P. Iván Rodrigo Cardona Ríos
EL PODER DEL ESPÍRITU PLENIFICA LA LEY….
EL Espíritu Santo vivifica la realidad humana, la plenifica. Si toda
estructura, familiar, empresarial, comunitaria, no reavivan su
vivencia en el Espíritu entonces es una estructura vacía, sin vida,
no se transmite el poder.
El Espíritu se inflama al ser humano de su amor: “infunde amor en
el corazón” (Canto del Espíritu, Raniero Cantalamessa). El amor que
es atracción divina, el Espíritu genera el amor, a diferencia de la
ley sin Espíritu, es esterilidad para el alma. La ley halla su
cometido, cuando deja de convertirse en aquella ordenación farisea
para ser asumida en el Espíritu por la atracción divina, es la
correspondencia al amor.
Así que la ley ordena, sentencia, instruye, pero el espíritu da la
vida. Ley sin Espíritu el legalismo desaforado y Espíritu sin ley
una espiritualidad desencarnada, ya que Dios es un Dios de orden.
Hay que mirar con claridad de que puede haber ley pero no habrá
vida de gracia sin el Espíritu y habrá Espíritu aunque no haya ley,
estamos con el que ordena toda la creación, así que al estar en el
Espíritu toda la realidad humana seguirá la huella de su creador.
Por ello, expresa Jesús no he venido a abolir la ley sino a
plenificarla.
Ahora bien, El poder (dynamis: significa posibilidad, capacidad)
de Dios. En los evangelios se designa al poder de hacer milagros,
el poder de las curaciones. Quiero abordar mi experiencia como
sacerdote. Yo he sentido el poder de Dios, cuando actúo en nombre de
Jesús. Desde mi preparación el Señor había hecho escuela conmigo,
para desarrollar tantos carismas que me había dado, al igual que
todos los cristianos tenemos nuestros carismas para el bien común.
El poder de Dios, lo he sentido como sacerdote durante estos dos
años con unos carismas en vías de desarrollo, tanto el de la
palabra de conocimiento como el de la sanción física, van
acompañados y allí he podido experimentar el amor del Señor.
AMOR SANADOR DE JESUS…
varios testimonios que me atrevo a narrar en este momento.
1.
La sanación física de un
hombre que se ha sanado de cáncer en su garganta…. Todo se da
en el encuentro amoroso con Jesús de Nazaret, esa persona que
fascina y encanta en medio de la eucaristía, en el momento
glorioso de la consagración, allí me mostró el Señor que estaba
sanando una enfermedad de cáncer en la garganta en un hombre y
mi expresión fue así: “en este momento el Señor Jesús está
sanado a un hombre que tiene un cáncer en la garganta, por el
poder de la eucaristía ya está sano”. Al final de la
eucaristía aparece este hombre diciéndome, Padre Iván, yo soy el
hombre que tiene el cáncer y creo que Dios ha hecho su obra en
mí, pero quiero que confirme esto que el Señor ha realizado
imponiendo sus manos sobre mí, como dice la palabra:
“impondrán las manos sobre los enfermos y ellos sanarán”.
así se realizó y efectivamente se obró la sanación. Dios
siempre es fiel a sus promesas.
2.
Hace una semana me dí
cuenta en la misa de oración por los enfermos de un
testimonio, una mujer sanada de bronquitis. Ella contó su
testimonio y expresó que hace dos meses vino a esta eucaristía y
el padre dijo: en este lugar hay una persona que se está
sanando de bronquitis. Yo era esa mujer que el Señor sanó,
tomaba medicamentos, tenía un tratamiento delicado y ahora ya
estoy sana para gloria de Dios.
¿Cómo no creer que Dios está vivo y que su
amor es sanador y liberador?...
yo como sacerdote lo he vivido en mi ministerio y no me
avergüenzo del carisma que el Señor me ha dado. Así que ser
canales de su gracia y de su amor nos exige ser fieles con su
derroche de gracia y de ternura para la humanidad. Aquí si
se manifiesta como el poder del amor transforma y sana, tanto
interiormente como físicamente la realidad humana.
SER MODELOS EN EL AMOR “AMANDO AL PRÓJIMO”
Cuando miramos este evangelio de San Mateo 22, 34-40 se no muestra
algo bien interesante: la palabra “Amarás” en tiempo futuro, como si
el Señor nos retara a cada uno de nosotros a amar sin medida.
Los que estamos aquí y hemos experimentado el amor de Jesús somos
acreedores de una gran misión: ser testigos de su amor en todo
momento y circunstancia.
Hay una técnica bien interesante desde la terapia de la
comunicación que quiero adaptarla a este momento: es la famosa
técnica de la descalificación, una técnica en que la persona
puede defenderse de la comunicación del otro. Pero cuál es el
motivo de la defensa, para rivales es válido, pero para seres
creados por amor, no debe existir ya que el otro no es un adversario
sino es quien en encuentro constante de comunicación perfecciona
mí ser, me confronta.
En muchas ocasiones a todos nos ha pasado esto, vamos por una
calle, vamos por el supermercado, o el centro comercial y vemos a
una buena distancia a una persona con la cual no quisiésemos tener
el encuentro, entonces lo evitamos, nos escondemos, utilizamos
cualquier estrategia para no encontrarnos con esa persona. La
verdad la estamos descalificando es decir estamos invalidando su
comunicación y mi comunicación con ella. ESO NO ES AMAR A MI
PROJIMO. Todos debemos mejorar en estas situaciones, si se te
presenta esta persona no es coincidencia, Dios tiene un propósito
para ti y para ella. Descúbrelo.