P. Iván Rodrigo Cardona
Ríos
ME HAS SEDUCIDO…
La
palabra de hoy nos ubica en una experiencia profunda y Mistérica
en el profeta Jeremías: “me sedujiste Señor y yo me dejé
seducir”… La seducción que Dios tiene para el ser humano es
eficaz. La atracción de Dios llega a la persona como tal y por
ende en la lucha o resistencia por esta seducción siempre el
profeta sale vencido. Dios vence por amor, el hombre es vencido por
amor, no es por la fuerza sino que la fuerza está en el amor que
Dios da al hombre llamado para ser portavoz de su reinado.
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La seducción lleva convicción…
“Dios mío por ti madrugo”…
madrugar para agradar a Dios, iniciar la mañana
con una experiencia de Dios que llena el alma en sequía.
“Dios mío te contemplo”…
veo tu fuerza y tu gloria, tu esplendor y majestad,
tu gracia desbordante para la humanidad.
“Dios mío te alabo”…
toda la vida es bendición a tu nombre Dios único y
singular, alzando las manos como signo de alabanza.
“Dios mío a la sombra de tus alas canto con
júbilo”… bajo tu sombra señor nos
cubrimos de todos los dardos del mal. Y cantamos con el jubilo que
es la máxima expresión de alabanza, como lo expresa san agustín el
jubilo expresa la incapacidad de proclamar con los labios lo que
siente el corazón. Y por ello, se da un grito de júbilo.
EL PROFETA GRITA CONVENCIDO POR UN AMOR
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El efecto de la palabra….
El profeta grita violencia y destrucción, el
efecto de esta sentencia es rechazo y persecución, por ello,
el profeta se siente defraudado por que a pesar de su
proclamación como exigencia de su ministerio, no siente
respaldada esa palabra por la fuerza y la gracia de Dios,
eso siente el profeta, pero Dios no se queda con nada, Dios
penetra hasta lo íntimo.
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La palabra en mis entrañas como fuego ardiente…
el Poder del Espíritu bajo el
signo del fuego nos muestra que el fuego purifica hasta lo
profundo del ser, entonces, al decir, esta palabra: tu palabra
penetra en mis entrañas como un fuego ardiente, es expresar:
el poder del espíritu como fuego ardiente está en mí. Y ese
poder del Espíritu como fuego devorador hace que la palabra
cale en el corazón.
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Grita profeta a favor de la palabra creadora…
el grito del profeta es un grito
desesperado, es un grito al amor, el amor olvidado, el amor que
se impone por la fuerza de la atracción. El grito de querer
que la humanidad sienta y viva el amor que él mismo ha vivido.
EL HOMBRE DE DIOS SIGUE A JESUS
Si
tú eres un hombre de Dios, hoy la palabra en el evangelio te hace
esta dedicatoria.
“si quieres salvar tu vida la perderás; pero si
pierdes la vida por Jesucristo la encontrarás”
El
mezquino interés de la autosuficiencia humana que lleva a pensar
que la salvación es una conquista humana es una perdida. Pobre es
el hombre que cree estar salvo, bajo este criterio, más aún la
salvación es don de Jesucristo y tarea humana, es don que debe
ser aceptado por el ser humano, para convertirlo en tarea
cotidiana en su diario vivir.
Perder la vida, es desgastarse por los hermanos, por la entrega
absoluta, libre y radical a su servicio. Es entregarse por
completo a la causa del reino para que nuestros nombres estén
allí escritos.
Finalmente, el hombre se convierte en profeta de Dios cuando
primero se ha encontrado con la persona de Jesucristo, se convierte
en su discípulo, vive en el maestro, y prolonga su existencia
realizando lo que el ha hecho, su memoria permanece y su presencia
real se hace eficaz con los signos y prodigios.