Iván Rodrigo Cardona Ríos
LLEGANDO A SAMARIA PARA
SANAR
Judíos y samaritanos.
Samaría era la región considerada por los
judíos como heterodoxa, raza de sangre mezclada y de religión
sincretista. Existía entre ambos pueblos una profunda enemistad; los
judíos despreciaban a los samaritanos, y llamar a alguien por este
nombre era uno de los peores insultos (8,48). Los judíos habían
destruido el templo samaritano del monte Garizín (128 a. C.), lo que
había exacerbado el resentimiento. En los tiempos del procurador
Coponio (6-9 d. C.), algunos samaritanos habían profanado el templo
de Jerusalén, durante las fiestas de Pascua, esparciendo huesos
humanos en los atrios. Por eso se les prohibió el acceso al templo.
Cansado del camino… es decir, fatigado.
Jesús quiere reposar y lo hace junto al pozo de Jacob, o sentado
junto al manantial. Este es el pozo donde el Señor dijo a Moisés:
`Reúne al pueblo y les daré agua'. Los israelitas cantaban esta
canción: `¡Brota, pozo! Cantadle. Pozo que cavaron príncipes, que
abrieron jefes del pueblo con sus cetros, con sus bastones'».Del
pozo de la Ley brota el agua viva de la sabiduría.
Jesús se queda sentado en el manantial, ocupa su puesto. La frase
indica la sustitución que va a tener lugar, marcada por el
evangelista al decir se quedó sentado, en lugar del simple
se sentó; Jesús va a ocupar permanentemente el puesto del
antiguo manantial. De hecho, él va a ofrecer un agua que brotará del
manantial abierto en su costado (19,34).
El
mismo es el verdadero manantial, que toma el Puesto de la Ley, de la
tradición y del templo. Ezequiel anunciaba que del templo futuro
correría un manantial de agua creciente (Ez 47). Jesús mismo va a
identificarse con ese templo del que corre el torrente de agua (cf.
7,37-39 Lect.) y ahora, con su gesto, adelanta la
identificación. De ahí que él, el nuevo santuario que sustituye al
de Jerusalén (cf. 2, 19), anuncie en este episodio el fin de
los templos y defina las características del nuevo culto
(4,21-24).
Se rompe el silencio del odio… Este
pasaje nos muestra no sólo un diálogo entre Jesús y la samaritana
sino el encuentro de dos culturas divididas por su pasado. Jesús
rompe el silencio del odio, entablando una conversación con la
samaritana, llegando a este lugar y buscando lo perdido… llama la
atención de que Jesús es conocedor de esta realidad y en busca de la
samaritana está buscando a todo un pueblo y restaurando todo el
daño provocado.
Jesús sana nuestro odio… ha sanado el odio entre samaritanos y
judíos, hoy sana nuestro odio utilizando la vía del perdón y la
aceptación de nuestros errores, de nuestro pecado. Quiero mirar unas
normas prácticas para perdonar según el libro Vengo a Sanar del
Padre Darío Betancourt.
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Declarar a todos inocentes…
Jesús crucificado nos da la clave para llevarlo a cabo. Jesús
Gritó en la cruz: “Padre, perdónalos porque no saben lo que
hacen (Lc 23,34). Nos dio el secreto de este perdón… “no saben
lo que hacen”. Este es un criterio de verdad, cuando está en el
sacramento de la confesión las personas llegan diciendo padre y
la verdad no sé porque lo hice y me siento mal por eso; no mire
las consecuencias que esto dejaba.
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Creer no tener adversarios…
liberarnos del hábito de creer que siempre
tenemos un oponente, o sea, alguien que no está de acuerdo con
nosotros, sea fundada o infundamentadamente. Cuando uno cree
tener un adversario se prepara los mejores discursos, o las
tácticas para hacer sentir mal, es mejor ahorrarse el tiempo y
las fuerzas evitando posibilitar esas confrontaciones que en
muchas ocasiones no dejan fruto… es importante hacer referencia
aquí que hay que tener criterio humano y cristiano para dialogar
como personas civilizadas y bajo la cultura del amor.
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Aceptar no ser aceptados…
una de las cosas que hieren y es causa de
grandes odios es la indiferencia. Todos, más o menos , hemos
sido aceptados en el área de la aceptación…. Es bien importante
dar relevancia a un criterio de vida: “Lo que no es asumido no
es redimido”. Y por tanto debemos aceptar que no podemos ser
aceptados por todos, cuando entendemos esto entonces tendremos
mucha paz.
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Orar por aquellos que nos insultan…
la oración es el método más eficaz para perdonar
(Cfr MT 6,27). La oración sensibiliza al ser humano y además
Dios sana por medio de la oración en un proceso de sanación
interior.
DAME DE BEBER
Jesús le
dice: "Dame de beber”… Jesús pide a la
samaritana. Todo un Dios pidiendo la bebida... Jesús busca ante todo
descubrir la actitud de esta mujer un judío le pide a la
samaritana. Jesús está sediento y la mujer le dice como tú siendo
judío me pides a mí. Pero, Jesús responde con una propuesta. Si
conocieras quien es el que te pide de beber.
"Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni
tendré que venir aquí a sacarla."… ante
las evasivas a Jesús la mujer empieza a descubrir en él a un
profeta una persona capaz de dar de dar bebida. Hoy debemos decir
como la samaritana. Señor danos de beber. J. M Cabodevilla
escribió: “toda clase de sed es siempre sed de Dios”. San agustín
expresaba que la oración es el encuentro de la sed de Dios con la
sed del hombre…. Sed del hombre por su necesidad de Dios y sed de
Dios por la necesidad de que el hombre necesitara de él.
“Quiero beber hoy de la fuente que da
vida, para saciar
La sed de mi espíritu y sanar la
heridas mas profundas
Que el vacío de tu amor produce en
mí”.
"Me ha dicho
todo lo que he hecho”… Jesús Conoce lo
que hay en el hombre (Jn 2,25), ese es un criterio de discernimiento
válido para ella….. y más aún para nosotros……. NO PODEMOS CALLAR LO
QUE EL HACE EN CADA UNO DE NOSOTROS.