P. Iván Rodrigo Cardona Ríos.
Esta homilía la he querido estructurar desde
tres perspectivas bien interesantes para reconocer el carisma,
vivir de la fe y ponernos en camino a actuar en pos del bien de
nuestra comunidad.
¿HE REAVIVADO EL
CARISMA DE DIOS QUE ESTA EN MÍ?
Cuando se habla del carisma se puede abordar
desde la entrega total por el Señor. El celo por el anuncio del
evangelio, las gracias recibidas y los carismas propios que el
Espíritu Santo distribuye para común utilidad.
¿Que carisma? El Espíritu Santo es el mayor
carisma para la Iglesia y es el dador de los carismas.
“Los carismas son dones del Espíritu Santo que se distinguen por su
visibilidad y su finalidad comunitaria con miras a la edificación
del Reino de Dios” (El Cardenal
Suenens: Un nuevo Pentecostés, p. 35). Es decir, que el carisma
es visible, se percibe, el carisma no se debe esconder por
prevención o temor alguno. Y es vital mirar su finalidad que va en
pos de la construcción de la comunidad por ello, el Papa Pablo
VI: Los describe como “prerrogativas especiales ordenadas al
bien del prójimo y especialmente a la comunidad de los fieles” (Catequesis
del 16-X-1974).
Hans Hüng
“Carisma es, en sentido más amplio, el llamamiento que Dios hace
a cada uno para que realice en la Comunidad un determinado servicio
y la capacidad que le da para realizarlo”. Es desde este punto de
vista como San Pablo habla a Timoteo para que reavive, anime,
vigorice, esta gracia que sin merito alguno se le ha otorgado. Y eso
mismo nos pasa a cada uno de nosotros los agraciados por Dios.
El Concilio
Vaticano II: “Gracias especiales con las cuales el Espíritu
Santo hace a los fieles de cualquier orden aptos y prontos para
emprender distintas obras y servicios que son útiles para el
crecimiento de la Iglesia (LG 12). Por ello, carisma es gracia
especial colocada al servicio. Este binomio carisma servicio es bien
importante… ¿Cuántos sirven sin carisma? ¿Para que los carismas sin
el espíritu de servicio?.. He dedicado mi tiempo al servicio pero he
caído en un sin sentido… este presupuesto es Algo que siempre
expresan muchas personas cuando pierden de vista a quien le sirven.
¿LA FE PUEDE SER
MEDIDA?
La fe definitivamente es confrontada con el
granito de mostaza, es una pequeña semilla que da origen a un árbol,
en cuyas ramas hacen nido los pájaros…
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El justo vivirá por la fe…
la fe es mas poderosa, tiene mas valor y
consistencia que todas las realidades físicas (el árbol, la
montaña, el rió). La fe llega hasta el fondo de Dios y de los
hombres. Cuando expresamos a esta persona le falta fe,
definitivamente esta en una crisis de sentido, ya que su corazón
y su entendimiento están en lo hondo, en lo profundo del
corazón de Dios….
Quien vive de la fe no necesita trasladar
montañas ni moreras, pero esto se expresa para decir, que la fe no
tiene comparación alguna. Así es el justo, que descansa en el señor,
que se abandona en sus manos.
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Auméntame la fe….
pero podemos medir la fe en granos… la
verdad es que los discípulos dicen aumenta nuestra fe, ese
aumento quiere decir que hay disminución, una fe débil, frágil.
El aumento expresa la capacidad de aceptar con nuestra vida el
misterio del Dios que se revela en Jesucristo…
QUE HEMOS HECHO…
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Que cosechamos…
el trabajo ennoblece, educa, embellece,
pero que bueno trabajar por el reino. ¿Cuanta dedicación tenemos
para la salvación de las almas?
“En el atardecer de nuestros días seremos
medidos en el amor” (San Juan de la Cruz). ¿Que
hemos hecho para lograr la conquista de la felicidad? Sin lugar a
dudas el que cosecha en su vida los sentimientos de Cristo será
bienaventurado y recogerá el fruto de su trabajo. Este es el mejor
trabajo de utilidad para un mundo dominado por las utilidades
económicas y más aun en el ser competentes para una misión
especifica……. Para el reino hay que ser competentes y somos útiles
instrumentos del Señor, arcilla entre sus manos.
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Siervos inútiles…
la inutilidad es tomada no desde ese punto
de vista negativista, en donde se tiene ineficacia, incapacidad…
se nos ha dado una misión…. “Ser siervos”, el siervo es aquel
que hace lo que su amo le dice, así que nosotros nos convertimos
en siervos del Señor porque hacemos la voluntad de Dios y esa
es la mayor eficacia que hay… eficaces para el reino, pero sin
enorgullecernos con un protagonismo de que somos nosotros los
que nos hemos elegido a si mismos, ni mucho menos algo meritorio….
La eficacia esta en que somos exclusivamente de Dios.