza de la ciudad. (Ap. 22,2). “En la cruz, Jesús hizo las paces,
destruyendo en sí mismo la enemistad” (Ef. 2,15).
Para la
Iglesia, la cruz adquiere dimensiones cósmicas. No es tan solo un
episodio de la historia, sino un acontecimiento que ha cambiado la
faz de la tierra. Por eso san Andrés le dirige este saludo: “Oh cruz,
instrumento de salvación del Altísimo, Oh cruz, trofeo de la
victoria de Cristo sobre los enemigos, Oh cruz, que estás plantada
en la tierra y das fruto en el cielo, Oh nombre de la cruz,
rebosante de todo, conozco tu misterio” (Hechos de Andrés, en
Lipsius-Bonnet, acta apostolorum Apodrypha, II,2.pp54s)…
Ø
LA LUZ DE LA CRUZ SE IMPONE….
El poeta
Fortunato “Regnavit a ligno Deus” “Nuestro Dios Reinó desde el
madero”, y por tanto el levantar al Hijo de Dios se hace referencia
explícita a su crucifixión. Levantado en la cruz porque todo el que
lo mira, con fe y cree, tenga la vida eterna. Este es el poder de la
cruz de Jesús. Ha brillado la luz de la cruz, ha sido un hecho
impactante en el supuesto fracaso de un Cristo… el madero de la
cruz aparece como antorcha que ilumina un nuevo caminar: “el de
la gracia”… la cruz esconde el secreto del abandono total, la
entrega absoluta por amor, en el amor, sin límites.
El trofeo
de la cruz….la
cruz es el gran trofeo del discípulo… no creamos hermanos que todo
es color de rosa... esa es la dosis que reclama fidelidad y lealtad.
La luz de la cruz es trofeo y corona… pues contienen las espinas más
amargas que son hiel para el caminar humano, pero es el precio de la
duda, de la incertidumbre, de la separación aberrante al misterio
que resplandece y que se impone como camino seguro para alcanzar la
vida…. Yo me estoy crucificando con Cristo, y con él y en él
tendré la vida eterna.
Es luz
porque brilla sobre toda sombra de muerte…
la muerte
ha quedado sepultada y la luz de la trascendencia de la cruz nunca
pasará… pasará todo pero este evento permanecerá en el corazón del
cristiano.
“oh Cruz,
lirio del valle eterno, que te hiciste vigoroso en Jerusalén,
resuena tu eco en las conciencias de los que contemplan tu evento,
como gran misterio de la fe”
Ø
GOLPE DE
AUDACIA:
“Justificación Gratuita de Dios por la Cruz de Jesús”…
“La
Justificación del pecador es la obra de la justicia de Dios. Es
actitud de fidelidad de Dios y su Alianza con Israel”. Es el poder
salvador que se opone y vence al poder del pecado. Así Jesús ha sido
hecho pecado por nosotros, para que nosotros viniéramos a ser
justicia de Dios en él. (1 Cor. 5,21). Sólo en Cristo Jesús somos
justificados por su obediencia. (Rom. 5,16). La afirmación
fundamental de la Teología Paulina de la Justificación: Sólo
mediante la fe, no por las obras de la ley podemos ser justificados.
Justificación por la fe, es por tanto significación universal
de la salvación de Jesucristo, además, quiere decir que es
justificado el que acepta el don de Dios, el que renuncia a
autoafirmarse ante él, el que reconoce la primacía de Dios en la
salvación.
San Agustín acentuando el carácter de la Justificación en el don
de la gracia expresa:
·
La gracia
de Dios, por la cual el hombre es justificado por medio de
Jesucristo, no sirve sólo para el perdón de los pecados, sino
también para que no se cometan en el futuro.
·
La gracia
no sólo es para el conocimiento del bien, sino también para ejecutar
lo que conocemos.
·
La gracia
no se nos da sólo para hacer con más facilidad lo que sin ella se
podría llevar también a cabo, sino que es absolutamente necesaria
para cumplir los mandatos Divinos. (Concilio de Cartago, año 418.
Cf. DS 222-230).
El
concilio de Trento nos da un aporte vital en el hecho de la
justificación y nos insiste en los siguientes elementos:
·
La
universalidad del pecado de Adán
·
La
necesidad que todos los hombres tienen de la redención de Cristo
·
La
comunicación del mérito de su pasión para ser Justificado.
·
En virtud
de la Gracia de Dios viene el inicio de la Justificación, no es
mérito humano. (Concilio de Trento. Cf. DS 1520-1583)
Desde esta
perspectiva se puede vislumbrar desde la visión teológica que la
Justificación comporta un doble elemento, notorio y característico:
“La remisión de los pecados y la santificación y renovación del
hombre interior” (DS 1528)
Ø LA
CRUZ DEL PLACER
La cruz ha sido absorbida por la victoria. Ha inaugurado una nueva
alegría, una nueva clase de placer: “El que no precede al dolor como
su causa sino que lo sigue como su fruto”, no solamente un placer
espiritual sino honesto hasta la entrega mutua. La cruz no obliga a
huir del placer, sino a someter el placer a la voluntad de Dios,
pero si se empieza la tribulación y se desvía de la voluntad de Dios
hay que reconocer ante todo que la cruz es también promesa de perdón
y de misericordia para el que ha caído.
“Hoy
resplandece el misterio de la cruz” y “el misterio del amor eterno
de Dios”
Estos misterios alcanzan la dignidad humana aunque se le presenten
al hombre como incomprensibles porque su capacidad racional no
alcanza a vislumbrar sino un vestigio del misterio del amor
Trinitario, el cual llena de participación Divina el componente
humano para hacerlo Santo.
(algunos
Apuntes son tomados del Padre Raniero Cantalamessa)
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