P. Iván Rodrigo Cardona Ríos
La
Iglesia celebra este domingo la solemnidad de la Santísima Trinidad,
gran misterio que la sabiduría humana no puede alcanzar a desvelar,
solamente si Dios por su sabiduría divina como lo expresa el libro
de los proverbios lo permite, la sabiduría de Dios existía desde
siempre… es la comunicación intra trinitaria, es decir, en el seno
de la trinidad se daba una comunicación relacional.
La Trinidad en íntima comunión… “Dios padre es el amante, Dios Hijo
es el amado y Dios Espíritu Santo es el amor” (San Victor)…
con cada una de las personas divinas hay que
tener una intimidad. ¡Que misterio tan grande se esconde en las tres
personas divinas, un solo Dios verdadero!... imbuidos en el amor
Trinitario, con una capacidad relacional que no concebimos.
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Intimidad con Dios Padre…
Es vital experimentar una relación personal con El Padre bueno,
no con la visión sesgada de un Dios castigador… cuando el ser
humano ve prototipos de padres tan contradictorios se vuelca a
colocar la barrera con Dios amor. Hoy hay que liberar al hombre
de las falsas concepciones de un Dios, de la gran dictadura del
prejuicio por parte del hombre cuando se le habla de un Dios
Padre que no se cansa de crear a su estilo, porque en su
actividad él sigue creando cuando contempla la creación primera,
obra de sus manos.
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Intimidad con el Hijo….
¿Te pareces a Cristo?... es un interrogante duro de afrontar,
mucho mas duro cuando no lo padecemos… sólo se parece a Cristo
quien asume sus sentimientos, como dice el súper apóstol Pablo..
“no hizo alarde de su condición divina, se anonadó y se humillo”
(Fil. 2,6 ss)… Haz recorrido el mismo camino, o tan solo lo que
te conviene seguir… reclamas las promesas de Dios, eso si las
que te convienen, pero te niegas pertinazmente cuando se habla
de doblegar el corazón… ¡Qué contradictorio!... cuando uno va
caminando más con el Señor se tiene que notar el parecernos a
Cristo, pero se produce lo contrario… la ciencia infla y el
contacto con lo sagrado se vuelve manipulador por parte del
hombre y nos creemos los dueños de un tesoro como lo es la fe…
recordemos: “El símbolo de la fe es el sello espiritual, es
la meditación de nuestro corazón y el guardián siempre presente,
es con certeza el tesoro de nuestra alma”
(San Ambrosio Symb.
1).
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Intimidad con el Espíritu Santo…
San Basilio Expresa que: “el Espíritu
Santo crea la intimidad con Dios” (De Spir. Sancto,
19,49;PG 32,157)…
quien se acerca a una
viva experiencia con el Espíritu Santo se hace más santo, aunque
ahora uno no se lo crea,
“El Espíritu Santo es el lugar de los
santos, y el santo es el lugar del Espíritu Santo” (San
Basilio el grande),
quien vive esta intimidad es impulsado a desvelar las otras
personas divinas y a entrar en la dinámica del amor hasta el
extremo…
¿Quién puede comprender la Santísima
Trinidad?... ella supera nuestros
sentidos, por mucho que queramos abarcarla no podemos…. Yo me quedo
con este ejemplo que nos muestra san agustín: Un niño a orillas de
un mar, le preguntó a San agustín que le definiera el misterio de la
Trinidad y el santo quedó perplejo por esta pregunta, que hizo un
hoyo en la arena del mar y le respondió: “es mas fácil introducir
este mar en este hoyo que he hecho en la arena, que comprender el
misterio de la Trinidad”, que respuesta tan profunda, es decir, que
comprender a Dios es imposible, lo humano no absorbe lo divino, sino
que cuando el ser abstrae una moción interior espiritual, se llena
totalmente sin que Dios deje de ser Dios.. Dios es un eterno
presente, el permanece, el ser humano se llena de Dios y eso no le
quita a Dios ser Dios, el hombre se perfecciona y Dios es el mismo.
Esta perfección del hombre no es carencia de Dios…
Kart Ranher presenta una premisa a la hora de
hablar de la Santísima trinidad: “La trinidad inmanente es la
trinidad económica”… la trinidad inmanente que existía desde el
momento de la creación cuando se expresaba este diálogo… “Hagamos al
ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra” (Gén. 1, 26),
esto significa que existían las personas divinas, Dios padre no se
pudo decir así mismo hagamos, esto hace referencia a la conversación
de las tres personas divinas… este es el gran hecho de inmanencia,
la existencia activa del Padre y
pasiva del Hijo y del Espíritu Santo,
activa por el dinamismo del Padre en la creación, porque es de suyo
crear y la existencia pasiva en cuanto que la hora del Hijo y del
Espíritu Santo no había llegado, en cuanto que lo miramos desde el
hecho creador, desde el libro del Génesis.
En el nuevo testamento se denota la
manifestación y la hora del Hijo y del Espíritu y su papel en la
historia de la salvación… el Hijo revela el rostro del Padre y salva
al ser humano y el espíritu Santo santifica a la humanidad en el
don sublime de la Iglesia, pensada por Dios desde la eternidad como
comunidad de amor, como lo es la Trinidad.
La inhabitación divina…
cuando nos sumergimos en el mar infinito de lo
divino, el contacto con lo sagrado, vale la pena preguntarse, ¿mi
casa es la habitación de Dios?... es decir Dios tiene una tienda,
una mansión, un arca, un cielo, esa es la nube que tiene una gran
significación de la divinidad… en Dios se da una inhabitación de las
personas divinas ellas están tan ligadas íntimamente que son
divinidad, forman un solo Dios. “El hombre es capaz de Dios” (CIC
#27) y por esa capacidad el hombre está en
Dios, no Dios en el hombre porque Dios nunca se va a agotar en el
hombre… el hombre alcanza a percibir un vestigio del amor de Dios.
Es un llamado fuerte a ser habitación de Dios
morada, en el sentido amplio de la palabra, es decir, ensanchar el
corazón y colocar a merced de Dios la sabiduría humana para asentir
el misterio, y ser de esta forma mansión de Dios para reproducir su
imagen, como Padre, como Hijo y como Espíritu Santo, con sus
misiones, con los símbolos y en su manera de actuar.