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LA GRACIA, EL AMOR Y LA
COMUNIÓN EN LA TRINIDAD |
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P. Iván Rodrigo Cardona
Ríos
El
misterio de la Trinidad es para el Cristiano una razón para creer,
por ello, en el credo se nos muestra como un argumento de fe que
debe ser creído por la fe habitual, no solo por la fe carisma, ya
que la fe habitual es consiste en la convicción profunda de la fe y
la permanencia de la misma, aun en momentos de duda y de prueba, en
cambio, la fe carisma puede aparecer para unos momentos
determinados. Desde este punto de vista, con la fe habitual vamos a
abordar esta homilía desde tres aspectos importantes que nos muestra
la carta de San Pablo:
LA GRACIA DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
Ser
agraciado, es vivir con la gracia… SER LLENO DE GRACIA… gracia ha
derramado en nuestros corazones y en nuestras vidas.
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El Señorío de Cristo...
la gracia nos lleva a reconocerlo como señor… Dios lo ha
constituido como Señor y Mesías. Señor es la máxima expresión de
aquella persona que ha reconocido que nada en el mundo se
compara a él. QUE ES AMO Y DOMINADOR DE TODO.
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Revestidos del poder de su palabra…
la gracia que se ha dado por la escucha de la palabra.
Revestirse significa un cambio de atuendo, de traje, significa
un baño purificador, un renovarse continuamente, cambiar lo
tradicional para entrar en la novedad, dejar la prevención para
entrar en la confianza, dejar el temor para entrar en el clímax
de seguridad y amor. Revestirse de la palabra es, por tanto,
dejarse estremecer por la palabra, dejarse enamorar por ella,
más aún tenerla debajo de nuestra almohada como signo de que
ella hasta en el sueño esta presente en mi. Que ella me guía, me
conduce hacia fuentes tranquilas y reparara mis fuerzas.
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La gracia Sacramental…
gracia por celebrar la vida sacramental, crecer en gracia es
poder llegar a la estatura de Cristo… Jesús crecía en estatura y
en gracia. Llegar a la estatura digna de ser cristianos y
poseer la gracia, que debe producir sus frutos a su tiempo.
EL AMOR DE DIOS PADRE
“El
Padre hace todas las cosas a través del que es su palabra, en el
Espíritu Santo” (San Atanasio)
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Escalar el Sinaí… Moisés sube hacia
Dios…”alguien nos llama y nos espera allá arriba. Lo buscamos
porque él nos ha buscado primero. Es más no lo buscaríamos si
no lo hubiésemos encontrado ya. Puede buscar a Dios sólo aquel
que lo ha conocido y lo ha perdido… el sinaí es una montaña
escarpada. Inicia nuestra búsqueda que presenta obstáculos y
asperezas. Pero escalar el sinaí es escalarnos a nosotros mismos
para llegar a Dios.
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Las tablas de piedra… Hoy Dios construye los
corazones humanos, ya no basta las tablas de piedra sino que los
corazones humanos son presencia de Dios… el corazón es el
centro, el núcleo del ser humano, sede de los sentimientos
profundos, sagrario de Dios… en las tablas de piedra está
representada la ley escrita, ley colocada por escrito para el
ser humano, en cambio en el corazón humano no está escrita,
sino que permanece impresa, para que por la conciencia humana
él ser humano se de cuenta de lo que ha hecho.
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Tómanos como heredad tuya… “Ni el ojo vio ni el
oído oyó, ni vino a la mente del hombre lo que Dios ha preparado
para los que le aman”… que ha preparado Dios para su heredad. Un
derroche de bendiciones y gracia tras gracia.
LA COMUNION DEL ESPIRITU SANTO
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Crea la comunión con el Padre y el Hijo… crear
una cercanía en la trinidad es ser vínculo, vía de acceso entre
las demás personas… Nosotros al igual que el Espíritu Santo
debemos ser vínculo, guías, aquellos que crean la comunión con
los hermanos.
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Comunica la fuerza de la fresca unción…
comunicar la unción… yo soy un ungido, tu eres un ungido del
Señor. Por la unción que el Señor nos ha derramado en la
presencia del Espíritu Santo el cristiano crece en gracia y en
bondad divina.
“En la Iglesia Católica se predica un solo Dios
que lo trasciende todo, en cuanto Padre, principio y fuente;
lo penetra todo, por su palabra; lo invade todo, en
el Espíritu Santo” (San Atanasio). Trascender, penetrar e invadir
son tres acciones que caracterizan la misma misión de la trinidad.
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