P. Iván Rodrigo Cardona Ríos
“Mi
palabra no volverá a mí vacía,
sino que hará mi voluntad
y cumplirá mi encargo."
1.
MI PALABRA NO VOLVERÁ A MÍ VACÍA….
Poder percibir el proceso de hartura de
la palabra o llenura de la palabra en nuestra vida.
·
empapar la tierra… se empapa nuestra
vida cuando absorbemos esa palabra como la tierra absorbe la lluvia,
penetra y humedece la fe cristiana, la aviva, y la prepara para
ser fecundada.
·
de fecundarla y… “Pues bien, el Señor
mismo va a daros una señal: He aquí que una doncella está encinta y
va a dar a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel. Cuajada y
miel comerá hasta que sepa rehusar lo malo y elegir lo bueno” (Is 7
14-15).
“vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un
hijo, a quien pondrás por nombre Jesús” (Lc 1,31)
Yo llamaría este momento “encarnar a Jesús
palabra”, encarnarlo en la mente no como idea sino como
renovación de la mentalidad: “Renovad el espíritu de vuestra
mente” (Ef. 4, 23). Encarnarlo en el corazón: "Bienaventurados
los limpios de corazón porque ellos verán a Dios" (Mt 5,8). “para
los limpios todo es limpio; más para los contaminados y no creyentes
nada hay limpio, pues su mente y conciencia están contaminadas.
Profesan conocer a Dios, más con sus obras le niegan; son
abominables y rebeldes e incapaces de toda obra buena” (Tito 1,15).
·
hacerla germinar… “Aquél que provee de
simiente al sembrador y de pan para su alimento, proveerá y
multiplicará vuestra sementera y aumentará los frutos de vuestra
justicia. Así seréis ricos para toda largueza, la cual provocará
por nuestro medio acciones de gracias a Dios” (2 Cor. 9,10).
2.
SINO QUE HARÁ MI VOLUNTAD
·
La voluntad de Dios, hay que mirarlo
desde su querer… Que quiere Dios, que espera de ti y de mi…
“Ante todo recomiendo
que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias
por todos los hombres; por los reyes y por todos los constituidos en
autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y apacible con
toda piedad y dignidad. Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro
salvador, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al
conocimiento pleno de la verdad” (1 Tim. 2, 1-4)
3.
Y CUMPLIRÁ MI ENCARGO
·
“Cuando un silencio apacible, lo
envolvía todo y la noche llegaba a la mitad de su carrera, tu
palabra omnipotente se lanzó desde los cielos, desde el trono real,
cual guerreo implacable, sobre la tierra condenada”. (Sab. 18,
14-15)
·
“he aquí que vienen días, -oráculo del
Señor Yahvé- en que yo mandaré hambre a la tierra, no hambre de pan,
ni sed de agua, sino de oír la palabra de Yahvé. Entonces vagarán de
mar amar, andarán errantes de norte a levante en busca de la
palabra de Yahvé, pero no la encontrarán”. (Amós 8, 11-12)
Este es el encargo… “¡Dichosos vuestros ojos, porque ven, y
vuestros oídos, porque oyen! Os aseguro que muchos profetas y justos
desearon ver lo que veis vosotros y no lo vieron, y oír lo que oís y
no lo oyeron.” Este es el compromiso, la gran responsabilidad de
ser bienaventurados porque hay una visión en la fe, una escucha en
el Espíritu, como dice el libro del Apocalipsis: “el que tenga
oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias” (2, 7)
Así que, finalmente, tu palabra llena la voluntad humana
para ser dichosos. Los Cristianos debemos vivir en constante contacto con
la palabra de vida, "Para que, creyendo, obedezcan a Dios; obedeciéndole, vivan
bien; viviendo bien, purifiquen su corazón; y purificando su corazón, comprendan
lo que creen"
(S. Agustín, fid. et symb. 10,25).