P. Iván Rodrigo Cardona Ríos
¿QUE SIGNIFICA VIVIR PENTECOSTÉS?...
cincuenta días de espera , para el derramamiento del
Espíritu Santo, es lo que muchos padres de la Iglesia hablan sobre
la sobria embriaguez del Espíritu Santo, que no es otra cosa que el
bautismo en el Espíritu que impulsa a la iglesia a la misión.
¿Conoces su valor?
Tiene un gran valor histórico y real. En el Antiguo
Testamento, apreciamos dos interpretaciones sobre la fiesta de
Pentecostés:
Fiesta de las siete semanas : (Tb 2,1) :
Es la fiesta de las cosechas (Nm 28,26ss), en dicha celebración,
tenía lugar el ofrecimiento a Dios, de todos los granos recolectados
(Ex 26,16; Dt 16,9), Esta fiesta, en los tiempos de Jesús, se ve
enriquecida con un nuevo significado... en esta fiesta se ofrecía
las primicias de la siega para agradecer a Dios la fertilidad de la
tierra.
En
las interpretaciones rabínicas existen muchos cómputos diferentes
para fijar la fecha de la celebración. Pero entre unos y otros
podemos deducir que esta fiesta:
-
Aparece en solidaridad con la pascua, siendo un satélite y
complemento de la misma.
-
En la simbólica de los números, siete veces siete días más uno
(cincuenta días) constituye un símbolo de plenitud (Lv 23, 15).
Siete más uno son ocho, y el octavo día, ya cumplida la obra de la
creación, empieza esta a desplegar su vida normal.
- Se la hace recaer en domingo, “en el día
siguiente al sábado”, recurriendo al tema de la nueva creación.
Fiesta de la concesión de la Ley en el monte Sinaí y de la Alianza:
En ella se conmemoraban los
acontecimientos descritos en Éxodo 19-20; la
ley fue dada en el Sinaí 50 días después de la Pascua, Pentecostés
se había transformado a una fiesta ligada a la Historia de la
salvación.
En
la liturgia hebrea, se afirma que la fiesta de las siete semanas “es
el tiempo de la concesión de nuestra Toráh”. Habiendo salido de
Egipto, Israel caminó por el desierto, y al final de estos Yahvé dio
a Moisés la Ley, estableciendo de esta forma la alianza “ un reino
de sacerdotes y una nación santa”. Con esto, Lucas ha querido
describir la venida del Espíritu Santo como describió la Teofanía
del Sinaí, usando figuras extraídas del Antiguo Testamento y la
Iglesia lo confirma, cuando en la liturgia de Pentecostés incluye la
lectura de Éxodo 19.
¿Porqué el Espíritu Santo bajó sobre los Apóstoles, precisamente en
el día de Pentecostés?. Para indicar que Él es la Ley nueva, la Ley
espiritual que sella la nueva y eterna alianza y que consagra al
pueblo real y sacerdotal que es la Iglesia.
¿Cómo actúa el Espíritu Santo?
El
Espíritu santo actúa como quiere y en donde quiere, se oye su sonido
mas no sabes de dónde viene ni a dónde va. Siempre se le ha
reconocido dos formas de actuación:
La
primera como la narra el libro de los reyes en el capitulo 19, 9 ss..
en donde pasó un huracán, un terremoto, un fuego y allí no estaba
Dios y finalmente el susurro de una brisa suave a y allí el
profeta Elías tuvo su encuentro con Dios.
Y
la segunda actuación es la que vemos en el relato de Pentecostés en
los Hechos de los apóstoles: una ráfaga de viento, es el
ruido impetuoso, la fuerza avasallante del Espíritu de Dios., que
rompe los esquemas humanos.
LOS CARISMAS DE PENTECOSTÉS…
El día de Pentecostés, el Espíritu Santo, además de santificar a los
Apóstoles, les comunicó todos aquellos “carismas” que iban a
necesitar para la gran tarea evangelizadora que de inmediato les
esperaba, y construir así la Iglesia del Señor en el mundo:
-
Les comunico luz
en el entendimiento para comprender el misterio de Cristo Jesús
(Ef 3, 4-19)…. La luz siempre es tomada como un signo del
Espíritu, es la comunicación de la gracia divina, san agustín
expresa “el Espíritu es bebida y es luz”, es bebida por
que hay que beberlo hasta saciar la sed de Dios y “sólo Dios
sacia”
(Santo Tomás de Aquino)
-
Los armó de decisión
en la voluntad para entregarse al Señor y
seguirlo, a pesar de las tribulaciones que vendrían sobre ellos
(Mc 1, 16-20; Jn 6, 44; Hch 5, 41). Es la decisión que da a los
cristianos en las dudas de la fe, en la obnubilación de la fe y
da la capacidad para seguirlo, es la entrega al ideal de Dios,
al proyecto eclesial.
-
Les concedió el don de alabanza para
cantar “las grandezas y maravillas de Dios” (Hch 2, 11). La
alabanza es la oración que recoge las demás oraciones, ya que es
alabar a Dios por lo que él es, por lo que él hace y por lo que
el hará, se da aquí una primacía por
la alabanza, aprender el arte de alabar, es una arte, es un
estilo, conducido por la acción del Espíritu… Santo Tomás de
Aquino afirma: “La vida perdurable consiste en la suprema
alabanza, como dice el profeta: allí habrá gozo y alegría, con
acción de gracias al son de instrumentos. “Entra en el gozo de
tu Señor”
(Conferencia sobre el credo: opúscula theologica 2, Turín 1954,
pp 216-217), otro Santo dice al
respecto: “Todo el gozo no cabrá en todos, pero todos verán
colmado su gozo. Me saciaré de tu semblante, y también él sacia
de bienes tus anhelos”(San
Agustín)
.Todo lo que hay de deleitable se encuentra
allí superabundantemente. Si se desean los deleites, allí se
encuentra el supremo y perfectísimo deleite, pues procede de
Dios, sumo bien.
-
Les dio fuerza, vigor, valentía, atrevimiento y
audacia para dar testimonio de Jesús en medio de
persecuciones y sufrimientos (Hch 4, 8-31; 5, 28-32). En otras
palabras les dio la capacidad de entregar la vida por el
evangelio, capacita para el don del martirio. Solamente en el
Espíritu florece el don del martirio, “sangre de mártires es
semilla de cristianos”
(Tertuliano),
pero además de eso es la estrategia evangelizadora, la capacidad
de adaptación y el atrevimiento para dar a conocer la buena
Nueva. Ser testigos del amor de Dios en medio de la humanidad,
es mejor ser testigo que ser profeta porque el que es testigo
es a la vez profeta.
-
Les concedió el don de la palabra para
comunicar adecuadamente la Buena Nueva acerca de Jesús (Hch 3,
12-26; 4, 13; Lc 12, 11-12). Ser profeta es un imperativo, las
características de un profeta son anunciar, denunciar y vivir lo
que se predica, allí está el gran reto de ser cristianos
-
Los capacitó con signos y prodigios para
confirmar la proclamación del evangelio (Hch 3, 1-10; 4, 29-31;
5, 17-21). Estos son los signos, si nos quedamos con un Jesús
histórico solamente nos quedamos con un Jesús sin signos, sin
milagros, sin prodigios, por ello, es necesario buscar al Cristo
de la fe, los signos son confirmación del anuncio evangelizador
y realizan su cometido.
-
Los enriqueció con el don de idiomas al servicio
del testimonio (Hch 2, 6-11). Finalmente Dios da el carisma de
las lenguas, en la glosolalia, hablar para Dios en profunda
alabanza, y la xenoglosia, que es un habla en el idioma… este
carisma debe profundizarse mas para aceptarlo hoy en la Iglesia,
porque por su desconocimiento se estigmatiza y es necesario
recordar que es un carisma del Espíritu Santo….
Esta es la vida
de Pentecostés… “y sopló sobre ellos y les dijo reciban el Espíritu
Santo, la vida en el Espíritu es para todos los hombres y los
carismas de Pentecostés se nos han dado para embellecer a la
Iglesia, no para ocultarlos sino para colocarlos al servicio de la
comunidad… “el que es fiel en lo poco se le concederá más”.