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LA  CRUZ  ORNATO DEL SEÑOR 
Y PRENDA DEL CRISTIANO

 

P. Iván Rodrigo Cardona Ríos

“Te adoramos oh cruz que fabricamos,
Pecadores con manos decididas;
Te adoramos ornato del Señor
Sacramento de  nuestra eterna dicha”
(himno liturgia del día)
 

La cruz bendita  de Jesús

Contemplando la cruz del Señor,  que impotente me sentía porque veía que no era  capaz  de asumir la mía y aunque reclinase mi cabeza en sus mejillas, sentía la dureza de su fuerza y la debilidad  de mi existencia. Qué gran esplendor se esconde en la cruz que hemos fabricado los hombres y en la que se ha clavado Dios.

·         Dios  se ha clavado en el madero por ti  y por mi… hoy  se cumple  en nosotros un año más en que experimentamos la cruz del dolor, pero  a la vez el placer  de la cruz, porque  quien se ha clavado ha vencido y la cruz es una conquista, la cruz  no es  entonces  el obstáculo  sino el medio en que la humanidad ha quedado sometida al dominio de Dios, dominio que se había perdido no por la debilidad de Dios  sino por la soberbia humana y sin medida Dios se ha dignado en  clavarse en el madero   de la cruz para ganarnos la corona de la inmortalidad, la corona  que no se marchita.  Por ello, se habla de la cruz  como escándalo para los judíos,  locura para los gentiles, pero para nosotros es fuerza de Dios. 

“Sin la cruz, Cristo no hubiera sido crucificado, sin la cruz, aquél que es la vida no hubiera sido clavado en el leño. Sino hubiese sido clavado, las fuentes de la inmortalidad no hubiese manado de su costado la sangre y el agua que purifican el mundo, no hubiese sido rasgado el documento en que constaba la deuda contraída por nuestros pecados, no hubiéramos sido declarados libres, no disfrutaríamos del árbol de la vida, el paraíso continuaría cerrado. Sin la cruz, no hubiera sido derrotada la muerte, ni despojado el lugar de los muertos”. (San Andrés de Creta. Disert. 10. PG 97, 1018-1019)

Sacramento de eterna dicha

“El cetro de la majestad de Dios viene en humildad, no en fasto ni ostentación. Esta humi­llación de Cristo constituye la confirmación del amor con el que nos atrajo hacia sí.”(Clemente Romano).  Amor  en el sacramento de la cruz, ya que Jesús es sacramento del padre, donación para los hombres.  El sacramento muestra algo y nos esconde algo:

·         Muestra la  grandeza  de la cruz  después  de ser conocida y reconocida  como signo aberrante  en el Antiguo Testamento, pero  su valor  no está tanto en la cruz  como tal, sino quien se clava en la Cruz: “todo un Dios hecho malhechor para ganarnos  a la gracia”. Nos muestra que Dios se dona, se entrega, se humilla. En este primer aspecto  debemos preguntarnos: ¿En cuantas ocasiones  transformamos esos ambientes repugnables, esas palabras ociosas, esas actitudes contrarias  a la verdad o al contrario   por omisión  no queremos ser signo de contradicción  y nos dejamos llevar  por un relativismo y  nos permitimos  todo. Jesús ha transformado este signo de la cruz, dándole un nuevo sentido, ese  es nuestro reto. 

·         Nos esconde el gran tesoro que nos ha ganado su entrega en la cruz, el derroche de gracia, la reconquista  de la alianza espiritual. “somos hijos en el Hijo”. Adquirimos una nueva condición, un nuevo baño de regeneración se nos ha dado,  por eso valemos la sangre del cordero.  Y aunque  se experimenta en el alma esta gran donación de su amor eterno, en el ser humano  se difunde esa fragancia cuando  se permanece en la gracia, es como cuando sale el sol, deja su resplandor, así es quien camina en la gracia,   envuelve  todo el lugar llenándolo todo  e imprimiendo en él  su sello.  En este aspecto es importante  mirar  si  estamos naciendo de nuevo  a una experiencia  del Espíritu, de la gracia, o somos  las personas que  por ignorancia desconocemos el alcance  de la entrega  en la cruz. La dicha de ser cristianos está en que Cristo, el ungido derrama  su unción  a toda la humanidad para ser salvos.  

 La cruz es la prenda del cristiano…

La clave del éxito está en ver la cruz  como signo de profunda alianza  de   Dios.  Es la garantía  para reclamar las bendiciones de Dios. Por la cruz de Jesús está la autoridad para pisotear la astuta serpiente  que engaña a la humanidad.  Recuerdo un caso  de  liberación  en el que  invoqué la cruz de Jesús  e inmediatamente  postré  toda fuerza diabólica  a los pies de la Santa Cruz de Jesús  y por la fuerza del amor  de  Jesús en la cruz  todo mal  huye  y  queda  sin valor. Así que gran misterio es este, una gran prenda tenemos en nuestras manos, la cruz de Jesús con lo que significa y el poder que tiene a la hora de actuar.

 


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