Iván Rodrigo Cardona Ríos
MARIA MADRE DE
DIOS
La bienaventurada virgen, desde la eternidad
predestinada como Madre de Dios, junto con la encarnación del verbo
divino. (LG 61). Maria es la mujer elegida por Dios, el sentido de
elección es gracia para quien es predestinado para una misión grande.
Por ello, Maria es preparada desde la eternidad por Dios.
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Maria arca de la alianza…“una
doncella estará encinta, dará a luz”, es una gran prefiguración
de Maria como nueva arca de la alianza, que contiene todo el
deleite del alma. “El Dios nuestro Jesús, el Cristo, fue
llevado en el seno por Maria según la economía de Dios, del
linaje de David, por obra del Espíritu Santo” (San Ignacio
de Antioquia. A los efesios, 18,2:R.42). Así como David
expresaba, quien soy yo para que el arca de la alianza venga a
mi, Maria al decir: “hágase en mi según tu palabra”, expresa:
“yo soy aquella tablilla encerada, que el escritor escriba lo
que quiera”(Orígenes). Por tanto, Maria es la nueva arca que
contiene las tablas de la ley, el Maná y la vara de Aarón.
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Tablas de la ley….
Jesús es la Nueva ley, En Cristo se
cumplen las bienaventuranzas que son el corazón mismo del
Nuevo testamento. Jesús es la tabla Nueva que permanece, es
la tabla del madero de la cruz, la tabla del carpintero, es
la tabla de la nueva alianza. Maria contiene la ley y mas
aun, ella la ha vivido ha plenitud.
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Maná….
Así como esa semilla resinosa alimentó al pueblo de Israel,
y fue el pan de Ángeles que ha bajado del cielo, Cristo es
la buena semilla que nace de una virgen, para ser carne,
alimento para el mundo. Maria contiene en si el gran
alimento para la humanidad, por ello, es cristoforus, es
decir, portadora de Cristo.
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La vara de Aarón…
significa el pastoreo para el pueblo de
Israel y así mismo Cristo es pastor para la humanidad.
Pastor de su Mamá. Pastor de la humanidad, Maria es el altar
en donde Jesucristo se hizo sacerdote.
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Maria Madre del Rey…La
virgen Maria, que al anuncio del ángel recibió al verbo de Dios
en el corazón y en el cuerpo y dio la vida al mundo, es
reconocida y venerada como verdadera Madre del Dios y redentor
(LG 53) “Salve Madre santa, virgen Madre del Rey, que gobierna
el cielo y tierra por los siglos de los siglos” (Antífona de
entrada misal romano. solemnidad). Maria es Madre de Dios en la
segunda persona de la santísima trinidad, en Jesucristo, el cual,
por su recepción en su vientre, se convirtió en Madre del
redentor de la humanidad.
FIEL
DISCIPULA DE JESUCRISTO
El discipulado es el gran acierto de aquel que
acoge las palabras del maestro y las lleva por obra. “Y Maria
conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón” esto nos
lo dice hoy el evangelio, cunado se dice que Maria conservaba,
guardaba, recogía todas las experiencias… “No solo contemplar a un
niño envuelto en pañales en un pesebre, es conservar toda la vida
como aprendiz de un maestro”. Por ello, “Maria, la primera y mas
perfecta discípula de Cristo”. (Pablo VI). Maria inicia el
discipulado, esta a los pies de su Hijo, aquí se convierte mas
importante el ser discípulo que el don mismo de ser madre, ya se ha
dado un paso, ya ha sido madre, pero necesita emprender un camino
mas serio como el ser discípula de Jesucristo.
“Dichoso
el seno que te llevó y los pechos que te criaron” (Lc. 11,27). La
expresión de la mujer alude a dos figuras maternales por excelencia:
el seno materno que le llevó y los pechos que le amamantaron.
Esta sentencia hace referencia a la relación maternal directa de
Jesús hacia su madre, María, pero él, muy hábilmente, da la vuelta a
la expresión y amplía el círculo de filiación al discipulado.
Para ser parte de la familia de Jesús es necesario seguirlo, ser
discípulo suyo. Se rompe con el círculo familiar y se da un paso
hacia la comunidad de hermanos y hermanas, a quienes se proclama
dichosos.
“Dichosos más bien los que oyen y ponen en práctica la Palabra de
Dios” (Lc. 11,28).
La escucha y la práctica de la palabra de Dios: dos condiciones sin
las cuales no es posible hacer el camino. Por eso Jesús responde
en voz alta al elogio de la mujer con una sentencia que nos desafía
e interpela.
“María es la Virgen
oyente, que acoge con fe la Palabra de Dios” (Marialis
Cultus 17).). María deja que la Palabra ocupe todo su espacio
interior. Desde el corazón la Palabra unifica toda su persona. La
Palabra se hace carne en la tierra de una mujer, de una madre. La
Palabra se convierte en su palabra, ofrecida gratuitamente al mundo.
María no exige la comprensión inmediata de la Palabra, porque eso
es cerrar el camino a Dios (cf. Lc 2,50).
Ser cristiano es
hacerse ‘oyente de
la Palabra’,
discípulo de Cristo al
igual que Maria fue fiel discípula de Cristo y es bienaventurada
por todas las generaciones.
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