P. Iván Rodrigo Cardona
Ríos
1.
APRENDE DE JESUS…
·
DEUDORES PARA VIVIR EN EL ESPÍRITU…
ROMANOS 8, 12…
Si se debe reconocer una deuda, en el
cristiano, es que nunca vamos a tener los méritos para aprisionar la
fe… me llama la atención cuando las personas dicen, padre, que más
debo hacer yo, no me considero deudor en nada, he sido justo… que
importante encontrar una conciencia tan plena, verdadera y recta,
pero no está de más expresar que la deuda de nuestros pecados está
saldada en Jesucristo, por ello, hay que remitirnos a todo el
proceso de rescate que nos ha hecho Jesucristo.
1.
la deuda de sus azotes,
2.
la deuda de sus clavos,
3.
la deuda de sus latigazos
4.
la deuda de su corona de espinas
5.
la deuda de la cruz
6.
la deuda de la muerte…
Qué hemos aprendido… que definitivamente somos
deudores en la persona de Jesucristo, Jesús no es deudor, nosotros
si los somos de su amor y solamente la vivencia en el Espíritu nos
lleva a contemplar este precioso y eterno momento. Precioso, porque
fue por ti y por mi y su gran amor en derroche… eterno, porque el
trago amargo, nos dio la entrada a la estancia del Padre.
·
DA MUERTE A LAS OBRAS DE LA CARNE…
ROMANOS 8, 13…
siempre me ha gustado compartir el tema de
crucificar nuestras iniquidades, nuestra carne, hoy el apóstol
Pablo, nos presenta esta gran tarea, dar muerte a aquello que es
carnal, no tanto la condición humana, sino aquello viciado que
esclaviza al hombre, la actitud humillante de estar sometidos a
las amarras de nuestro pecado. Entiéndase por obra, a aquello que
es interés humano, y pretende ser manipulación a Dios, por ello, en
muchas ocasiones cuando realizamos nuestras obras creemos que ya
hemos cumplido con nuestro cometido, son las obras de Dios lo que
producen los frutos en medio de la humanidad.
2.
APREDER A SER HUMILDE…
·
LA HUMILDAD ES UNA VIRTUD…Puede
definirse a la virtud de la humildad como: "Una cualidad por la que
una persona considerando sus defectos tiene una modesta opinión de
sí misma, y se somete voluntariamente a Dios y a los demás por
Dios."
·
REBAJARSE…San Bernardo la define como:
"Una virtud por la que un hombre, conociéndose a sí mismo como
realmente es, se rebaja".
·
SOMETERSE…Estas definiciones coinciden
con la de Santo Tomás: "La virtud de la humildad", dice, "consiste
en mantenerse dentro de los propios límites sometiéndose a la
autoridad superior sin intentar alcanzar aquello que está por encima
de uno" (Suma Contra Gentiles, lb. IV, cap. IV, tr. Rickaby)
·
Humildad es andar en la verdad (SANTA
TERESA DE AVILA), andar en la verdad implica permanecer en el camino
exacto, en el camino de Jesús. Y la verdad está en él, no se
desmiente, verdad que transforma existencias y las lleva a plenitud.
3.
LA VIRTUD DE LA MANSEDUMBRE
La mansedumbre
prepara al hombre para conocer a Dios quitando los obstáculos
(SANTO TOMÁS DE AQUINO cuestión 157 La clemencia y la mansedumbre)
Conocer a Dios… Jds
1,21 se dice: Recibid con mansedumbre la palabra injerta en
vosotros; y en Eclo 5,3 leemos: Oye con mansedumbre la
palabra de Dios, en Eclo 1,34-35 se dice que Dios se
complace en la fe y en la mansedumbre y Dionisio dice en la
carta Ad Demophil. : Moisés fue hallado digno de la
aparición de Dios por su gran mansedumbre. Por tanto, la
mansedumbre es la más excelente de las virtudes.
Quitar los Obstáculos:
La crueldad y la ira, se oponen a la mansedumbre… crueldad de una
vida que odia y se complace en la violencia. La ira, a la que
modera la mansedumbre, impide, a causa de su impulso, el que el
ánimo del hombre juzgue libremente la verdad. Debido a esto, la
mansedumbre es sumamente excelente para hacer al hombre dueño de sí
mismo, según lo que se dice en Eclo 10,31: Hijo mió, guarda tu
alma con la mansedumbre.
San
Hilario dice que Cristo habita en nosotros por la mansedumbre de
nuestra mente. También es sumamente acepta a los hombres, como
se dice en Eclo 3,19: Hijo mío, pórtate con mansedumbre y serás
amado por encima de la gloria de los hombres. Que ciencia divina
se esconde en la mansedumbre, que gran sentencia, pórtate con
mansedumbre y serás amado. Este es el gran reto del cristiano “Aprended
de mí, que soy manso y humilde de corazón”. (Mt 11,29). Ser
dulces para saborear las maravillas de Dios y esperar que en el
prójimo haya el mayor de los bienes.